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[REVIEW] Fireburst

Fireburst

¡Dame fuego, dame dame fuego!

 

Por Rojo e independiente pueden considerarse sinónimos por estas pampas futboleras. También podríamos incluir en la analogía, aunque no de forma directa, al fuego, martirio favorito del diablo. Fuera de las canchas, no había encontrado nada más que los vinculara. Hasta ahora. La desarrolladora alemana independiente exDream acaba de publicar Fireburst, un alocado juego de carreras donde el fuego es a la vez protagonista y antagonista.

Ya sé. Me van a decir que esto ya lo vieron. Que no es el primero. Ni el último. Que les parece recordar haber leído en este mismo sitio y hace muy poquito un review de algo por el estilo pero en el aire. Que patatín. Que patatero. No. No. ¿O sí?

Fireburst tiene lo suyo: a favor, y también en contra. Le sobra actitud. Escasea —por el momento— en rejugabilidad en línea. Deleita con escenarios gestados en motor de Unreal 3. Sufre de arrebatos físicos ante ciertas piruetas. Como todo en la vida, no hay dicha sin adversidad.

 

Fireburst

Pero vayamos a la chispa. Perdón, al grano. Durante las carreras el fuego, lumbre, llama, combustión, o como quieran llamarlo permite aumentar la velocidad de nuestro bólido y es el única arma de que disponemos para deshacernos de nuestros contrincantes. Puede venir en forma de bola —quien nos golpee será historia—, ráfaga —el poder del anillo destruye todo a nuestro alrededor—, muro —quien esté a nuestro lado… dejará de estarlo— o ruedas —síganme los buenos, y perezcan—.

Pero cuidado, estas papas no solo queman, sino que también explotan. Al utilizar el turbo de fuego durante mucho tiempo nuestro auto se recalentará y volará por los aires. Así que hay que estar atentos al medidor de calor y a las llamas que rodean nuestro monitor —si vienen de atrás y con humo es otra cosa—; y a los charcos de agua, cascadas y barriles azules para bajar la fiebre.

 

Fireburst

Al iniciar la competencia, de tipo carrera o destrucción, optamos por alguno de los 16 personajes poseedores de una estética bastante particular: desbordan de sudor y siliconas —sí, de las que van de a pares—. Esta elección no es caprichosa, ya que cada uno altera los atributos propios del vehículo —velocidad, aceleración, manejo y resistencia al calor—. Existen 16 modelos que van desde los grandes autos americanos de los 70, pasando por buggies, camionetas y 4×4. No se pueden mejorar, salvo cambiarle la pintura.

Los 12 circuitos de carreras y los 5 de destrucción muestran hermosos lugares y paisajes bien variados: fábricas, desagües, cascadas, desiertos, muelles, trenes, etc. Cada uno incorpora varios caminos alternativos, rampas y barriles azules de agua y rojos de gasolina, que ayudan y perjudican, respectivamente.

 

Fireburst

A los modos carrera y destrucción, para un jugador y multijugador se agrega la Liga de Carreras Fireburst donde deberemos completar los 5 desafíos de cada uno de los 8 personajes para ir obteniendo el resto de los personajes y vehículos —en principio contamos solamente con 8 de cada uno—. Estos desafíos mostraron ser variados en cuanto a los objetivos y muy entretenidos.

La música hardcore es otro de los puntos fuertes de Fireburst. Escucharla aumenta la adrenalina que de por sí se siente al estar conduciendo en condiciones incendiarias. !Dame fuego, dame dame fuego! !Dame fuego, dame dame fuego! El modo multijugador permite competir en línea o en pantalla dividida —de 2 a 4 corredores—. Lamentablemente no pudimos encontrar a nadie dispuesto a recibir calor humano. Esperamos que pronto aumente la base de jugadores y así compartir este muy buen juego de exDream. [i]

 


FIREBURST
Editor: indiePub
Desarrollador: exDream
Plataformas: PC (Steam)
Multiplayer: 1 a 4 jugadores offline, hasta 8 jugadores online

71%
QUÉ ONDA: Carreras incendiarias con mucha personalidad —y siliconas—.
LO BUENO: Gráficos con motor de Unreal 3. Música rock al palo.
LO MALO: Poca rejugabilidad en línea.

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