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Crash Team Racing Nitro-Fueled [REVIEW]

Infancia remake

Déjenme contarles una breve historia. Corría el año 2000. Este redactor, con sus recién estrenados 12 pirulos, estaba terminando la escuela primaria, sin haber gozado en todo su trayecto de la suerte de poseer en casa una consola hogareña.

El país estaba en una etapa crítica, la economía no acompañaba y los videojuegos representaban un lujo que uno no se podía permitir. Pero justo en ese momento, como salido de la nada misma, surge una oportunidad: mi abuela tiene que volar a Estados Unidos por un motivo familiar. La pregunta, por su puesto, no se hizo esperar: “¿qué querés que te traiga?”

Ni lento ni perezoso, mi respuesta tampoco. ¡Una Play!

Recordemos que en esa época no abundaban los celulares, ni siquiera internet, comunicarse era mucho más tedioso. Ese mes de espera a que volviera se hizo eterno, con la intriga y la ansiedad carcomiendo mi cerebro. Entonces caí en la cuenta de que se me había pasado por alto algo muy importante. No le había dicho qué juego quería.

Pero mi abuela me conocía mejor que nadie, y sin saber siquiera cómo se pronunciaba “joystick”, no sólo volvió con una reluciente PlayStation bajo el brazo, sino que su intuición la llevó a elegir el mejor fichín que podría haber traído para mi: Crash Team Racing.

Como decía antes, costear una consola en el país era algo titánico, pero los juegos no era la excepción. Las empresas no estaban localizadas regionalmente, y los niveles de distribución era casi absurdos. Uno tenía primero que contar con la improbable suerte de encontrar una copia del título que juuusto quería, y luego lidiar con el excesivo precio que significaba obtenerlo. La única solución popular obligaba a acudir al quirófano electrónico, pero incluso eso nos representaba un obstáculo monetario.

La salida era una sola: fichinear el único juego que tenía.

Desde aquel momento, en sesiones no menores a dos horas diarias, me dediqué a jugar CTR cada día, de cada semana, durante seis meses ininterrumpidos.

No jugaba solo, claro. Mi hermano se sumaba a la sesiones; pero la mayor invitada era mi abuela, principal responsable de mi alegría, quería que experimentara también tamaña diversión. Nos sentábamos juntos durante las tardes de ocio a pistear con Crash. Le explicaba cómo se manejaban los karts, para qué servían los ítems, y nos descostillábamos de risa cuando renegaba porque cabeceaba las paredes de las pistas o caía al precipicio. Tenía más de gamer de lo que ella hubiera imaginado.

El motor de mi abuela se apagó a mediados del 2018. Unos pocos meses después, durante los Game awards, anunciaron el remake del CTR, y todo el piso se me movió.

No era un videojuego más, era mi infancia la que traían de regreso envuelta en un torbellino de nostalgia. Mientras tanto, mi cerebro sólo podía pensar una cosa: “por favor, que no lo arruinen”.

Entrando a boxes

Crash Team Racing —conocido por todos como CTR— fue la respuesta de Naughty Dog al popular y extraordinario Mario Kart, así como Crash Bandicoot significó para Sony lo mismo que Sonic para SEGA y Mario para Nintendo. Lanzado originalmente en septiembre de 1999, su creación no fue tan aceitada como hoy en día pareciera.

La división era así: Sony era el encargado de financiar y publicar cada título de la franquicia, mientras que Universal Interactive era el dueño de los derechos de la IP, lo cual obligaba a Naughty Dog a trabajar bajo su paraguas y en sus oficinas. Al momento arrancar el desarrollo de Crash Warped (1998), la tensión entre Naughty Dog y Universal había llegado a un nivel ridículo.

