god of war review

Un semidiós griego suelto en Midgard

Después de bajarse todo el panteón, ¿qué podía depararle el destino a nuestro amigo espartano? Cuando escuchamos que Kratos iba a pisar tierras desconocidas para meterse con la mitología nórdica, nos entró el sustito. No, pero no miedo por el fichín resultante ¡Miedo por esos pobres dioses de humita! Finalmente, el día llegó, y nos encontramos con un juego más íntimo, dispuesto a explorar el costado más sentimental del pelado más iracundo de todos.

Esta nueva entrega existe en un estado cuántico: se siente tan fuera de la saga, como adentro. Por momentos, parece que pusimos el juego equivocado (si no fuera por su inconfundible protagonista), pero cuando comenzamos a liberar nuestra furia espartana o desgarrar criaturas a mano limpia, nos sentimos de nuevo en casa ¡No existe nadie como el pelado calentón! A cuanto enclenque de hielo o gigante se le cruce, él no tiene problema de mandarlo a dormir con un hachazo en el ojo y una flor de fisura en el ojal.

La influencia de The Last of Us es innegable. Los muchachos de Santa Monica Studio querían otro enfoque para las aventuras de Kratos, y se nota a la legua que pegaron el volantazo para el lado del reciente éxito de Naughty Dog, uno que sentó un antes y un después en la industria. La dinámica entre nuestro protagonista y su hijo, Atreus, nos recuerda mucho a la presentada entre Joel y Ellie. Sólo que acá, con un papá con semejante caracter, la personalidad de Atreus se muestra bastante sumisa. Está claro que Kratos trata de entrenar a su primogénito para que no ceda ante sus impulsos y arranques de furia, pero termina pecando de sobreprotector y frenando su desarrollo como guerrero. ¡Qué dilema! Vamos a tener que seguir jugando para saber su desenlace.

god of war 2

Al principio, el combate se siente extraño, como débil y poco variado. Pero a medida que vamos progresando, empezamos a descubrir nuevas aristas del mismo, aparecen combos y secuencias brutales. ¡Y cuando liberamos la Ira Espartana! Ahí sí que el pelado está en su salsa y sentimos ese gustito familiar que hace a esta saga el festival de violencia que es. Alejándose un poco del estilo hack-n-slash característico donde volaban cadenas para todos lados, este fichín se centra en un número más reducido de enemigos y golpes más directos.

Nuestro arma del mano, al menos al comienzo, es el Hacha de Leviatán, una herramienta sacadísima que tiene el poder de acudir a nuestro llamado, cual martillo de Thor (otro que la va a ligar si es que lo cruzamos). Esta habilidad hace a nuestra hacha no sólo un tremendo matabichos, sino una pieza clave a la hora de resolver puzzles. Por ejemplo, podemos trabar mecanismos o pulsar interruptores lejanos. Nuestra segunda pieza invaluable es el escudo, con el que podemos protegernos de la mayoría de los embates enemigos.

El gran agregado a la lucha es la participación de Atreus, que si bien está re verde como para andar boxeando criaturas, con su arco y flecha puede distraerlas dándonos ventaja.

Nos vamos a encontrar con que todo es más personalizable que antes, pudiendo aplicar runas a las armas para potenciarlas, equiparnos con armaduras y otras piezas de vestuario que aplican modificadores, o canjear experiencia para desbloquear habilidades de combate tanto para nosotros como para Atreus. También podemos forjar nuevo armamento y mejorar las armas cuando tengamos acceso a una herrería, pero eso lo charlaremos más adelante.

Los escenarios se ven hermosos y tienen bastante nivel de detalle. En el comienzo recorremos espacios boscosos y nevados, pero podemos adelantarles que hay todo tipo de paisajes esperándolos en esta aventura. Por supuesto, todo lo que nos crucemos en el camino que sea medianamente destruíble podemos hacerlo añicos, y cada tanto nos vamos a encontrar que algún jarrón escondía un poco de plata. Ojo, escondidos por ahí hay unos cofres que están bloqueados por runas, y atados a un pequeño puzzle que tendremos que solucionar para poder abrirlo. Dentro hay ítems especiales que, al recolectar una determinada cantidad, nos permite aumentar nuestra barra de salud o la de Ira Espartana, al mismo estilo que en entregas pasadas.

god of war 1

En el camino también encontramos otros ítems inofensivos, entre los que hay juguetes perdidos o máscaras mágicas, que están ahí sólo para satisfacer nuestra faceta colecionista. Atreus lleva un diario en el que anota descripciones de las criaturas y objetos que vamos encontrando, lo que nos permite conocer más de este mundo y de cómo piensa el pequeño.

La banda sonora es un acierto, acompañando con éxito el progreso de la historia e intensificando los momentos clave. Los actores de voz (al menos, los que aparecieron hasta ahora) hacen un gran trabajo, destacando a Christopher Judge, el actor que personifica a Kratos y que viene en reemplazo del legendario Terrence C. Carson. El espartano suena cansado, con la sabiduria de un tiempo pasado a sus espaldas.

god of war 3

En resumen, God of War es un gran nuevo comienzo para la saga, redescubriendo varios conceptos e incorporando a su vez nuevos elementos de los tiempos que corren. Kratos volvió, señores. Rompamos todo. [i]

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Estas son nuestras impresiones en base a las horas invertidas hasta el momento (y lo que se nos permite revelar por ahora). La review final de este juego continúa en proceso. Pronto la verán publicada. ¡Esten atentos!

Santiago FigueroaSantiago Figueroa, alias Mortones el Jefe de Redacción de [IRROMPIBLES]. Opinólogo profesional, simula tener buen gusto pero ser fan de Sonic le resta autoridad. Además de fichines, sabe de cine, game design, transmedia y hasta de salas de escape. Pueden ver sus locuras en Youtube, leerlas en su blog o vigilarlo por Twitter como @codigomorton.

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