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Animal Crossing: New Horizons [REVIEW]

Animal Crossing: New Horizons head

Te llevo para que me lleves (de una vida a otra vida)

Si la vida los está moliendo a golpes, la pandemia los metió en cuarentena o por algún motivo están pensando que necesitan anti-depresivos… ¿para qué evadirse con químicos, si hay algo tan “monono” e inocuo como Animal Crossing: New Horizons?

Sí, sabemos que el mismo día salió el Doom Eternal. No lo parece, pero no vivimos en un frasco de mayonesa. Aunque si nos proponen un frasco de mostaza con bajas expensas… meditamos la mudanza, ojo.

La realidad es que, por una vez, preferimos posponer nuestro descenso a los infiernos — a puro vértigo y ritmo metalero— en pos del ritmo casi inexistente de Animal Crossing: New Horizons.

Animal Crossing New Horizons playa

Esta decisión quizás se deba a que, en la coyuntura actual, necesitamos un escape virtual. Unas vacaciones a un mundo donde no hay pandemia y no cerramos las puertas con llave. Donde lo más grave que puede ocurrir es que un enjambre de abejas nos pique y nos deje un ojo hinchado como muñeco de Michelín.

Por si fuera poco, nuestros vecinos son amables animales que se lavan las manos a cada rato, tocen en el pliegue del codo y cumplen con las normas más básicas. Bueno, no es extraño que las más simples bestias que se comporten mejor que las personas que viven en el territorio nacional, ni hablar de estas educadas versiones antropomórficas.

Animal Crossing: New Horizons, el videojuego que necesitamos

Una Empresa manejada por los simpáticos mapaches del clan Nook nos ofrece un crédito para pasar a habitar una isla donde seremos de los primeros colonos. Así, sin más, comienza la aventura, si es que podemos llamarla de tal forma.

En Animal Crossing: New Horizons, el objetivo al inicio de cada día casi que implica hacer lo que se nos cante. Disponemos de una variedad de actividades estresantes tales como conseguir madera de los árboles, recolectar frutas, regar las plantas, pescar o capturar insectos, entre muchas otras igual de tensionantes.

De esta forma, nuestro personaje creado a partir de una humilde variedad de opciones, tiene la única preocupación inicial de pagar los créditos que vamos sacando. Hay que aclarar que llamar a esto “preocupación” es como llamar “ballena” a una mojarrita. La presión que nos ponen para devolver la “tarasca” roza de manera agradable lo estúpido.

Para que se den una idea, cada vez que hablamos con Tom — el Mapache CEO de Nook Corporation— y sale a relucir el tema del crédito, de alguna manera el mensaje es “tranca, locatti… sin apuro, me pagás cuando se te cante”.

Animal Crossing New Horizons mariposa

El flagelo de las granjitas

Si bien el estilo no se aleja demasiado de los más pacíficos “juegos de granja”, aquí los objetivos los ponemos nosotros, como también la presión para completarlos. Ampliar nuestro hogar, conseguir nuevas chucherías para adornarlo o colaborar con el museo donando nuevas especies animales y fósiles, son solo algunas de las relajadísimas metas. Nadie nos dice que hacer, ni cuando ni en que tiempo.

Claro que en algún momento nos damos cuenta que el objetivo final va por el lado de hacer la isla cada vez más atractiva. A diferencia de entregas anteriores, arrancamos con una comuna “pelada”, teniendo que hacerla atractiva como para seducir a nuevos habitantes. Ahí es cuando debemos conservar la calma y acordarnos de Mostaza Merlo: paso a paso, a no desesperar.

Animal Crossing New Horizons Nook

Un festival del grindeo

Parece mentira que una estética tan adorable implique unos niveles de grindeo que roza el “coreano limado grado 3. Pero así es y gracias al cielo por ello, porque todos los días tendremos algo que hacer. Así, aún con su ritmo apacible, Animal Crossing: New Horizons no escapa del consumismo capitalista. A pesar de ser una isla, no hay lugar para animalitos comunistas, no señor.