El desarrollo de Crash 3 fue un caos absoluto, debido a las extremas condiciones laborales abusivas a las que se vieron sometidos. Universal obligaba los desarrolladores a trabajar en los pasillos de su edificio (¡nada de oficinas!), durante jornadas maratónicas de entre 16 a 20 horas diarias, sin fines de semanas.
Sumado a eso, el excesivo calor de Los Angeles azotaba al equipo, a quien le habían negado cualquier tipo de aire acondicionado. Y con “equipo” nos referimos tanto a los integrantes, como al hardware: los servidores colapsaban y los discos duros sufrían las consecuencias de las altas temperaturas. Dice la leyenda que su creatividad los llevó a improvisar con baldes de hielo y ventiladores para enfriar sus computadoras.

Increíble pero cierto, aun así, Crash Warped fue un rotundo éxito.

Naughty Dog cortó toda relación con Universal, y se pusieron a trabajar en un prototipo de un juego genérico de karts. Al mostrarle el boceto a Sony (con quien mantenían una excelente relación), llegaron a un acuerdo: harían el fichín basado en personajes de Crash, si ellos se encargaban de las relaciones comerciales con Universal Interactive. El resto ya lo conocemos: Crash Team Racing nació.

Memoria muscular

Como buenos fanáticos de la saga que somos, cuando quedaba una quincena para el lanzamiento de esta remake, desempolvamos el viejo CTR y nos pusimos a jugar como niños otra vez. Todo seguía ahí, los dedos se movían solos, lo único que faltaba era trasladar esos movimientos a esta nueva versión.
Cuando Nitro-Fueled salió, dejamos que nuestra memoria muscular hiciera todo el trabajo y nos diera sus certeras impresiones: “esto es sin duda CTR, pero algo está fuera de lugar”.

Lo más obvio puede no serlo cuando uno se lo pone a analizar a fondo. Beenox tuvo sobre sus espaldas una tarea titánica: recrear desde cero un videojuego con 20 años de antigüedad, que imite a la perfección las físicas de un motor gráfico anticuado con otro completamente diferente, y se sienta exactamente igual haciendo uso de las versátiles herramientas visuales y tecnológicas que en ese momento no existían.

Era imposible que la remake sea una copia exacta a la original. Bajo ese contexto, Beenox logró traernos la recreación más fiel que podríamos desear de CTR, aunque no así perfecta.

No se asusten, si hace muchos años que no tocan CTR, o solían fichinearlo de forma casual, no van a notar diferencia alguna con Nitro-Fueled. Pero si eran fanáticos como nosotros y no pueden apagar su botón de TOC, hay varios puntos que van a sentir diferentes desde el minuto uno.

Probablemente, su primera impresión sea que su memoria muscular se aplica bien, pero algo desincronizada con los tiempos. Nada más cerca de la realidad, Nitro-Fueled tiene un pequeño margen de diferencia en las físicas de deslizamiento del kart. Es mínima, pero van a tener que reajustar sus dedos en los giros y derrapes.

Aunque la disparidad más grande la encontramos en el sistema de colisiones. No tanto entre los personajes, sino con el escenario mismo. Hay choques, roces, e interacciones que no responden de la misma manera que esperamos que lo hiciera, en especial con algunos saltos, rampas y shortcuts.

De vuelta, no es nada grave, y pueden arreglarse fácilmente con un parche si así lo deciden.

Hablando de arreglar cosas, si eran oportunistas de los exploits, díganle chau a todos los atajos ilegales que había en CTR. Beenox aprovechó para reparar todos esos “descuidos” para hacer las carreras más justas, manteniendo por supuesto los shortcuts diseñados a conciencia.

Podríamos hacer una lista interminable de variaciones que fuimos encontrando, pero la última y más importante tiene que ver con la dificultad. Algunos de ustedes recordarán a CTR como un juego desafiante. A todos ellos: prepárense, porque Nitro-Fueled subió la vara a niveles insospechados.

Toda la IA fue reajustada y es un poco más competente a la hora de competir. Muestra de esto es que ahora, por ejemplo, pueden hacer uso de ítems que antes eran exclusivos de los jugadores humanos —no sabemos si por las limitaciones tecnológicas de la PlayStation o por diseño de balance—, como la bola gigante eléctrica y el reloj.

