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[REVIEW] A Way Out

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Dos condenados se escapan

Si hubiera que situar en una línea de tiempo los hitos del videojuego como el medio más innovador y envolvente a la hora de, no sólo contar historias, sino sentirse parte de las mismas, el lanzamiento de este fichín de Hazelight estaría marcado con rojo. Sin embargo, un exceso de control narrativo coloca esta aventura en un inevitable descenso, obligándonos a recomendarla con cautela.

Atención: Esta review NO contiene spoilers, pero sí incluye impresiones sobre lo que el desenlace nos hizo sentir. Están avisados.

Ya lo vivimos con Brothers: A Tale of Two Sons, el primer título a cargo de Josef Fares, allá cuando aún trabajaba en las oficinas de Starbreeze Studios. En aquel fichín, dos hermanos debían trabajar juntos para salvar la vida de su padre en una experiencia que lograba sentirse como una fábula clásica, con final bajón y todo (bueno che, que ya salió hace varios años, menos queja y jueguenlo de una vez). La particularidad residía en poder manejar ambos personajes a la vez, cada uno situado en uno de los sticks del control. Así, por ejemplo, el hermano mayor podía ayudar al pequeño a alcanzar ciertas alturas, o con su agilidad el menor podía abrir una puerta para que su hermano pase a tiempo. ¡Y todo controlado por un mismo jugador!

Para su siguiente gran proyecto, Josef decidió abrirse y crear su propio estudio, con el cual consiguió la publicación de nada menos que Electronic Arts a través de su programa EA Originals (el mismo bajo el que ya se lanzaron Unravel y Fe). En esta ocasión, A Way Out presenta una mecánica distinta: son dos los jugadores que deben hacerse de un control para avanzar la trama.

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Pero ¡atención! que esto no es cualquier cooperativo como el que ya conocemos. Desde el primer segundo, sentimos el peso de la personalidad de ambos individuos por sobre la manera en que podemos controlarlos.

La historia nos presenta a Vincent, cuarentón, sereno y racional, apresado por los crímenes de fraude y asesinato. Con un trabajo de banquero que no alcanza para pagar las cuentas, y tentado por dinero fácil, Vincent acaba por caer en el mundo del crimen organizado.
Del otro lado tenemos a Leo, treintañero, un huérfano impulsivo que se crío dentro del mundillo criminal y cuya última transacción fallida, la venta de un diamante famoso, terminó con él tras las rejas.

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Vincent y Leo se conocen en el patio de la cárcel, en medio de una revuelta entre convictos. Aunque vienen de mundos diferentes, pronto establecen la confianza necesaria para que uno le revele al otro su gran plan: escapar del precinto y vengarse de un enemigo en común. Lo siguiente consiste en orquestar la fuga, desde conseguir las herramientas hasta encontrar el momento preciso para huír, burlando la seguridad en cada esquina. Por supuesto, la aventura no va a terminar ahí, ya que el lazo que se forja entre ambos los va a llevar por caminos inesperados.

De más está decir que uno de los jugadores debe tomar el rol de Vincent, y otro el de Leo. Para mostrarnos ambos a la vez, la pantalla se divide al medio ¡pero sólo cuando es necesario! Leo y Vincent ven el mundo de diferentes maneras, y lo reflejan en su comportamiento. Aún realizando una misma acción, podemos apreciar las diferencias, algunas sutiles pero otras más notorias. Si Leo tiene que distraer a un guardia, no va a elegir las mismas palabras que Vincent. A la hora de ocultar cierta evidencia, Leo va a arrojarla al tacho de basura sin pensarlo mientras que Vincent va a intentar ofuscarla de manera menos evidente. Algunas acciones requieren de la interacción de ambos, como hacerse piecito, empujar puertas pesadas o rescatarse mutuamente de posibles caídas al vacío.

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La narración se vale de diversos elementos fílmicos y hasta comiqueros, jugando con la división de pantalla, torciéndola, rotándola e incluso, disolviéndola para concentrar la información en un sólo punto. No siempre vamos a estar jugando al mismo tiempo, en algunos momentos nos toca observar lo que nuestro compañero hace hasta que sea nuestro turno de entrar en acción. A su vez, la cámara acompaña los acontecimientos de manera magistral, volviéndolo una experiencia cinemática que no duda en arrojar algunos homenajes a pelis clásicas.

Leo y Vincent tienen personalidades algo dispares y no siempre están de acuerdo en cómo proceder, por lo que habrá ciertos puntos de la aventura en la que debemos tomar una decisión. ¿Adoptamos las medidas que sugiere Vincent, o lo hacemos a la manera de Leo? Esta elección nos va a llevar por caminos alternativos, pero atentos que sólo hablamos de pequeñas bifurcaciones que desembocan en el mismo punto, bienvenidas a la hora de aumentar la rejugabilidad del fichín.

