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[REVIEW] Face Noir: Misterioso point n’ click


Para somníferos, mejor tomarse unos buenos whiskys.
 

La vista desde el balcón de mi departamento en pleno centro, no es la de “La Feliz” que te venden por ahí. Pasan esos tres meses de verano, y Mar del Plata vuelve a ser el mismo nido de raticas de siempre. Las estatuas vivientes, los monigotes del dibujito animado de moda, y los transformistas que invitan a los turistas a sus glamorosos shows, quedan reemplazados por los mendigos, borrachos y linyeras habituales. Algún viejo podrido bajo esa falsa sonrisa de payaso también “adorna” la calle. Hace como dos días que no para de llover.

Ahí está. Ahí baja la vieja del 5º B con su “Pochoclito”. Como todas las noches, religiosamente, a las 22:15 lo saca a que haga su último cacor, en la puerta del edificio (descarada total). ¡Andá! Ponerle “Pochoclito” a un pobre perro de departamento, como si eso no fuera ya condena suficiente para el pobre animal. ¡Y con semejante lluvia! Esta vieja está chiflada. Peor que ese que le había puesto “Pichí” al pajarillo de su reloj cucú ¡Ja!
Mi chupetín de Coca-Cola se está terminando. No fumo, pero era lo más parecido a un cigarro que tenía en mi casa. A una cuadra veo el cartel de neón de Sacoa: dos chicos, y un cowboy con una sola pata (el tubo de la otra está roto como desde 1998), me hacen tentar de irme a jugar unos fichines. Pero no. Con esta lluvia no da.
Echo el palito de mi chupetín a su suerte por el balcón, y me dispongo, mejor, a jugar algo tranqui en mi batator. No tengo ningún whiskacho (raro sería porque tampoco bebo alcohol), pero lo poco que queda del agua saborizada light de manzana se le parece bastante. Me la sirvo con dos cubitos, y me siento en mi destartalada silla a ver a qué le puedo entrar. Hoy no me apetecen ni chiptunes, ni píxeles de colores. 
¿A ver qué es esto? ¿Face Noir? Un destello blanco rompe la oscuridad de esta cueva maloliente a la que llamo hogar. Ya fue, hoy tengo bastante cara de noir, así que este va a andar bien. Tres segundos más tarde, llega la parte del trueno que faltaba. ¡BRUUUUUUUUM! La tremenda explosión hace vibrar las ventanas de la puerta del balcón, que parecen próximas a estallar. “Face Noir”. Sí, creo que he resuelto el misterio. Ya sé lo que voy a fichinear esta noche.

El nombre de este fichín no deja lugar a dudas. Esto es una aventura noir hecha y derecha. Monólogos en primera persona, cigarrillos, mafias, mujeres fatales, suburbios urbanos, colores apagados, whisky, jazz… Nada que pudiera asociar conmigo. Aunque cada tanto, pensé, viene bien un cambio de aires. Sin embargo, a menos que sean SÚPER fanáticos del género noir, de esos que tienen que agarrar cada cosa que sale de este estilo, tal vez esta no sea una buena elección. Face Noir es un título más del montón, mayormente plano, y olvidable.

Esta aventura gráfica point and click en tercera persona, visualmente parece salida directo de principios de los 2000s. Época que no se caracteriza precisamente por habernos dado grandes joyas de este género, pero que tuvieron un estilo propio, diferente al de la gloriosa era dorada en los 90s. Los fondos son prerenderizados, hechos con un 3D medio pelo, sin mucho atractivo artístico. Hay algunos efectillos de luces, lluvia, y animaciones mínimas por acá y por allá… pero nada que los saque de la mediocridad. Los personajes son 3D, con texturas lavadas, diseño poco llamativo, rostros totalmente faltos de expresividad y animaciones durísimamente robóticas. Y las cutscenes son una sucesión de capturas fijas hechas con el motor del juego, con un filtro que las hace parecer ilustraciones al óleo. Todo muy mediocre. Es entendible que por el tipo de historia que se quiere contar, no haya mucho margen para hacer maravillas visuales. Pero no lograr el realismo que necesita una historia totalmente mundana como esta, la termina dejando en ridículo.

Jack del Nero es un tano que se fue de joven a hacer la América a los Estados Unidos. Ahora, en 1934, en plena depresión económica, su sueño americano quedó roto como el de tantas personas por aquellos años. Vivir dignamente es todo un desafío. Lleva dos meses atrasado el pago del alquiler de su sucucho en New York, que le sirve tanto de hogar como de oficina. Habiendo sido rajado de la policía, ahora es un detective privado, que apenas se mantiene con casos de infidelidad y esas yerbas. Pero mientras le alcance para el wiskacho de todas las noches, para él está todo bien. Tanta es su suerte, que por esas cosas del destino, es falsamente acusado de un homicidio, y ahí vamos a tener que entrar nosotros para intentar salvar su pellejo. Sin embargo, nos vamos a ir involucrando en asuntos cada vez más oscuros y turbios, que nos van a hacer cuestionar si todo es simplemente una cosa del destino para que, oh casualidad, todo encaje como suele pasar en este tipo de historias, o si hay alguna cosa extraña por ahí.

