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Chorus [REVIEW]

Bad Religion

Ya el sólo pensar en una secta religiosa, plagada de fanáticos con “ínfulas inquisitoriales”, nos da algo de miedo. Si sumamos ideas “poco contemporáneas”, tales como “purificación a través del fuego”, el nivel de alarma aumenta. Ahora bien, sabiendo que además tienen acceso —no sólo a armas de destrucción masiva— sino también a naves de guerra con inteligencia artificial sintiente… ¿En qué cabeza cabe que esto pueda terminar bien? Cualquier cosa que haga SkyNet es un poroto al lado de lo que ocurre en Chorus…

Chorus es un juego de acción, un shoot’em up en tercera persona donde toamos el papel de Nara, piloto de guerra de la secta “el Círculo”. Cabe aclarar que, pese a lo anterior, nunca la controlamos a ella de manera directa. En lugar de eso, la cámara se ubica sobre los hombros de una nave llamada “Forsaken” (“Forsa” para los amigos).

Entonces, ¿a quién controlamos realmente? La respuesta es: a ambos. Forsaken es una inteligencia artificial sintiente, implantada en la nave espacial. Y la relación sentimental —y simbiótica— entre él y Nara no dejará de crecer.

Así que, yendo en puntas de pie para esquivar el spoiler, le podemos contar que Nara, luego de un hecho dramático, deja “el Círculo”. Abandona su pasado, su altísimo rango y sus poderes especiales. Corta su relación con el Coro, una especie de energía que une el universo, que podríamos equiparar a “la Fuerza” de los Jedi.

De hecho, hasta podríamos decir que “el Círculo” comienza como la orden Jedi y termina como los Sith. Con el afán de “unir la galaxia en el Coro”, su líder —conocido como “el Gran Profeta”— comienza a tener ideas un poco radicales. Tales como “unite o morí de una forma horrible”.

Tras años de mantenerse al margen de “las grandes movidas del cosmos”, el pasado termina por alcanzar a Nara. No sólo debe recuperar sus habilidades especiales, sino que tiene que convertirse en una de las cosas que más odia: una líder. Las fuerzas rebeldes y el destino de la galaxia depende de nosotros. Sí, para que dar vueltas, pasamos a ser “rebel scum”.

Usa el Coro, Luke

Chorus tiene una propuesta jugable muy similar a la de —yendo a títulos más o menos actuales— Everspace, pero sin adoptar su costado roguelite. Cero simulación, full arcade, vértigo, misiles y balazos en un combate espacial muy bien logrado.

Por supuesto, la diferencia sustancial son los poderes especiales de Nara, llamados “ritos”. Son cinco en total y nos permiten realizar proezas que superan la tecnología de Forsaken. El primero tiene que ver con un sexto sentido que permite encontrar puntos de interés y objetos. Luego, tenemos un teletransporte, que nos permite reubicarnos en posiciones ventajosas con respecto a los enemigos, tales como aparecernos de repente detrás de ellos.

Por su parte, nuestro tercer rito desata una tormenta eléctrica que anula los sistemas enemigos, tanto los escudos como los de navegación. El cuarto convierte nuestra nave en una veloz estrella fugaz, que rompe todo lo que atraviesa. Por último, tenemos el “rito de control”, que es una versión del “tire y empuje” Jedi, donde tomamos naves pequeñas y se las revoleamos a otros enemigos. Yoda estaría súper orgulloso.

Tokyo Chorus Drift

Además de todas estas “movidas arcanas” que les comentamos, también usamos la tecnología de nuestra nave para sembrar el caos. El primer punto es la movilidad, con activaciones de maniobras evasivas y velocidad turbo. Los controles son excelentes y se sienten muy responsivos.

Por otra parte, tenemos un movimiento que ya conocemos de algunos simuladores espaciales: desactivar los propulsores y dejar que la nave se siga moviendo por inercia. Así, mientras continuamos con esta trayectoria, podemos girar y disparar para cualquier otro lado sin alterar el movimiento. A partir de este punto, podemos volver a salir a toda velocidad hacia una nueva dirección, generando una especie de “derrape espacial”. Hermosa sensación, se los aseguro. Toretto estaría tan orgulloso que hasta nos llamaría “familia”.