Pero el cambio más sustancial puede apreciarse en los rangos de dificultad. El viejo “hard” ahora equivale a “normal”, y el nuevo “hard” es sencillamente… ridículo. Si fichinean en normal, es posible que Nitro-Fueled les parezca estándar, tirando a fácil incluso. El problema es que al subir al siguiente escalafón, el juego escala a un nivel absurdo. No sólo porque no mantiene una curva de dificultad lógica, sino porque la CPU está desbalanceada.

El modo hard está roto. La IA no es que juegue mejor, sino que sus autos tienen una velocidad base que supera incluso la del Sacred Fire, por el simple hecho de “es difícil, bancatela, macho”. Ganar ya deja de ser sinónimo de habilidad, sino de suerte. Una dificultad alta tiene que traducirse en mayor desafío, mejor respuesta, y en acciones inteligentes. Si lo único que hacen es incrementar los stats, no son más difíciles, son más rápidos y ya.

Mejorando lo inmejorable

Dejando atrás los puntos más flojos y diferencias generacionales, Nitro-Fueled es una carta de amor a lo que Crash Team Racing significó al género de karts. Fácil de entender y muy difícil de masterear, todas las mecánicas que hicieron a la obra de Naughty Dog algo único y especial, vuelven intactas, demostrando que no envejecieron ni un poco luego de 20 años.

Las técnicas de Power Sliding y Sacred Fire siguen siendo las bases del gameplay como siempre lo fueron. La buena noticia para el público general, es que ahora incorporaron un nuevo medidor más amigable para controlar a conciencia el turbo boost. ¡Pero tranquilos puristas!, que si no nos gusta, con un botón podemos volver a la interfaz clásica.

Todo el contenido original de CTR dice presente en esta remake. El arcade, torneos, Time Trials, batallas y el infaltable modo historia, que ahora goza de nuevas cinemáticas para presentar a los bosses. El cariño y respeto que Beenox le puso a Nitro-Fueled es tal, que incluso replicaron el glitch de Uka Uka de Penta Penguin, ¡y su famoso “penguin yay 1”! Épico.
Increíblemente, los cheats también siguen funcionando como antes, excepto el código de la demo de Spyro… Sí, fue lo primero que probamos, así de obsesivos somos.

En la versión NTSC de CTR, el fichín salió al mercado con el personaje de Penta Penguin sin testear. Uno de sus bugs consiste en gritar “penguin yay 1” y “penguin yay 2” en una discordante voz. Lo que pasó, fue que el programador Gavin James grabó con su voz los bocetos de los diálogos, y cuando Naughty Dog se dio cuenta de que nunca los reemplazaron, ya era muy tarde. Esto fue corregido luego en las ediciones PAL y japonesa.

Pero Beenox no se limitó sólo a imitar lo que ya conocíamos, e introdujo un interesante número de novedades para mejorar la experiencia. En primer lugar, Nitros Oxide —el boss final— es ahora un corredor jugable, al igual que los personajes de Crash Nitro Kart —la secuela que nadie quiere recordar, desarrollada por Vicarious Visions en el 2003—, que se suman a la fiesta para incrementar el roster.

Las pistas también aumentaron su número, ofreciéndonos las 18 originales de CTR y 13 de CNK.

Por otro lado, y siguiendo la tendencia actual, incorporaron un sistema de personalización. Con cada carrera ganada podemos adquirir skins, stickers, ruedas, chasis, y diferentes elementos para customizar nuestro kart (y personajes), con una simple finalidad estética. El juego también nos recompensa con monedas in-game, para ir a gastarlos como buenos consumistas al Pit Stop, por más complementos.

Acá encontramos un balance un tanto polémico, debido al altísimo precio de los ítems del shop. Comprar un artículo cualquiera, incluso el más barato, cuesta tanto como 2 kilos de helado a fin de mes. El truco está en que la mayoría de las monedas las conseguimos en el online, con lo cual si alguien tiene ganas de jugar offline como un ermitaño, va a estar en problemas.

