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Mortal Shell [REVIEW]

No sabía que ponerme… y me puse un Paladín

Es a ustedes, amantes de la obra de Miyazaki, a quiénes nos queremos dirigir en esta introducción. Créanos que compartimos el fastidio cuando, por emular tan sólo una o dos mecánicas pedorras, escuchamos decir “es un juego muy Souls”. Nos hierve la sangre. Por ello, lo pensamos dos veces antes de asegurar que Mortal Shell es un juego “soulero”.

Es más, nos atrevemos a decir que —más que un homenaje— es una carta de amor patológico, de parte de un fanático acosador, con orden de restricción y todo.

Un mundo en decadencia necesita un héroe exánime para estar en composé. Un ser renacido de la nada, atado a la vida con apenas un filamento de determinación, con un desasosiego que le impide dormir el sueño eterno. Su origen, naturaleza y recuerdos están perdidos en laberintos arcanos e ininteligibles. O, quizás, nunca existieron realmente.

La anterior es una descripción que le puede caber a cualquiera de los protagonistas de la saga Souls. Silenciosos héroes sin pasado, decididos a cumplir su rol en el ciclo interminable de un mundo tan mágico como sombrío.

Mortal Shell Parry

De igual manera, la descripción le queda pintada al protagonista de Mortal Shell, llamado “Foundling”. Es complicado realizar una traducción literal de este término pero, aún con fisonomía adulta, imaginen a un recién nacido, abandonado y expuesto a los peligros del mundo. No somos más que un extraño y endeble esqueleto, formado de lo que parece una suerte de sustancia plástica blanquecina.

Esta pobre constitución física nos augura, en este mundo lleno de peligros, una supervivencia corta, menor a lo que dura una flatulencia encerrada dentro de un colador. Para sobrevivir, debemos introducir nuestro espíritu inmortal en “corazas mortales” más resistentes y vacías. Sí, estamos hablando de “tomuer”, “finiquitados”, “fiambres”… muertos. Un asco.

Mortal Shell laberinto

Cambio de piel

La ambientación es todo lo que podríamos esperar de un Dark Souls: épica medieval, sombría y cargada de angustia. El mundo se ve oprimido por monstruos y demonios que aprovechan la decadencia y desesperación humana. Así, se forman infames cultos alrededor de sus figuras, adoradas y veneradas como Dioses.

Por supuesto, el afilado acero es la mejor forma de dialogar con estos seres y sus esbirros. Para portar y esgrimir ese acero, elegimos uno de cuatro cuerpos o “corazas mortales”, pudiendo cambiar entre ellas en cualquier momento. 

Mortal Shell sol

Cada una representa un clásico arquetipo “rolero”. Tenemos una ágil pero con poca vida, otra resistente pero pesada, una tercera con mucha “determinación” —suerte de combustible para habilidades sobrenaturales— y una última coraza que tiene las tres características —vida, agilidad y determinación— balanceadas.

Así, en lugar de invertir puntos de experiencia para ir armando un arquetipo propio, los cuatro arquetipos ya vienen armados. La única progresión disponible tiene que ver con desbloquear unos muy acotados árboles de habilidades. Más que incrementar la sensación de poderío, se amplían las posibilidades tácticas.

Mortal Shell habilidades

En pocas palabras: la progresión se siente “flojita de papeles”. Para colmos, las armas no amplían demasiado el panorama. Son cuatro en total, de más ligueras a más pesadas, con una posibilidad de mejora muy acotada y más bien chata. Por último, cerrando las variantes ofensivas, podemos habilitar una ballesta explosiva.

Es cierto que la duración del juego —algo corto para los estándares del género— es congruente con la progresión y ayuda a disimular esta deficiencia. Pero cuando llegamos a alguna sección realmente difícil, el maquillaje se corre. Allí, queda en evidencia que la superación recae casi exclusivamente en el aprendizaje de nuestros errores. Nunca sentimos que nuestro personaje se vuelve más poderoso, con la consecuente ampliación del margen para cagarla. Lo cual es poquitín deprimente tratándose de un rpg.

