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[REVIEW CO-OP] Juegos Mentales – Tú puedes escaparte

Un escape a la rutina

EXISTE UN RINCÓN EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES en el que podemos vivir un videojuego por dentro. ¿Se lo van a perder? Es la salida más original que van a tener en años. En Juegos Mentales, la premisa es simple y efectiva: los van a encerrar en una habitación junto con su grupo, y les van a dar una hora como máximo para que encuentren cómo salir. Si logran hacerlo a tiempo, se llevan la satisfacción de haberlo conseguido (y una foto conmemorativa). Si fallan, tendrán que abrirles la puerta desde afuera y se irán con la vergüenza de ser de humita (y con la intriga por saber la solución).

La mecánica es similar a los ya clásicos juegos del género Escape The Room, sólo que trasladado a la vida real. Como en aquellos fichines, no es necesario un conocimiento previo de nada, solamente estar bien atento a los detalles y pensar rápido.

Introducción

Nuestra llegada a las instalaciones fue más gratificante de lo que esperábamos. Los pequeños y acertados detalles que adornaban la recepción propiciaban una ambientación que incentivaba el ingenio y aclimataba el cerebro para el verdadero desafío que estaba por venir. Encontramos desde un original reloj eléctrico alfabetizado, hasta el Backgammon, Jenga, y juegos de encastre realmente desafiantes.

Habíamos llegado temprano y la habitación todavía estaba ocupada, por lo que decidimos matar el tiempo con una legendaria partida de Jenga, eficaz para calmar la ansiedad y los nervios. Mientras ésta llegaba a su fin (la elevada torre había cobrado una forma que desafiaba las leyes de la física), unos gritos eufóricos cortaron el silencio como un cuchillo. Un grupo había logrado escapar a sólo un minuto del tiempo límite. La torre de madera colapsó, pero no nos importó. Al fin era nuestro turno para entrar. Mientras los muchachos de Juegos Mentales preparaban la habitación, nos pidieron que dejemos todas nuestras pertenencias antes de ingresar: bolsos, llaves, cuadernos, celulares y/o cualquier cosa que pudiera interferir con la experiencia. Sólo podíamos llevar con nosotros nuestro ingenio… y la ropa, claro.

Una vez vaciados los bolsillos, prosiguieron a explicarnos las reglas. Casi todo lo que está dentro de las habitaciones es totalmente manipulable, con excepción de algunas pocas cosas frágiles, y se puede pedir un máximo de dos pistas en caso de precisar ayuda, a través de un intercomunicador. Según nos adelantaban, las dos habitaciones tenían la misma dificultad, pero serían dos experiencias muy distintas. No podemos contarles detalles porque les daríamos las soluciones, pero queremos transmitirles un poco de lo que sentimos en ambas salas…

Juegos Mentales - Hospital

Nivel 1: Hospital de Salud Mental

Si la llegada a la recepción es bastante amena, el ingreso a la habitación es en cambio, desconcertante: se realiza en fila india y a ciegas. El ruido de cierre de la puerta fue la sutil señal de largada que nos avisó que el juego había dado comienzo y que podíamos abrir los ojos. Ya estábamos encerrados en el manicomio, ¡era hora de escapar! La ambientación nos hizo sentir de inmediato que estábamos en un lugar donde la psiquis de sus internos y de sus propios trabajadores fue puesta a prueba por eventos desconocidos que preceden a nuestra visita. Con la ayuda de nuestros otros dos micos compañeros, logramos descifrar los acertijos que finalmente nos llevaron a salir con éxito justo antes de que nuestra mente se perturbe.

Juegos Mentales - Museo

Nivel 2: Robo del Museo

A diferencia del hospital de Salud Mental, que tiene un desarrollo más lineal, en esta habitación con sólo escaparse no alcanza para consagrarse como victorioso. Hay un objetivo adicional previo que agrega un extra de emoción a la aventura: debíamos robar una estatuilla antes de salir. Como delata el título, en esta ocasión nos tocó ponernos en el rol de ladrones, y la entrada no podía ser más acorde: a hurtadillas y con linternas (fanáticos de Uncharted, prepárense para sentirse Nathan Drake). Algo dejamos claro en esta experiencia oscura y claustrofóbica: lo nuestro no es lo práctico sino lo mental. Aún así, logramos superar el desafío, porque en el fondo somos micos de guante blanco.


Las salas gozan con una escenografía tan precisa que te hace perder la noción de tiempo y espacio. Adornadas hasta el más mínimo detalle, logran abstraerte de la realidad y sumergirte en el juego con una facilidad asombrosa. La habitación del museo, incluso, posee un pequeño backstory listo para ser encontrado por los atentos que tengan el tiempo y la concentración suficiente para apreciarlo. Por supuesto, como obsesivos que somos, notamos algunos pequeños detalles por pulir o mejorar, pero nada realmente alarmante.

Les podemos asegurar que no nos divertíamos tanto en mucho, mucho tiempo. Salir de una habitación te hace querer entrar en otra inmediatamente, y te dan ganas de volver aunque ya sepas la solución. Es una experiencia de verdad adictiva que hace mella en nuestro sentido del ingenio y nos deja con sed de más. Pueden disfrutarlos con sus amigos, con su pareja o con su familia. Van a gastar lo mismo que en ir al cine y se van a llevar una experiencia que no tiene igual.

Juegos Mentales queda en Venezuela 638 (San Telmo) y pueden ir haciendo su reserva en este instante a través de su sitio web. No se lo vayan a perder, presentimos que este es el comienzo de una gran tendencia en nuestro país.

Agradecemos la gentileza del equipo de Juegos Mentales y su cordial invitación. También queremos hacer una mención especial a los micos Patricio Díaz y Mauro Alegre que se metieron a las habitaciones con nosotros y con sus ingeniosas mentes micoriles nos ayudaron a superar el desafío.

De izquierda a derecha, Morton, un clon de Abel Pintos, Cufa, y un clon de James Franco.


CALIFICACIÓN

96%

QUÉ ONDA: Un lugar en la ciudad en el que podés jugar a escapar de habitaciones tematizadas antes de que se acabe el tiempo, resolviendo acertijos acompañado de amigos.
LO BUENO: Adapta mecánicas propias de los fichines a la realidad, lo que hace que por momentos te sientas dentro de un videojuego. La escenografía. Extremadamente divertido.
LO MALO: Algunos poquitos detalles mejorables. Que una vez que resuelta la habitación, no puedas volver a experimentarla por primera vez… ufa.

RECORD IRROMPIBLE

Si tienen ganas de poner a prueba nuestro tiempo, los resultados que logramos fueron de 40’ y 38’ para el Hospital de Salud Mental y el Robo al Museo, respectivamente.

¡Los desafiamos a que mejoren nuestro desempeño de mico!

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