Tanto es así que, a falta de una, existen dos monedas a tener en cuenta. Una, la de curso legal, es la que usamos para efectuar compras, con la que nos pagan al vender bienes y con la que cancelamos (algún día) los créditos que el clan Nook nos otorga.

Animal Crossing New Horizons personalización

La otra, más que moneda es una especie de programa de recompensas, unas “Nook millas”. Con ellas nos premian cada vez que completamos objetivos tales como “capturar cinco bichos”, “plantar diez árboles” o locos como “hacer pelota herramientas”. Estas millas pueden canjearse por objetos que van rotando periódicamente o por mejoras, tales como cambiar los peinados y el color de pelo.

Dentro de los paquetes de beneficios, quizás el canje más atractivo es un pasaje de avión para salir de paseo a otras islas. Incluso podemos visitar islas de amigos, tanto via internet como por conexión local. En estos viajes podemos aprovechar para traer de vuelta objetos, plantas, flores e incluso aldeanos.

Actitud fiestera: de a muchos es mejor

Los anteriores son sólo algunos son ejemplos de la gran variedad de recursos que podemos importar. Claro que es de pésima educación visitar la isla de un amigo y dejarle un quilombo de árboles talados y terreno repleto de excavaciones. No sean desprolijos, loco.

Animal Crossing New Horizons silla ventana

En una palabra, el multijugador está bien, pero peca por omisión. Es decir, podría haber sido mucho más y se queda en una primer capa muy superficial, útil a los fines del grindeo y enriquecer nuestra isla con otros recursos, tanto materiales como humanos. El multijugador local no es atractivo, sino más bien conveniente: sirve para que dos o más jugadores que comparten la misma Switch se saquen de encima tareas al mismo tiempo, sin tener que esperar a que desocupen la consola.

De paso, ya que estamos en el tema, aclaramos algo sobre un tema que despierta muchas quejas. Si jugamos con más de un usuario por consola, no existe la posibilidad de crear una isla para cada uno de ellos, cada Nintendo Switch es una única isla. Así, cada cuenta que juegue creará un aldeano que será vecino del resto de los usuarios en la misma isla.

Muchos odian este sistema, nosotros lo preferimos. De alguna manera, nos hace sentir que todo el grupo familiar está con el mismo objetivo de sacar adelante la isla. Y, además, nos permitió desarrollar el “trabajo infantil” duplicando el tiempo de grindeo. Por favor, no denuncien a UNICEF.

Animal Crossing New Horizons jabalina

El tiempo pasa, nos vamos poniendo grinderos

Fiel al criterio aplicado en sus entregas previas, el paso del tiempo sigue atado a la realidad. Si el reloj de nuestra Nintendo Switch está ajustado de manera apropiada, tanto la fecha, la hora — el momento del día en el juego  será idéntico al que vivimos.

Esto significa que muchos eventos, tales como las construcciones, las mudanzas de nuevos inquilinos y la reposición de recursos se efectúa al comienzo (real) de un nuevo día. Y ustedes se preguntarán: “Entonces, si lo limo jodido tres horas, ¿me queda un juego inútil el resto del día?”. No, pequeños pichones de ansiedad, siempre hay algo para grindear, ya sean peces, insectos y un montón de actividades más. Estas pueden seguirse a partir desde la lista del programa de recompensas o — ¿por qué no? — nos las podemos inventar a gusto.

Claro que hecha la ley, hecha la trampa: el juego está ligado a la configuración de fecha y hora de nuestra consola. De manera que, modificando la configuración, podemos “viajar en el tiempo” y forzar los eventos.

Animal Crossing: New Horizons y Doc Brown desaconsejan joder con el Tiempo.

