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[REVIEW] Fitbit Charge 3

FitbitCharge3

¿Cuántos pasos tenemos que dar para quemar el pan dulce?

Nos calzamos la nueva pulsera de actividad física de Fitbit y salimos a patear la calle en este verano porteño que se intuye infernal

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La presentación es simple y sencilla. En la caja, además de la pulsera, se incluye el cable para cargarla por USB, una correa extra de mayor tamaño y unas hojas con información sobre la garantía.

Para configurarla, primero debemos instalar la aplicación Fitbit en un dispositivo Android, iOS o Windows 10 con el que vayamos a sincronizarla. Otra opción es instalar Fitbit Connect en una PC con Windows 8.1 (o anterior) o en una Mac, que cuente con adaptador Bluetooth.

La aplicación Fitbit requiere de un usuario —no se integra con Google Fit, por ejemplo, salvo que utilicemos una app creada por terceros para tal fin— y funciona como red social en sí misma —vinculada opcionalmente con Facebook— donde podemos compartir progresos e insignias para enrostrárselos a nuestros amigos aficionados a sudar la gota gorda.

La lista de funciones incorporadas en la aplicación Fitbit es más que interesante. Además del control de la actividad diaria, podemos definir un plan alimentario dependiendo de si queremos mantener el peso o modificarlo y llevar un detallado seguimiento de las calorías consumidas a lo largo del día, así como también la cantidad de agua ingerida. Podríamos utilizar la aplicación Fitbit, aún sin una pulsera de actividad física, gracias a los sensores de nuestro celular. Sin embargo, al emparejarla con Fitbit Charge 3, obtenemos mucha más información.

La pulsera Fitbit Charge 3 viene con acelerómetro de tres ejes, monitor óptico del ritmo cardíaco, altímetro y sensor de saturación de oxígeno. Posee pantalla táctil OLED en escala de grises, un botón lateral háptico y vibración, con una duración de batería de 7 días aproximadamente. Además de medir nuestro desempeño, si está al alcance del bluetooth del celu, puede mostrarnos las notificaciones entrantes—y permitirnos responder algunas con frases preconfiguradas—.

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La carcasa del Fitbit Charge 3 es de aluminio y la pantalla está recubierta con Corning Gorilla Glass 3. Es sumergible hasta los 50 metros, por lo que también podemos medir nuestro desempeño en la Pelopincho —o en la bañera, para los que viven en un monoambiente—. Se siente liviano en la muñeca y luce sobrio, con excelentes terminaciones. La correa clásica tiene una textura biselada de diamante y mantiene la pulsera firme sobre la muñeca.

Estuvimos utilizando Fitbit Charge 3 durante la última semana durante las 24 horas. A lo largo del día aprovechamos para hacer el seguimiento de los pasos dados, pisos subidos, kilómetros recorridos y calorías quemadas. En este sentido funciona de forma similar a cualquier otra pulsera de actividad o al teléfono en el bolsillo.

Sí resulta muy útil el poder ver las notificaciones en la muñeca —más que nada cuando estamos aplastados en algún medio de transporte público o si por algún motivo no queremos sacar el celu— y responderlas, aunque más no sea con un: “Te respondo en unos minutos”.

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Ya en el gimnasio, hicimos algunas pruebas de medición de ritmo cardíaco para analizar el comportamiento del Fitbit Charge 3 en la zona máxima. Lo comparamos con la pulsera de actividad física ID107 —china genérica— y con el reloj Omron HR-310 con banda cardíaca SZ-901 —el sensor se coloca con una banda elástica alrededor del pecho—.

Los resultados fueron los esperados: Fitbit Charge 3 logró una medición mucho más precisa que su par chino ID107, pero no llegó al nivel del reloj con la banda. Cuando el Omron nos marcaba que habíamos llegado al límite de 179 ppm —pulsaciones por minuto—, Fitbit Charge 3 indicaba 153 ppm y la china, 136 ppm. Esta prueba se realizó en diferentes oportunidades, con resultados similares. Por lo tanto, si van a realizar ejercicios de mucha exigencia, es mejor utilizar una solución con banda cardíaca y contar con asesoramiento profesional.

Todavía en el gimnasio, aprovechamos para probar la función de seguimiento de ejercicios. Podemos seleccionar entre diferentes actividades, indicando los intervalos de ejercicio y descanso, que se informan vibrando en nuestra muñeca. Si salimos a correr o andar en bici y llevamos el celu encima, también registra la distancia recorrida.

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Después de un día agitado les recomendamos utilizar la función “relax” —durante 2 o 5 minutos— para controlar la respiración con el objetivo de bajar las pulsaciones. Ya en la cama, si dormimos —dormimos, dije— con la pulsera puesta, Fitbit Charge 3 monitorizará el sueño permitiéndonos conocer el tiempo que estamos despiertos, en etapa REM —rapid eye movement—, sueño ligero y sueño profundo.

En resumen, las funcionalidades son variadas y muy completas —y nos dejamos afuera algunas para que puedan sorprenderse ustedes mismos—, todo depende de cuánto utilicen la pulsera y completen su perfil en línea en Fitbit. Tanto si quieren empezar con una dieta más saludable o hacer ejercicio físico o simplemente saber la hora, Fitbit Charge 3 es una opción más que recomendable acreedora de la medalla de plata de [IRROMPIBLES]. [i]

SilverMedal High

Nota: Agradecemos a Natalia Bruno de FIC – Fernández Ivern Comunicaciones por facilitarnos la pulsera para la review.

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