El sistema de juego es el esperable en una aventura de estos días. Solo hay dos interacciones posibles: inspeccionar y agarrar/ usar/hablar, dependiendo cuál sea el punto de interés. Bien simple. Podemos resaltar los puntos interactivos donde y cuantas veces queramos. Tenemos inventario, aunque no hay puzzles donde haya que combinar objetos dentro del mismo. En un pobre intento por hacer algo medianamente llamativo, el inventario es 3D, para que podamos “examinar los objetos y descubrir por nosotros mismos los detalles en los que vale la pena detenerse” (según el sitio del fichín). El sistema está tan roto, es tan inútil y tan entorpecedor, que, en un destello de inteligencia, nos dan la opción de usar un sistema 2D clásico, accesible en todo momento de la aventura. Eviten el inventario 3D A TODA COSTA.

En OTRO triste intento por hacer algo llamativo, en algunas conversaciones, o examinando ciertos objetos, vamos a tener que conectar dos pedazos de información, para llegar a alguna conclusión que nos permita indagar sobre algún tema con alguien, o que nos conduzca a nuestro siguiente paso en la investigación. El sistema es simple por demás, casi nunca tenemos que salir a buscar información porque la aventura es terriblemente lineal, y hay tan pocas opciones, que se puede “fuerzabrutear” sin ningún problema. Es una lástima que un sistema tan bueno como el de manejar información como si fuesen objetos, se implemente tan ridículamente mal en un juego detectivesco y de investigación como este, habiendo sido usado maravillosamente, por ejemplo, en la saga Blackwell.

Los puzzles con objetos en general suelen ser bastante lógicos. Si estamos haciendo algo mínimamente estúpido o divagando por ahí, es porque estamos mandando cualquiera. La gran mayoría se resuelven con objetos que encontramos cerca y que resultan obvios, o Jack, con sus automonólogos noir, nos va a dar detalles que dejan poco lugar a dudas acerca de lo que tenemos que hacer a continuación. Hacen presencia también algunos close-up puzzles (variaditos dentro de todo, hay que decirlo) que, además de ser súper simples, algunos pueden ser salteados. Lo cual es bueno para casos como en los que tenemos que forzar alguna cerradura, repetido numerosas veces. Me atrevería a decir que es una aventura con un bajo nivel de dificultad, aunque, ya saben, cada uno con su cerebrillo. Lo que no se puede negar, es que la aventura es justa y que no tiene abusos en el diseño.

En general, el cast de personajes es soso, olvidable, y con un voice acting mediocre. Se salvan nuestro protagonista, el tano Jack, con su extremo cinismo, sarcasmo e “hijadeputez”, y de un sidekick chino (éste sí se lleva todos los laureles en voice acting) que nos lleva de acá para allá en su taxi robado; un payaso total que recuerda al famoso “chino cirujano” de Crónica TV. Nunca imaginé que me fuera a reír tanto con una historia noir (lo cual realmente no se si debería ser considerado bueno o malo).

Las únicas cosas que hacen zafar mínimamente a esta intrascendente aventura son, por un lado, su música, del estilo esperable, pero que no se puede negar que está copada y con una onda jazzera triste que cumple muy bien con sentar el tono de la aventura; y, por el otro, algún twist inesperado hacia el final, del que obviamente no vamos a decir nada. Lamentablemente, sus poquísimos puntos rescatables no son suficientes para que valga la pena probar este tremendamente mediocre fichín (y pagar sus buenas monedas), así que sería solo recomendable si tiene la necesidad de ponerle las garras a todo juego con tintes noir. Pero, sino, saltéenlo con tranquilidad.

Echo un vistazo por la ventana. El cartel de Sacoa sigue brillando. Y la lluvia no para. Pero ya fue, voy a tener que bajar el mal trago con algo. Mi chaqueta negra me mira con cariño. Abro otro chupetín de Coca-Cola, mientras el ascensor me lleva a la Planta Baja. Hoy va a ser una larga noche de arcades. [i]

DESARROLLADO: Mad Orange
DISTRIBUIDO: Phoenix Online Studios
GÉNERO: Aventura gráfica
PLATAFORMA: Windows PC (Steam)


CALIFICACIÓN
58%

QUE ONDA: Una aventura gráfica noir, que no destaca por nada, salvo por el hecho de ser… noir.
LO BUENO: La música. El hijo de perra del protagonista. El chino del taxi. Los minutos finales.
LO MALO: Todo es mediocre, no logra destacar en nada que lo haga valioso de jugar. Se viene una segunda parte.

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