Mortal Shell bloqueo

El Parry baja el colesterol

Es probable que Mortal Shell sea quién mejor haya copiado, clonado u homenajeado —llámenlo como quieran— ese feel tan característico de Dark Souls. Con lo cual, se siente como una versión en miniatura, como un acto intermedio entre algún capítulo de la saga.

Sin embargo, deja su impronta con una peculiar y original mecánica que usamos en las peleas. En lugar de bloquear los ataques con un escudo, endurecemos nuestro cuerpo hasta transformarlo en piedra. Esto es instantáneo, dura menos de un segundo y nos deja inmóviles, pero al mismo tiempo repele cualquier ataque, no importa que tan fuerte sea.

Mortal Shell lanza

Claro que, una vez golpeados, este “recubrimiento” se resquebraja y se pierde, volviendo a la normalidad. Pero no sólo tiene la ventaja de volvernos invulnerables, sino que se intercala de inmediato en cualquier acción que efectuemos, no importa cuál sea.

¿Cuántas veces hemos lanzado un golpe poderoso para, en medio de la animación, darnos cuenta de que el enemigo golpeará más fuerte y más rápido? En ese “punto de no retorno”, simplemente cerramos los ojos y aceptamos nuestro destino. En cambio, si los reflejos y el cooldown de la habilidad nos acompañan, en Mortal Shell no debemos preocuparnos por ello.

Además de un indulgente movimiento de esquiva, tenemos una última posibilidad defensiva, que es desviar los ataques (o parry, para los amigos). Como marca la tradición, luego del parry viene el riposte, un contraataque tan brutal que arranca hasta las muelas.

En Mortal Shell ambas acciones van de la mano y consumen determinación. Ya habíamos hablado de esta “energía” que alimenta habilidades y se acumula a medida que repartimos espadazos a los enemigos. Pero, ¿qué tiene de especial el combo parry / riposte para necesitar este “combustible”? Resulta que su correcta ejecución nos devuelve una porción de salud perdida.

De hecho, no hay cantimploras mágicas que curen nuestras heridas y este es el mejor método para sobrevivir. Además, es una mecánica que nos impulsa a atacar de manera constante para mantener nuestras existencias de determinación.

Mortal Shell: conclusión

Con una presentación casi impecable, seguramente es el que mejor sabe llevar la herencia soulera. Claro que su duración es corta y el diseño del mapeado es algo flojo. Si bien cuenta con áreas bien diferenciadas y nos ha gustado mucho el diseño de cada una de ellas, cada área en sí misma se vuelve algo monótona. En especial el pantano que hace de nexo y centraliza el mapa.

En cuanto a los jefes, en cada zona reside uno y su muerte es una condición inevitable para conseguir las reliquias necesarias para la salvación del mundo. Tanto estas peleas como la de varios mini jefes, sin ser todas y cada una de ellas espectaculares, están bien diseñadas y nos presentarán un buen reto.

Nos hubiera gustado más desarrollo del lore, pero confiamos en que luego de esta primer aventura, se vendrá una segunda parte que nos volará la peluca. Lo único que separa a Mortal Shell de la grandeza absoluta es un poco más de tiempo y presupuesto. Porque respeto por el género, corazón y soul, tiene de sobra. [i]


DESARROLLADO POR: Cold Symmetry
DISTRIBUIDO POR: Playstack
GÉNERO: RPG de acción
DISPONIBLE EN: PS4, Xbox One, PC

QUÉ ONDA: Un souls que no es souls, pero vaya si lo intenta.
LO BUENO: El intercambio de cuerpos para definir los arquetipos. La mecánica de endurecimiento de piel y parry. La ambientación. El diseño de escenarios y personajes.
LO MALO: Nos quedamos con ganas de más lore. Muy básico en cuanto progresión y diversidad de habilidades y armas. 

Este análisis de Mortal Shell fue realizado a través de un código de PC provisto por sus desarrolladores.

  • CALIFICACIÓN78%
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