“¿Cómo, tiene online?” ¡Sí, señor! Nitro-Fueled introduce la funcionalidad online, algo impensado para la época de CTR, para que ahora pongamos a prueba nuestra destreza con algún oriental súper habilidoso que nos deje llorando en un rincón pensando en por qué demonios compramos este fichín.

Las opciones, sin embargo, no son muchas: Partida Privada y Matchmaking, tanto de carreras como batallas. Podemos invocar amigos de forma remota para jugar juntos contra extraños (o la CPU), pero increíblemente se echan en falta modalidades básicas como torneos, o jugar online a pantalla dividida.

Pero vayamos al cambio más evidente de Nitro-Fueled: su actualización audiovisual. Esta nueva remake nos permite disfrutar del clásico de 1999 con una calidad de definición y detalles gráficos impresionantes. Es un verdadero deleite para los ojos donde sea que miremos.

Tengamos en cuenta que 20 años atrás, la creación de Naughty Dog explotó al máximo las capacidades de la consola de Sony, a pesar de que hoy en día sus escenarios puedan lucir lavados, y los personajes con poco detalle. Beenox tuvo que recomponer y adaptar un estilo gráfico utilizando la poca información visual que denotaba la época. La solución no fue otra que la creatividad: reinterpretar los escenarios y respetar el estilo.

De esta forma vamos a encontrarnos con unos escenarios deslumbrantes, más vivos, y gozando de detalles insólitos hasta ahora. Coco Park, por ejemplo, es una fiesta de flores; o Tiger Temple nos sorprende con animales corriendo por un puente mientras nosotros pasamos por debajo. Redescubrir las viejas pistas como si fuera la primera vez, pero manteniendo la melancolía de nuestra niñez, es algo que no tiene precio.

Con la banda sonora pasa algo parecido. Con nuevos arreglos y recompuesta desde cero, se escucha mejor que nunca. Una verdadera melodía para nuestros oídos. Y digno de mención: si lo deseamos podemos ir a opciones y alternar entre la música original de los ‘90 con mucha facilidad. ¿Qué más quieren?

Crash Team Racing Nitro-Fueled es el regreso moderno que nuestro marsupial favorito se merece. Desbordando de detalles y con guiños a la entrega original por doquier, Beenox hizo un excelente trabajo con esta remake que, si somos severos, no llega a ser una recreación 1:1, sino más bien una 0,8:1.
Más allá de las diferencias de respuesta y aplicación de físicas, podríamos (y queremos) ponerle más puntaje, pero algunos aspectos que precisan todavía de pulido —como el online, monetización del shop y el desbalanceado modo hard— nos impiden tirarle más flores.

Sin embargo no podríamos estar más contentos: porque con todo el riesgo que suponía, ¡no lo arruinaron!
Es imposible que mi vida adulta me permita disfrutar de Nitro-Fueled seis meses de corrido otra vez. Pero lo cierto es que mi infancia se va a despertar para encontrarme sentado como un niño frente a la tele de nuevo, corriendo carreras como en los viejos tiempos. Y mi abuela también. En cada vuelta, cada derrape, victoria o derrota. Nos vemos en las pistas. [i]


DESARROLLADO POR: Beenox
DISTRIBUIDO POR: Activision
GÉNERO: Carreras, karts
DISPONIBLE EN: PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch

QUÉ ONDA: La nostalgia sobre ruedas, pero en HD
LO BUENO: Visualmente impecable, los escenarios y personajes están más vivos que nunca. La nueva banda sonora suena increíble, y trae opción de música original. Se siente muy parecido al viejo CTR. Incluye personajes y pistas del CNK. Nuevo sistema de personalización. Tiene online, aunque…
LO MALO: …es muy pobre y necesita de ajustes. El sistema de colisiones y el deslizamiento de los karts no responde exactamente igual al original. La dificultad en hard está rota. Pit Shop muy caro para quien no juega online. Los tiempos de carga son algo extensos. Le podrían haber puesto un poquito más de ganas al diseño del menú principal.

Este análisis fue realizado a través de un código de PS4 provisto por sus desarrolladores.

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