Que quede claro: nosotros también lo desaconsejamos por completo. Admitimos que tuvimos usar este vil recurso poder terminar esta review en 2020. Pero aceptar la propuesta del juego no sólo es algo encantador, sino que hay que tener en cuenta el factor de simulación social. La isla continua viva, estemos presentes en ella o no. Si manipulamos el transcurso de los días, influye de manera negativa y directa en nuestra relación (o “no relación”) con los personajes. Hemos sufrido más de una deserción por apenas descuidar el factor social y, al mismo tiempo, toquetear el reloj para forzar y acelerar eventos.

Animal Crossing New Horizons pato locato

Por otra parte, en especial si lo juegan con sus hijos — o lo directamente lo compran para ellos— este sistema tiene un valor adicional. Resulta una excelente forma de hacerle entender — a una generación marcada por la inmediatez absoluta— el concepto de “esperar. Una palabra que no sólo no parece estar incluida en su setup de fábrica, sino que no hay manera de que comprendan su significado.

Animal Crossing: New Horizons – Conclusión

Un juego hermoso a su manera, simpática y adorable, que no posee grandes gráficos pero sí mucho esmero y cuidado en cada detalle. Lo mismo ocurre con la banda de sonido,tan simple como deliciosa, tanto los divertidos efectos como la música. Esta última podemos adquirirla con dinero del juego y luego podemos reproducirla en nuestros hogares virtuales cuando queramos.

Animal Crossing New Horizons ropa

Sin dudas, Animal Crossing: New Horizons posee una cantidad de contenido bestial. No lo parece, porque nunca nos agobia, sino que lo va dosificando con gran maestría. Así, poco a poco se habilitan recursos tales como la posibilidad de terraformar, nuevos planos de construcción y mecánicas jugables.

¿Dónde la pifia? Hay cosas que se sienten cortas o poco pulidas. El manejo de inventario, si bien con el tiempo podemos agregar mejoras, conserva hasta el final cierta “tosquedad”. Luego, los objetos para embellecer la isla están geniales, pero la mayoría son mero decorado, sin poder interactuar con ellos. Tendrían que ver nuestra cara de decepción al comprar una bicicleta y ver que quedaba ahí, sin poder usarse, dura como Bebe Contepomi. Mismo todo lo que tiene que ver con el manejo del terreno de la isla podría ser más cómodo con un poco de pulido.

Conlusión

Sí, tiene detalles, pero son mínimos, sólo lo alejan de la perfección total. Es un excelente juego por donde se lo mire, que no cansa y siempre estamos tentados a manotear la Switch y jugar otros cinco minutos. Por si fuera poco, tenemos por delante la promesa de contenido gratuito y eventos especiales. Animal Crossing: New Horizons es el juego que necesitamos, casi por prescripción médica: “dos horas de fichineo por día, previene la cara de culo, la depresión y nos ayuda a comportarnos como animales, en lugar de seres humanos despreciables”. En momentos como estos, hasta nos animamos a decir que repartir copias del juego debería ser política de Estado. [i]


DESARROLLADO POR: Nintendo
DISTRIBUIDO POR: Nintendo
GÉNERO: Granja, Simulador social
DISPONIBLE EN: Nintendo Switch

QUÉ ONDA: Una nueva entrega de la clásica saga.
LO BUENO: Mantiene el sello de distinción de la saga. Un ritmo que nos invita a relajarnos y disfrutar. Las nuevas adiciones la rompen, destacando un nivel de personalización muy alto. Los sistemas para adquirir bienes son estupendos. Si lo jugamos en familia, tiene un espíritu colaborativo como pocos. Limpia las neuronas de los grandes y es estupendo para los más chicos. El planteo general y el criterio para el paso del tiempo lo convierte en un pasatiempo longevo como pocos.
LO MALO: La mayoría de los objetos que podemos obtener no pasan de una simple decoración, sin posibilidad interacción. Algunas mecánicas tienen interfaces que, si bien se le pueden aplicar mejoras, nunca terminan de ser del todo cómodas. El multijugador, si bien es útil, no pasa de eso: no está a la altura del resto del juego, se siente muy desaprovechado.

Este análisis de Animal Crossing: New Horizons fue realizado a través de un código de Nintendo Switch provisto por sus desarrolladores.

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