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Destiny 2: The Witch Queen. Savathûn, mi única heroína en todo este lío

Amor paracausal

No estaría contando ninguna novedad al decir que, en el último tiempo, Bungie está demostrando excelencia narrativa. Esto ocurre desde hace meses, acelerando a fondo desde las revelaciones de Beyond Light. Pero, a medida que se acerca la esperada expansión Destiny 2: The Witch Queen, las cosas están cada vez mejor.

Por supuesto, mucho tiene que ver con que, al fin, “ELLA” hizo acto de presencia. La más esperada, la más astuta, a la que es imposible no admirar. Una superviviente, una luchadora, una estadista por excelencia… una REINA. Y no hablo de Mara Sov, sino de Savathûn, mi única heroína en todo este lío.

Es probable que, aquellos que están enganchados al lore de juego, coincidan conmigo. Y si no es así, al menos podrán entender por qué comulgo con la “Iglesia Savathûnista”.

Por supuesto, muchos quedarán afuera si no doy un breve contexto. De eso se trata este primer acercamiento a la Reina Bruja, que continuará en una próxima entrega. Por otra parte, estamos a la espera de Bungie y su proyecto de lanzar una serie o película sobre el lore del juego. Y claro, ya sé que es mucho pedir, pero ojalá que sea antes de Destiny 2: The Witch Queen. Ese día, no quedará ser humano sin caer en las garras de la franquicia…

Las hermanitas, cuando no querían matarse (tanto) entre sí.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Regresemos atrás en el tiempo, unos pocos seis millones de años. En la otra punta del universo, en el planeta Fundamento, vivía una princesa con una mente brillante. Su nombre era Sathona y, desde temprana edad, estaba claro que había nacido para gobernar. Su familia la conformaba Aurash y Xi Ro —sus hermanas— y su padre, el Rey Osmio.

Desde siempre, su raza —la que hoy conocemos como “Hive” o “La Colmena”— tuvo dos grandes problemas: su frágil constitución y, peor aún, el tiempo. A pesar de nacer con un nivel de conocimiento y entendimiento mucho mayor al humano, su expectativa de vida era cortísima, un promedio de tan solo diez años.

Savathûn, posando re fachera

Desde su nacimiento, las hermanas fueron criadas por Taox, tutora y figura materna. Ocurre que, viendo cierta debilidad mental del Rey Osmio, la muy turra de Taox traiciona a la familia real. Forja una alianza con el enemigo, donde planean el asesinato del rey y sus hijas. El regicidio se lleva a cabo con éxito, pero las hermanas escapan, jurando venganza.

De esta forma, luego de años de exilio y fuga, las hermanas cumplen cinco años de edad. En otras palabras, la mitad de su expectativa de vida. El tiempo las apremia, no solo para vengarse, sino para evitar la extinción de su especie. Y aquí aprovecha la situación la Oscuridad, fuerza paracausal y principal antagonista en la mitología de Destiny. A través de un lacayo, un gusano re loco que usaba la telepatía como si tal cosa, atrae a las hermanas profundidades del planeta.

Oryx, el Dios Rey… ¿Volverá?

Allí, pactan una alianza con tres Dioses Gusanos, los cuales prometen fortalecer su raza y salvarla de la extinción. Además, a través de este “regalo”, podrán consumar su venganza y aniquilar a sus enemigos. De paso, y ya que estamos, las tres princesas se transformarán en diosas inmortales. A cambio de esto, deberán llevar dentro —y para siempre— las larvas de los Dioses Gusanos, como simbiontes, y repartirlas a su vez en la protocolmenta.

Está claro que estaban desesperadas, porque hacer un pacto con Dioses Gusanos (representantes de una fuerza que se llama, ni más ni menos, Oscuridad)… bueno, nos tiene que dar una pista de que la cosa no puede salir bien y tiene que existir un gato encerrado. Entonces, ¿dónde estaba la trampa? Las hermanas nunca debían abandonar su naturaleza, siempre tendrían que probarse superiores, para saciar el “hambre” del gusano, ya sea dominando o destruyendo otras razas. Así, Xi Ro siempre debía poner a prueba su fuerza, Sathona siempre ser astuta y Aurash debía intentar comprender. Si fallaban en alimentar su simbionte, este acabaría por devorarlas y destruirlas.

NOT Osiris

De esta manera, al cerrar el pacto, Xi Ro se transformó en el dios de la guerra y se convirtió en Xivu Arath. Por su parte, la simbiosis cambió el sexo de Aurash, quién se convirtió en Auryx, el dios-rey de la Colmena (Oryx pa’ los amigos). Finalmente, Sathona se elevó a diosa bajo su nuevo nombre: Savathûn, madre de la astucia, el engaño y las mentiras.

¿Por qué era necesario este viaje al pasado? Para mostrar una faceta de Savathûn que puede ser desconocida para muchos. Es un personaje que puede ser vista de diferentes maneras: como la villana, como una dictadora, incluso como heroína. Pero, antes que nada, la Reina Bruja es una sobreviviente. Y eso nos trae de golpe al presente, atrapada por Mara Sov, cercada por los guardianes y despreciada por su propia raza. ¡Pero esto, queda para la próxima! [i]


 

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