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Ion Fury [REVIEW]

Volvimos a los ’90

La noche estaba lista, el reloj marcaba las 12. Un par de clicks después, me encuentro con un menú como los que no se veían hace 20 años. Algo en el ambiente, una especie de humedad eléctrica, me hacía saber que iba a ser una noche especial. Otro par de clicks más, y me encuentro escapando de cultistas robóticos con mi revolver de triple caño y mis bombas de boliche teledirigidas. Saltando entre fuego, chispas y sangre, citando a Heisenberg mientras pateo cabezas que rebotan dejando un hermoso recorrido de destrucción. El reloj dio las 5, y caí en la ficha. Me había electrocutado, me tenía pegado.

Vamos a sacarnos esto de encima rápido: Ion Fury está hecho para los micos que amamos los FPS de la escuela de Doom, Duke Nukem 3D, Blood, Quake, al punto de que usa el mítico motor Build de hace 20 años con el que se hizo la trifecta de Duke Nukem, Blood y Shadow Warrior.

Más allá de algunas evoluciones naturales, nos encontramos con un juego puramente retro y hardcore. De esos que dejar de prestar atención medio segundo es la diferencia entre vivir y morir, de esos que nos traban 15 minutos buscando la bendita llave para abrir la puerta, de esos que nos obligan a usar 10 armas distintas en menos de un minuto a puro rock y sangre caliente. Si esto no les va, si los juegos que mencionamos no les gustaron, este juego no va a ser para ustedes. No viene a romper el esquema ni convertir a nadie, viene a retomar desde donde dejamos hace 20 años.

¿Les interesa? ¿Podemos seguir? Bien.

Ion Fury (NdE: previamente llamado “Ion Maiden”, hasta que una denuncia legal los obligó a cambiar el nombre) es un juego hecho por Voidpoint y publicado por la mítica 3D Realms, donde encarnamos a Shelly “Bombshell” Harrison. Esta patea-traseros certificada, que forma parte del escuadrón… algo, y está defendiendo la ciudad de un ejército de robots que están ahí por… lo que sea… Miren, el chabón que hace la voz de Duke Nukem es el jefe final, con eso alcanza.

Si están acá, lo que menos les tiene que importar es el guión. Acá vienen por la acción, y el único texto que les puede interesar, son las frases que tira la Shelly cada vez que le revienta la cabeza a un enemigo con la escopeta. Y cabezas para reventar, hay.

La mejor forma de describir este fichín seria: “es Brutal Doom en el motor del Duke Nukem 3D, con la estética del Deus Ex”, y no estaría tan errada, porque de la misma forma que Brutal Doom le dio nueva vida al clásico de clásicos, este juego se siente como una evolución natural del género.

Centrémonos en las susodichas evoluciones: el daño está localizado no es lo mismo disparar en la pierna que disparar en la cabeza, el uso de mouse para ver arriba y abajo es obligatorio, las armas tienen varias formas de uso, el juego recompensa distintos tipos de muerte, el diseño de mapas es mas orgánico, etc. Todos puntos válidos, aunque definitivamente, nuestro favorito es que se puede patear las cabezas de los enemigos cuando caminas.

El juego toma conceptos de títulos como Doom 2016 y Overwatch, y los aplica de una forma magistral. Es fácil darse cuenta y decir “ah, esto lo sacaron de este juego”, pero se siente completamente natural y orgánico con el resto del juego. Las armas merecen un párrafo aparte: son increíblemente delirantes y todas, absolutamente todas, se sienten bien de usar. Lo mejor es que lograron un balance perfecto para que todas las armas tengan un momento de utilidad y la cantidad de munición necesaria; y que incluso en los últimos capítulos sigamos usando hasta la pistola básica.

A nivel técnico, estamos ante un juego que usa el mítico motor de hace 20 años, y le hace sudar la gota gorda. El build de Ken Silverman fue actualizado para que corra sin problemas en las maquinas más actuales, con soporte para todas las resoluciones y framerates. Sin embargo, a veces nos encontraremos con bajones de frame que nos parecerían inexplicables, y se debe a que la optimización de un motor de hace dos décadas sólo puede dar de sí hasta cierto punto, aunque nunca llega a lo inaceptable.

Ion Fury sabe compensarlo con una estética cyberpunk maravillosa que parece salida del Deus Ex original, una iluminación y gráficos bellísimos con momentos casi artísticos, un diseño de sonido que nos va a reventar la cabeza cada vez que… bueno, que reventemos una cabeza, y un soundtrack synthpunk que nos va a dejar a ritmo con la masacre.

Sin embargo, no todo es 100% perfecto: la dificultad alta nos parece genial, y nunca se siente injusto… excepto en los jefes. No podemos centrarnos en el jefe porque arranca un spawn infinito de enemigos alrededor que nos hacen más daño que el boss en cuestión. Un poco más grave es el diseño de niveles. Es clásico de estos juegos quedarse un poco perdido, y el automap de este fichín es maravilloso, pero a veces requieren un nivel absurdo de backtracking, adivinando donde corno habías visto esa puerta que necesitaba la llave azul. Hay atajos y formas de acortarlo, y el diseño de niveles es bastante orgánico y bien señalizado, pero si los frustra perderse, ojo al piojo.

Otro de los cambios que fue a peor es el sistema de checkpoints. Entendemos que era necesario en los tiempos que corren, pero los checkpoints generalmente están en lugares horribles, y estaremos mejor desactivándolos y usando el viejo y confiable quicksave. Igualmente, estas nimiedades restan un poco al puntaje final, pero no es para nada algo que arruine la experiencia.

Nos hubiese gustado poder explayarnos un poco sobre el hermosor de este juego, sobre el shock de adrenalina que es entrar en un salón lleno de enemigos con dos ametralladoras que disparan balas incendiarias y bolas de boliche teledirigidas que resultan en litros de sangre, o masacrar enemigos uno a uno con la súper escopeta, o escapar con 10HP buscando un botiquín mientras tiramos a nuestro paso bombas incendiarias. Pero no se puede poner en palabras. Ion Fury es un fichín que merece ser jugado, y es (opinión polémica incoming) a gusto personal, el mejor juego que se hizo con este motor. Es una evolución, es un homenaje y, quizá aún más importante, es una experiencia. [i]


DESARROLLADO POR: Voidpoint
DISTRIBUIDO POR: 3D Realms
GÉNERO: FPS
DISPONIBLE EN: Windows, Mac, Linux, PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch

QUÉ ONDA: Mezcla de Duke Nukem 3D, Brutal Doom y la estética de Deus Ex: FPS Old School del bueno.
LO BUENO: Acción, armas, música, gráficos, ritmo, dificultad. Jugarlo es puro placer.
LO MALO: Algunos problemas técnicos propios del motor. El sistema de checkpoints.

El análisis de Ion Fury fue realizado a través de un código de Steam provisto por sus desarrolladores.

  • CALIFICACIÓN91%
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