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Nioh 2 [REVIEW]

¡Estoy hecho un demonio, nadie me para esta vez!

Los soulslilke en general pueden dividirse en dos categorías relativamente diferenciables.

Por un lado están los que se limitan a ser clones de la saga Souls. No agregan nada distintivo, no poseen un desarrollo muy profundo, se sienten planos, y su mayor logro es apropiarse de mecánicas ajenas que se saben que funcionan, para cautivar a los jugadores.

En mucha menor medida están los demás. Los que se basan en la dinámica de los juegos de Hidetaka Miyazaki, pero lejos de contentarse con una simple imitación, la utilizan como cimiento para construir un sistema mucho más avanzado, o en su defecto, para incorporar elementos originales que los destaque del resto y les den identidad.

Dentro de este último grupete exclusivo se encuentra Nioh: un fichín desarrollado por Team Ninja en el 2017 y que todos creímos, al comienzo, que iba a pertenecer a la primera categoría. Por suerte nos demostró rápidamente lo contrario, incluso convirtiéndose al instante en uno de los más complejos (si no el más) soulslike que hay pululando por ahí.

Tres añitos después de tamaña sorpresa, Team Ninja nos quiere volver a sorprender con Nioh 2. ¿Estará a la altura de las expectativas o será ahora una copia de la no-copia que fue el primero? Lo sabremos… ¡unos párrafos más abajo!

Sentando las bases

Nioh es un action RPG que supo nutrirse del trabajo de FromSoftware para llevarlo a nuevos —y descabellados— niveles de complejidad, logrando un título sumamente complejo y desafiante.

Instauró varios elementos que elevó la vara de juegos de acción de este tipo, los cuales podemos resumir brevemente, para los que nunca lo probaron y quieren saber por dónde viene la mano.

El primero y quizás más original se trata del Pulso de Ki: una mecánica de recuperación de la barra de stamina que nos permite rellenar rápidamente la energía de nuestro personaje, siempre y cuando coordinemos de forma precisa sus movimientos durante el combate.

El Pulso de Ki puede efectuarse una vez terminado un combo, apretando su botón correspondiente en el momento justo en que nuestro personaje finaliza su animación de golpe, y se prepara para ponerse en guardia. Es una décima de segundo en que, si lo logramos, recuperamos toda la energía de un saque; pero si fallamos, la misma se ralentiza.

El objetivo de la misma era aplicar un dinamismo mayor a los combates de lo que estábamos acostumbrados —quizás más por la línea del Bloodborne—  y una capa de profundidad táctica, que nos hacía replantearnos una estrategía para cada pelea, por más insulsa que sea.

Esta mecánica se enlaza directamente con el sistemas de posturas. Cada arma que utilicemos tiene tres modalidades diferentes de uso: baja, media y alta, intercambiables entre sí en cualquier momento (incluso durante un combo). Como pueden imaginar, cada postura tiene sus características. La más baja es rápida pero débil, mientras que la alta es poderosa y lenta.

Cómo y cuándo usar cada una queda a disposición del jugador, según su forma de jugar, el arma que tenga equipada, el enemigo que enfrente, y cómo quiera abordarlo.

Para ponerlo en términos más prácticos —y salvando las distancias—, todos estos elementos en su conjunción hacían del combate de Nioh, una danza. Un baile estratégico en donde era primordial entrenar los tiempos, reconocer los momentos de acción, cuidar los espacios y respetar la relajación. Aprender los patrones enemigos, aprovechar las aperturas, seleccionar el equipo adecuado para cada enfrentamiento y aplicar el Pulso Ki con inteligencia y gracia en cada oportunidad.

Tanta maestría y complejidad nos llevaba entonces a la pregunta: ¿cómo podrían perfeccionar algo así sin caer en la repetición?, ¿hace falta una segunda entrega? Y la respuesta después de fichinear Nioh 2 es: “sí, sin duda”.

Mejorando lo (casi) perfecto

Listar todas las novedades que incorpora Nioh 2 llevaría, al menos, varios meses de cuarentena, así que vamos arrancar por las más importantes.