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Pero no sólo empujar la trama hacia adelante resulta satisfactorio: incluso distraerse es un placer. El mundo de A Way Out, con su estética particular y su ambientación en los años 50, invita a la exploración de los distintos lugares que vamos visitando. Nuestros personajes pueden distraerse de su objetivo principal para inmiscuirse en charlas ajenas, ayudar con las tareas de un hogar, curiosear todo tipo de objetos e incluso iniciar minijuegos entre ambos, todo a través de una interfaz minimalista y sin la necesidad de ingresar a submenús.

El juego se auto-guarda con frecuencia. Si morimos o las cosas salen mal, se nos devuelve a un marcador muy cercano. La idea es que nada demore nuestro avance, aunque para ello el fichín peca de contar con una inteligencia artificial poco desarrollada, con enemigos que prácticamente nos ruegan que los golpeemos. ¡Un desafío de vez en cuando no hubiese venido mal!

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Cada vez que retomamos la partida, podemos volver a seleccionar quién va a controlar a Vincent y quien a Leo (sugerimos probar ambos, para conocerlos mejor). Tenemos dos maneras de jugar, en forma local con otra persona a nuestro lado, o de manera online. Un dato interesante es que sólo se necesita que uno posea el juego en su biblioteca: el otro puede, al recibir la invitación, descargar un pase especial y unirse a la partida sin gastar un sope.
[No pudimos probar la modalidad online, ya que no estaba disponible antes del lanzamiento, por lo que nos queda pendiente revisar este aspecto. En caso de influir en la nota, se hará la modificación correspondiente… pero lo dudamos].

En cuanto al apartado gráfico, el título cubre algunos de sus defectos con una estética propia bien definida. Sin embargo, es posible ver sufrir al motor durante algunos segundos, con secuencias donde los elementos quedan temblando o dejan estelas de movimiento a su paso. Son detalles, claro, y no afectan la experiencia general, pero pueden llegar a distraer a los más obsesivos de este aspecto.

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No podemos obviar el apartado sonoro. La música acompaña la historia de forma correcta y logra potenciar el lazo emocional entre ambos personajes. Donde encontramos problemas fue con algunas de sus actuaciones de voz. Los protagonistas están impecables, pero ciertos intérpretes secundarios no resultan del todo creíbles.

Hacemos especial foco en la historia del fichín porque ahí es donde su pasión reside. A pesar de estar conformado por distintos elementos que, por separado, ya hemos visto en miles de otros guiones, el conjunto de los mismos funciona como un reloj. Hay una cuerda que vibra diferente en esta experiencia, y toca en una clave que resuena en nuestros blandos corazones micoriles.

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Su creador, el mismo Josef, nos pidió a través de un video que no revelemos ningún detalle del desenlace. Pero dado que el mismo afecta nuestro juicio, vamos a limitarnos a decir que sobre el final se nos coloca en una determinada situación problemática con la que tendremos que lidiar juntos. La idea es excelente, pero se ve opacada por un innecesario maniqueísmo narrativo que coarta las decisiones más probables del jugador en pos de contar los sucesos que el guionista quiere contar. Esto nos deja con un sabor semiamargo en lo que, de otra manera, sería una experiencia redondita.

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Más allá de esto, estamos hablando de una creación única, casi obligatoria. Se pueden notar influencias de la saga Uncharted y las aventuras gráficas de Telltale, pero A Way out apunta más allá creando alrededor del juego cooperativo una historia a medida y, consiguiendo así, revolucionarlo. Sin duda se trata de un hito para esta industria, y un modelo a seguir para quienes deseen poner el ojo en el poder que este hermoso medio tiene para hacernos vivir historias como la de Leo y la de Vincent, y de cómo juntos lograron encontrar una salida. [i]


DESARROLLADO POR: Hazelight Studios
DISTRIBUIDO POR: EA
GÉNERO: Aventura, acción
DISPONIBLE EN: PS4, Xbox One, PC

CALIFICACIÓN

90%

QUÉ ONDA: El creador de Brothers: A Tale of Two Sons nos trae un nuevo fichín que reinventa la experiencia cooperativa, con suficiente corazón como para opacar sus defectos.
LO BUENO: Escenarios atractivos de explorar, protagonistas tridimensionales, posibilidad de jugar tanto local como online, bifurcaciones narrativas le agregan un poco de rejugabilidad.
LO MALO: Algunos bugs menores, problemas en algunas de sus actuaciones de voz, maniqueísmos narrativos quitan fuerza al desenlace dejándonos con un sabor agridulce.

Gracias a Sol por ser mi Leo, o mi Vincent, dependiendo del día. Gracias por los debates que me ayudaron a formar este análisis. ¡Quizás la convenza de escribir el suyo propio!

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