Reviews

[REVIEW] Mordheim: City of the Damned

¡A darle masa!

LA CIUDAD DE MORDHEIM apesta a muerte y destrucción. También apesta a ratas asesinas y mercenarios que no se bañan, pero más que nada a muerte y destrucción. Cuatro bandos se dan pelea sin tregua en sus calles, y participar de la matanza es divertido, pero también puede ser frustrante. ¡Vamos!, Mordheim, la Ciudad de los Malditos, nos espera.

No hace mucho entregamos nuestra review de Warhammer: End Times – Vermintide, un lindo juego de acción, en la vena de Left4Dead, con unos gráficos bastante cuidados, y una mentalidad cooperativa. Mordheim: City of the Damned, otro juego basado en exactamente la misma propiedad, tiene un enfoque diferente, pero no por eso, menos exitoso que el título desarrollado por Fatshark.

En vez de Ubersreik, como explica el nombre, City of the Damned ocurre en Mordheim. Pero esta ciudad es igual de terrible y letal como la antes mencionada. Hasta podríamos decir más terrible y letal, porque City of the Damned es aún más difícil que Vermintide y no tiene piedad a la hora de darnos cachetadas hasta que aprendamos a no exponer nuestras tropas y pensar, como si fuera ajedrez, cada jugada antes de realizarla.

En la historia, de la cual no hay mucho en cuanto a narrativa, pero sí en texto, se explica que Mordheim sufrió una enorme devastación producida por un cometa, dejando a sus residentes (los pocos que sobrevivieron) sin hogar y desesperados. También dejó la sustancia extraterrestre Wyrdstone, que tiene gran poder y es capaz de transformar al más débil en un temible monstruo. Las cuatro facciones pelean por obtener la mayor cantidad de esta sustancia para venderla y usar el dinero para crecer y aplastar al resto.

Ese es el objetivo básico del juego, que nuestra facción sea la más poderosa. Las facciones en cuestión son cuatro: Mercenarios humanos, Skaven (ratas antropomórficas), las Hermanas de Sigmar y  el Culto de los Poseídos. Lo bueno, es que mientras que no hay una gran historia o progresión narrativa, todas las facciones y clases tienen una extensa explicación que nos permite entender de dónde vienen, sus motivaciones y cómo funcionan en el campo de batalla.

Si Vermintide es el Left4Dead de Warhammer, City of the Damned, es casi el Darkest Dungeon de la franquicia de Games Workshop. En cualquier momento podemos contratar nuevas unidades, y podemos cambiar todos los aspectos individuales de cada soldado. Desde su ropa y armas, hasta su nombre y el color de sus prendas. También podemos escribir biografías de cada uno. Esto no cambia nada, pero muestra lo comprometido que está el juego en que cada jugador cree su propia historia.

También se parece en el hecho de que cuando un soldado muere, muere. Y si llega a lastimarse, sufrirá el efecto de sus heridas en las próximas batallas. La jugabilidad en sí es bastante tradicional. Se trata de un juego de acción por turnos donde debemos resolver batalla tras batalla, turno tras turno, con puntos limitados de movimiento.

Donde cambia, por ejemplo, es en el hecho de que tiene un ciclo de día y noche. Podemos dejar pasar los días para que se recuperen los heridos, pero también tenemos que pagar el mantenimiento de las tropas, es decir, que no podemos darnos el lujo de quedarnos quietos. El dinero también sirve para comprar mejor equipamiento general y encantamientos. Eventualmente, si la economía lo permite, es posible tener una segunda facción, pero eso ya es otro nivel de juego. Acá lo importante no es ganar las batallas, sino sobrevivir lo mejor posible, para seguir avanzando. Así de difícil es.

Sobre todas las cosas, City of the Damned es un juego de tomar las decisiones adecuadas en el momento adecuado. En medio de la batalla, elegir atacar o esquivar, pueden determinar la diferencia entre la vida y la muerte. Y aunque todo está basado en porcentajes a veces puede sentir como que las decisiones no están en nuestras manos, pero así es. Y cada batalla es una apuesta tan alta, que como XCOM, hace que te preocupes por cada uno de tus soldados, queriendo que lleguen hasta el final, lamentando cada baja sufrida.

Pero es importante tener que en cuenta que se trata de un juego difícil, que no perdona errores, pero recompensa entender y sopesar cada una de las acciones. No será divertido para quienes no les guste perder o buscar entender por qué el plan no salió como había sido concebido, pero es inmensamente gratificante para los jugadores más calculantes. [i]

 

  • DESARROLLADO POR: Rogue Factor
  • DISTRIBUIDOR POR: Focus Home Interactive
  • GÉNERO: Acción/Estrategia
  • PLATAFORMA: WIN

     

CALIFICACIÓN

80%

QUÉ ONDA: Una nueva (y estratégica) mirada a Warhammer
LO BUENO: El complejo sistema de combate. Poder personalizar nuestras tropas. Lo gratificante de triunfar.
LO MALO: Tiempos de carga muy largos. Es difícil y puede ser frustrante. Estéticamente soso.

 

 

Escribe un comentario