La primera entrega se situaba en el año 1600, en plena culminación del período Sengoku de Japón, y nos tocaba ponernos en el papel de William (Adams), el primer samurai occidental de la historia —existió de verdad deveritas—.

Nioh 2, por su lado, es en realidad una precuela que nos lleva varias décadas atrás, cuando Nobunaga todavía no había empezado su campaña por la unificación del País del Sol Naciente. Y así como Nobunaga todavía era muy joven, tampoco estaba William. Entonces, ¿a quién manejamos?.

¡A nadie! O mejor dicho: ¡a cualquiera!

La primera novedad de Nioh 2 es que no nos condiciona con un personaje específico, sino que estrena un flamante editor de personajes que, para ser sinceros, es de lo más completo que vimos en mucho, mucho tiempo.

Podemos customizar absolutamente todo: desde los rasgos más minúsculos de la cara, la forma del cuerpo, el tipo de pelo, tono y altura de la voz, hasta los detalles de la forma Yokai (ya les vamos a explicar qué es esto). Podemos incluso mezclar diferentes peinados, combinar cortes de pelo, poner reflejos, y seleccionar rizos para secciones diferenciadas. ¡Una locura! Van a estar HORAS creando a su personaje, y lo mejor es que el juego nos da la libertad de volver a editarlo cuando queramos, sin restricciones.

Como decíamos más arriba, ahora hace su estreno la posibilidad de transformarnos en Yokai, que lejos de ser un simple bust de poder, trae aparejado todo un sistema de habilidades.

La transformación Yokai reemplaza directamente el golpe de los Espíritus Guardianes. Se maneja con la misma barra de carga, pero ahora al activarlo nos convierte temporalmente en demonios. Son tres los distintos tipos de criaturas en que podemos transformarnos  —y depende directamente del tipo de Espíritu Guardián que tengamos equipado—, cada uno son sus propios stats, poderes y ventajas.

Relacionado a esto entra en juego la nueva mecánica de Ánima: visible como una barra violeta dentro del HUD, es independiente del ki y funciona para activar ataques especiales. Como si fuera una barra de magia, digamos, por decirlo de alguna forma.

El Ánima es la energía que necesitamos para realizar ataques de formato Yokai, pero sin transformarnos en uno. Manteniendo R2 y apretando cuadrado o triángulo, podemos desplegar nuevos golpes equipables, que robamos previamente a diferentes enemigos. Cada uno de estos ataques son customizables: podemos intercambiarlos cuando y como queramos, e incluso levelearlos como si se tratan de armas.

Todo el sistema de Ánima le agrega una extensa capa de profundidad a un formato de pelea que ya era complejo de por sí. Sin embargo, en ningún momento se siente como algo sobrante, sino que le da más variedad y diversión al juego.

No obstante, no nos olvidemos que estamos hablando de Nioh, y como tal, siempre pone un fuerte hincapié en el grado táctico. Esto está cubierto por ooootra nueva mecánica llamada Burst Counter.

Probablemente inspirados en Sekiro: Shadows Die Twice, los Burst Counter consisten en contraataques que, al realizarse en el momento preciso, dejan vulnerables al enemigo para le demos una buena tunda. Se activan apretando R2 y círculo, y varían también dependiendo de la forma Yokai en la que podamos transformarnos en ese momento.

Es vital entonces llegar a maniobrar con destreza cada una de las formas demoníacas de forma separada, y tener siempre en cuenta cuál es el build que llevamos con nosotros. Cada configuración es un mundo, y por más que no parezca, cambia nuestra forma de juego y el abordaje a cada combate.

Hablando de configuraciones de equipo, Nioh 2 agrega dos nuevos tipos de armas —además de las que ya había estrenado con los DLC del primero—: los hatchets (hachas cortas a doble mano) y las switchglaives (una guja extensible que cambia de forma según la postura).

También modificaron todo el diseño tanto del árbol de habilidades como de la personalización de ataques. Un cambio que se agradece muchísimo, dado el caos que era entender el enmarañado mejunje del juego previo. Ahora es mucho más amigable e intuitivo.