Luego, en el apartado de armas, tenemos un láser, muy útil para desactivar los escudos de otras naves. También una metralleta, que genera daño sostenido a las partes duras de nuestros enemigos. Por último, misiles, con menor cadencia pero mayor poder destructivo, ideal para naves de medianas o grandes.

Además, podemos mejorar los sistemas de la nave, comprando nuevas partes u obteniéndolas como recompensa de misiones. El sistema para definir el equipamiento no es malo, pero el menú es bastante incómodo.

Sin embargo, el mayor problema con las armas convencionales es que las dejamos de usar muy pronto en el juego. Esto ocurre porque la combinación de ritos se vuelve muy poderosa en muy poco tiempo. ¿Para qué disparar balas, cuando me puedo convertir en una estrella fugaz que parte al medio todo? ¿O molestarme en utilizar un láser para bajar los escudos, si con el rito de la tormenta desactivo escudos y sistemas de navegación, incluso a más de una nave y sin apuntar?

Por supuesto, lo anterior debería estar ajustado con un sistema de puntos de energía y cooldowns. El cual existe, pero es tan fácil de mejorar y lo hacemos tan temprano en el juego que nunca impone un límite molesto. A ver, todo bien con los poderes, pero ¡hasta Luke tenía que disparar torpedos de protones de tanto en tanto!

¡A ver! ¡Todos a coro para el final!

Si bien el lore, historia e incluso la relación entre Nara y Forsa me gustaron mucho, siento que Chorus podría haber hecho un mejor trabajo narrativo. El universo es bastante rico, pero las distintas facciones quedan poco exploradas Al igual ocurre con los personajes principales: algunos de ellos daba para desarrollarlos mucho más. Y ni hablar de la simbiosis “mujer – máquina”. Que quede claro: no está nada mal, pero termina el juego y no podemos evitar pensar “daba para más”.

Por otra parte, en lo gráfico cumple con creces. Lo jugué en PS5, alternando entre las opciones de calidad y rendimiento. Recomiendo sin dudas la segunda, por la naturaleza vertiginosa del juego, más cuando los efectos y resolución sacrificada no son determinantes.

En el mismo sentido, los distintos mapas son variados y detallados. Chorus funciona como una serie de mundos abiertos —en el juego se traduce como sistemas planetarios— conectados por nodos de salto hiperespacial. Aquí la única crítica que podría hacerse es que, por lo general, la extensión del sistema no tiene una correspondencia con la cantidad de actividades secundarias que nos encontramos.

Aún con sus pifies, Chorus es un muy buen shoot ‘em up. Supera a varios exponentes del género sin despeinarse y se convierte en una excelente opción. Tanto es así que ya queremos una segunda parte que continúe y profundice la historia de Nara y Forsa. Aprendé, Skynet: se puede ser buena onda sin dejar de ser “cool”, sólo hay que poner un poco de ganas. [i]


DESARROLLADO POR: Fishlabs
DISTRIBUIDO POR:
Deep Silver
GÉNERO: Acción, Shoot ‘em up
DISPONIBLE EN: Windows, PS5, Xbox Series X|S, PS4, Xbox One.

QUÉ ONDA: Un piloto con poderes, una nave con sentimientos y montones de “cosas espaciales” para destruir.
LO BUENO: La ambientación. El lore. Lo responsivo del control. Gráficos y efectos. Los combates con jefes (aunque algunos tienen bugcitos). El uso de los poderes de Nara.
LO MALO: La interfaz para administrar las mejoras es incómoda. Los poderes superan a las armas demasiado rápido, dejándolas obsoletas. Narrativa, personajes y lore daban para mucho más.

Este análisis de Chorus fue realizado a través de un código de PS5 provisto por sus desarrolladores.

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