ultimate chicken horse review

Keep trollin', trollin', trollin', trollin' yeaaah!

“Esta es de esas reviews que se escriben solas”, pensé. Un plataformero con animalitos que tratan de llegar de una punta a la otra del mapa sorteando obstáculos que uno mismo coloca. Listo, ya está. Pero no, claro… era demasiado fácil. ¿Qué podía hacer? Y ahí tomé una decisión de la que todavía me arrepiento: invité a Cufa a jugar una partida.

“Lo tengo casi listo, pero quería probar el online con un amigo”, le dije, extendiéndole una invitación sin medir las consecuencias. Que iluso fuí.

Esperen, esperen. Mejor arranquemos del principio. Ultimate Chicken Horse es un fichín qué comenzó como proyecto en Kickstarter allá en el 2015. Su campaña fue exitosa y los chicos de Clever Endeavour Games lograron encarar su propuesta: un party game que contenga tanto construcción de niveles estratégica como desafío plataformero.

Al comenzar la partida tenemos que elegir un animal entre una lista que incluye a los dos que dan nombre al juego (una gallina y un caballo) como además una oveja, un mapache, un camaleón, una ardilla, un conejo y hasta un elefante. En realidad, es una mera cuestión estética, porque todos los bichos tienen las mismas habilidades. Pero no importa, porque luego de unas partidas ya vamos a tener a nuestro favorito y no vamos a querer que nos lo quiten (el mío es el caballo, por sí querían saber).

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Comenzada la partida, nos encontramos con un escenario que puede variar entre un molino, un iceberg, un volcán, una mansión abandonada y muchas más. En el extremo opuesto de nuestro punto de partida hay una banderita roja: esa es nuestra meta. A simple vista, llegar es imposible, dado que no hay un solo objeto o plataforma que lo permita. Ahí es donde comienza la acción. Se abre un menú de construcción y cada jugador tiene que tomar una pieza de ahí y colocarla en algún lugar del escenario. Pueden ser simples vigas o escaleras que nos faciliten el acceso, como también trampas mortales al estilo de discos afilados giratorios, o incluso, más adelante, explosivos que despejen parte de lo ya construído. Ojo que la selección de objetos es en simultáneo ¡esto es a cara de perro!

Una vez que todos terminan de colocar lo suyo, llega la fase en la que debemos intentar arrimarnos al banderín. El animal que llegue va a sumar puntos, y el que llegue primero va a sumar más puntos. Sin embargo, es posible que la primera vez que lo logremos, nos topemos con este simpático mensaje: “¡el nivel es demasiado fácil! No hay puntos para nadie”.

¡¿Qué?! Así es: si alcanzar la meta se vuelve demasiado simple, el nivel no le va a aumentar el puntaje a ningún jugador. Es por eso que resulta vital que, en la fase de construcción, se coloquen dos o tres trampas que logren estorbar en nuestro camino al éxito para que el juego comience a considerar difícil al escenario.

Finalmente, luego de varias rondas, el que llega primero a la puntuación máxima es el ganador. Hay otros modificadores de puntaje como, por ejemplo, tomar una de las monedas colocadas y cargarla todo el camino, y otros que iremos descubriendo en nuestras primeras sesiones de juego.

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Hasta ahí la descripción del modo Party, el más popular de los varios modos que contiene el fichín. Para interactuar con desconocidos que probablemente jueguen mejor que nosotros, basta con sumarse a uno de los tantos lobbies creados o bien, crear uno (es sencillo y enseguida se va a poblar).

Acá viene una de las partes más originales: la propia sala de lobby es en realidad un espacio recorrible en cuyo centro reside un gigantesco árbol, y en cada rama uno de los escenarios que llevamos desbloqueados (ah sí, no están todos disponibles al principio, che). Para comenzar una partida hay que pararse todos juntos frente a alguno de los escenarios. Si no nos ponemos de acuerdo, va a votación. Por supuesto, la partida no comienza hasta que el anfitrión siga este procedimiento, por lo que si hosteamos y estamos esperando que se conecte un amigo, podemos hacernos los otarios. Como esa vez que lo esperé a Cufa. ¡Y de qué me valió! Si pudiera volv… momento, no voy a hablar de eso ahora.

