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Megaman con esteroides

¿A los micos de Housemarque los junan? Pues deberían. Entre sus creaciones tenemos títulos como Dead Nation, Resogun, Alienation, Outland, Nex Machina, Super Stardust... la lista es más que interesante. Es lógico entonces que, allá por el 2015, el trailer con el que se anunció a Matterfall haya emocionado a más de uno. Con el tiempo, los comentarios en Internet comenzaron a postularlo como "lo que debería haber sido el Mighty nº 9". Finalmente, dos años después, el fichín vio la luz, pero... ¿es digno de aquel título?

Las creaciones de este estudio se caracterizan en mayor medida por su look de arcade moderno, tiroteo frenético y banda de sonido tecno-canchera. Matterfall no es la excepción, pero es discutible si logra estar a la altura de sus antecesores. ¡Epa! Sí, hablemos de eso.

En principio, Matterfall es un plataformero al más puro estilo Megaman. Es más, si jugaron al infame Mighty nº 9 van a detectar una cierta similitud desde el primer segundo. Nos toca controlar a Avalon Darrow, una heroína con un traje especial que le permite controlar la llamada "materia inteligente", una sustancia alienígena consciente que infectó el mundo. Luego de su desembarco en la Tierra, los humanos comenzamos a utilizarla para avanzar nuestra tecnología, pero unos años después empezamos a desarrollar ciertos síntomas como muerte, algo de muerte y, en algunos casos, muerte aguda. Es por eso que Avalon tiene la tarea de eliminar esta materia del planeta antes de que nos elimine a nosotros.

Además de poder controlar a la materia inteligente, Avalon puede crear materia azul, que es básicamente una excusa para decir que podemos construír plataformas y elaborar escudos. Los distintos desafíos del juego involucran la combinación de estos elementos, dando lugar a situaciones complejas en las que tenemos que eliminar una horda de enemigos mientras interrumpimos el tiroteo para crear plataformas y subirlas y... caos, caos. A simple vista, el fichín resulta una cruza directa del género de plataformas con el shoot'em up. Los enemigos aparecen por doquier, agrupados, en grandes cantidades, y llenan la pantalla de proyectiles que debemos evadir de diversas formas, ya sea esquivándolos, pasándo a través con nuestras habilidades de barrido, o incluso congelando a estos entes voladores para que no molesten por un ratito.

matterfall 1

Combinar estas habilidades es donde reside la mayor diversión, y a su vez, el mayor problema de Matterfall. El mapeo de botones es de todo menos intuitivo: la primera vez que agarremos el control es probable que hagamos todo, todo mal. Una vez pasado el tutorial, cuando intentemos hacernos los cancheros combinando nuestros poderes, vamos a terminar muertos más temprano que tarde. Es cuestión de práctica, sí, pero en los primeros niveles es probable que nos detengamos a pensar la secuencia de botones correcta antes de ejecutar la acción en sí, lo que interrumpe bastante el flow.

Eso sí, una vez que le agarramos la mano, empezamos a sentir lo veloz y versátil que puede resultar el gameplay. Ahí es cuando el fichín se luce, sobre todo a la hora de hallar secretos en los distintos niveles. Con el pasar del juego vamos a ir recolectando nuevas habilidades, las cuales podemos configurar y lograr una experiencia más personalizada. O podemos, simplemente, pasar todo el juego con nuestros poderes básicos.

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Los niveles no son muchos, lo que hace la experiencia de juego bastante corta. De todas formas, es posible re-explorar los escenarios para encontrar los secretos faltantes. Sumado a eso, la dificultad va en subida en las últimas instancias, lo que evita que el fichín se sienta tan breve.

El peor defecto de Matterfall está en su apartado visual: los escenarios resultan repetitivos hasta el hartazgo, los gráficos algo genéricos y todo se siente... vacío. Todo el mundo que intentamos salvar se siente tan desolado que no nos da muchas ganas de rescatarlo. Los enemigos también son reiterativos. La música está bien, pero como todo, pronto nos cansa. Los menúes no ayudan, son demasiado simplistas y a veces lucen como versiones temporales de sí mismos.

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Con todo esto, el fichín no logra captar nuestra total atención, pero aún así consigue darnos momentos muy divertidos y brindarnos, a su manera, unas cuantas horas de diversión segura a base de explosiones, descontrol y un infierno de balas.
Es una lástima pensar que un golpe más de horno hubiese llevado este fichín, de gran potencial, a la gloria. Las mecánicas están, la historia está (desaprovechada), pero todos los demás elementos fallan por una cosa o la otra.

Eso sí: es mucho mejor que Mighty nº 9. De eso no les quepa la menor duda. [i]


DESARROLLADO POR: Housemarque
DISTRIBUIDO POR: Sony Interactive Entertainment
GÉNERO: Plataformas, shoot'em up
DISPONIBLE EN: PS4

CALIFICACIÓN

71%

QUÉ ONDA: Housemarque regresa a los juegos de plataforma para darnos una aventura al estilo Megaman que, por desgracia, no aprovecha su potencial.
LO BUENO: Una vez que entramos en el flow, el fichín puede ser dinámico, caótico y salvaje. Breve pero rejugable.
LO MALO: Los escenarios pueden sentirse sin vida, música repetitiva, escenarios y enemigos reiterativos, menúes flojos, historia desaprovechada.

Santiago FigueroaSantiago Figueroa, alias Mortones el Jefe de Redacción de [IRROMPIBLES]. Suele defender a Nintendo y es el único fan de Sonic que no asusta. Además de fichines, sabe de cine, game design y transmedia. Pueden ver sus locuras en Youtube, leerlas en su blog o vigilarlo por Twitter como @codigomorton.

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