Algo que fue muy bien recibido por el público fue todo el aspecto multijugador, y que ahora Nioh 2 aprovechó para darle más énfasis. A las Tumbas Sangrientas —jugadores caídos en batalla que podíamos invocar como NPC para pelearles— que ya conocíamos, se le agrega su opuesto: las Tumbas Benévolas. Estas actúan justo a la inversa: como jugadores, podemos dejar marcas en el piso de los niveles para que otra gente vea al pasar —muy parecido a la saga Souls—, y si lo desean, invocar nuestro personaje de forma instantánea como un NPC ayudante.

Esto dinamiza todo el sistema cooperativo, antes limitado a llamadas en tiempo real, que demoraban laaaargos minutos en convocar a alguien.

Obviamente esa opción también sigue estando. Podemos llamar jugadores en medio del escenario o crear salas para superar niveles enteros en multiplayer. La diferencia es que ahora el número límite se incrementó de dos a tres jugadores simultáneos.

La colaboración online sigue siendo primordial, incluso más en esta secuela, si tenemos en cuenta el agregado de los Dark Realm. Estas son sub-zonas fijas de cada nivel, que potencian el poder de los Yokai a medida que debilitan el nuestro. El juego online en estos sectores es clave, dada la brutal desventaja en que nos vemos sometidos al entrar en ella. Pero a pesar de que pueda sonar como un castigo para los jugadores, los Dark Realm son un excelente agregado que potencia la diversidad de los escenarios.

Los niveles de Nioh 2 siguen siendo autoconclusivos, al igual que el primero. Sin embargo, es notorio como volcaron mayor atención al diseño de los mismos. Mucho más variados, menos lineales y con una mejor utilización de recursos —como los atajos—, los escenarios en esta entrega son más disfrutables y gratificantes. Uno incluso puede volver a hacer la misma misión y encontrar caminos que antes no había visto.

Nioh 2 es inmenso. Uno de los fichines más completos y flexibles que podemos llegar a encontrar. Con todas las cosas que nombramos, recién estaríamos rasgando la punta del iceberg. Hay decenas de elementos más a merced del jugador: sidequest, los Kodamas y (nuevos) Sudamas escondidos, la herrería, fusión de equipo, fusión de almas, Guerra de Clanes, magias Onmyo, habilidades ninja, Baza Kodama, y la mar en coche.
Es TANTO lo que hay para hacer y explorar que puede llegar a resultar intimidante para los nuevos jugadores. Aunque si vienen de haber pasado Nioh 1, esta nueva entrega la van a agarrar al vuelo.

Team Ninja diseñó todo un sistema de mecánicas, elementos, equipamientos, configuración y dijo “tomen, acá tienen, hagan lo que quieran con esto, diviertanse”. Tanta libertad de maniobra por supuesto no vino gratis, porque a cambio, Nioh 2 es difícil, muy difícil. Más que el primero incluso. Pero eso está muy bien, porque como dice el dicho: “el que quiere celeste, que le cueste”. [i]


DESARROLLADO POR: Team Ninja (Koei Tecmo)
DISTRIBUIDO POR: SIE
GÉNERO: Action RPG
DISPONIBLE EN: PlayStation 4

QUÉ ONDA: La secuela de uno de los mejores soulslike, que vuelve a elevar la vara a un nivel inimaginable.
LO BUENO: El sistema de combate es incluso mejor que antes. Las nuevas mecánicas de Ánima y transformación Yokai aumentan la versatilidad del combate. Mayor hincapié al modo multiplayer. ¡El editor de personaje es hermoso! Nioh 2 nos deja customizar absolutamente todo: desde la cambiar la estética del equipamiento hasta modificar el mapeo de cada ataque por separado.
LO MALO: Algunos enemigos tienen patrones de ataques confusos de aprender. Por momentos, los efectos de brillos y explosiones dificultan seguirle el ritmo a los combates. La IA de los NPC deja que desear.

Este análisis de Nioh 2 fue realizado a través de un código de PlayStation 4 provisto por sus desarrolladores.

  • CALIFICACIÓN95%
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