Les contaba que el lobby es recorrible, y que existe más de un modo de juego. También podemos optar por el modo Creative, en el que cada jugador tiene un inventario que puede abrir en cualquier momento y poner lo que quiera (pero no lo puede sacar). El anfitrión decide cómo van a estar conformados esos inventarios.

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En el modo Free Play, que no es competitivo, podemos ponernos aún más creativos y armar un nivel personalizado entre todos. Estos niveles pueden ser jugados en el modo Challenge, incorporado en el más reciente update, que al igual que en juegos del estilo como Super Mario Maker o LittleBigPlanet permite jugar niveles ajenos, ya sea a través de su código único como encontrándolo en alguna búsqueda o entre los recomendados. En este modo también contamos con rankings para sacar lo peor de nosotros.

La magia de Ultimate Chicken Horse reside en su simpleza y alto grado de delirio. Cuando algún rival decide poner un bloque de madera que hace imposible alcanzar el banderín, teniendo que arrojarnos al vacío para reintentarlo en la próxima ronda, hay un lado mágico del fichín que convierte lo que debería ser un momento frustrante en uno lleno de risas.
Colocar trampas donde sabemos que al conejo le gusta pasar, poner monedas en lugares peligrosos para que el codicioso elefante arriesgue su vida, todo es un cúmulo de situaciones emergentes que hacen de este sencilla propuesta, una exitosa.

“Y como party game, ¿garpa?” . Sí, señores. Si tenemos los suficientes controles, Ultimate Chicken Horse es ideal para alegrar la velada y, en el proceso, quedarnos sin amigos. Si carecemos de múltiples gamepads podemos elegir un modo por turnos en el que todos juegan con el mismo.

Ah, y podemos bailar. ¿Mencioné que hay un botón para ponerse a bailar en cualquier momento? Era algo que solía disfrutar, hasta que Cufa y su macabro avatar de mapache bailaron sobre mi tumba demasiadas veces. Oh, el horror. Mejor no sumergirme en esos recuerdos, de aquella noche en la que aquel que creía mi amigo se cansó de vencerme y trollear todos mis movimientos y jugadas con sus horrendas trampas.

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Si les gustan los plataformeros y la desgracia ajena, pero sobre todo si saben reírse de la propia, no dejen de jugar Ultimate Chicken Horse, micos. Pero eso sí: no inviten a Cufa a sus partidas. [i]


DESARROLLADO Y DISTRIBUIDO POR: Clever Endeavour Games
GÉNERO:Plataformas / Editor de niveles
DISPONIBLE EN: PS4, Xbox One, PC

CALIFICACIÓN

84%

QUÉ ONDA: Un plataformero delirante con toques de estrategia y construcción ideal para odiarse y reir junto a amigos y/o desconocidos.
LO BUENO: Los personajes son divertidos, la música es excelente, variedad de modos y contenido (escenarios y disfraces desbloqueables). Funciona tanto offline como online. ¡Hasta quedarse bailando es divertido!
LO MALO: Puede volverse un poco repetitivo, no ofrece mucho al jugador solitario, algunos bugs mínimos, problemas de colisión y físicas.

Santiago FigueroaSantiago Figueroa, alias Mortones el Jefe de Redacción de [IRROMPIBLES]. Opinólogo profesional, simula tener buen gusto pero ser fan de Sonic le resta autoridad. Además de fichines, sabe de cine, game design, transmedia y hasta de salas de escape. Pueden ver sus locuras en Youtube, leerlas en su blog o vigilarlo por Twitter como @codigomorton.

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