Reviews

Urban Dead

Al calor sofocante, hay que sumarle el cansancio de ¿dos, tres? días casi sin dormir, y el hedor. El hedor, compañero permanente, todavía logra revolverme el estómago vacío cuando alguna ráfaga perdida agita la mugre de las calles abandonadas de Malton y se mete de lleno, como un puñetazo, por mis fosas nasales. Pero bueno… hay que verle el lado positivo, si puedo oler esa mierda, es porque todavía estoy vivo. Creo.

Oculto tras pilas de basura agolpadas en un apestoso terreno baldío, espero para efectuar mi próxima movida. La noche está cayendo, y sería estúpido pasarla “afuera”. El shoping se eleva frente a mí, a sólo una cuadra de distancia. Sólo 100 metros.

Sus ventanas, totalmente tapiadas. Sus puertas bloqueadas, y ni una señal de vida adentro. Afuera tampoco… pero el olor… ¿es idea mía o es más fuerte ahora?

Tengo sueño, no puedo pensar con claridad. Tengo hambre y tengo también un estúpido caño oxidado con el cual debería defenderme de Ellos. ¡Un caño oxidado!

No lo pienso dos veces. Estoy por caer exhausto y, si eso ocurriera, no volvería a despertarme. O lo que es peor, puede que sí.

Corro con las últimas energías que me quedan y siento que algo se mueve deprisa a mis espaldas. Me estaban esperando, claro. ¡Eso explica el olor nauseabundo! Debería haber confiado en mi instinto. Imbécil.

Por las rendijas de las ventanas tapiadas del shoping adivino ojos que me miran, pero nadie emite un sonido, sólo los gruñidos atrás y el sonido siseante de varios (muchos) pies que se arrastran.

¡Maldición! ¡Hay barricadas en todas las aberturas! Es imposible entrar al Tompson Mall. Estoy muerto. En un intento desesperado, golpeo con furia los tablones que impiden el acceso a unos viejos ductos de ventilación. Algo me muerde el hombro. Golpeo una cabeza que alguna vez fue humana con el estúpido caño oxidado y el cráneo estalla.

Unas manos heladas y putrefactas se prenden a mi campera de cuero gastada, me dan la vuelta y los veo: decenas de zombies se abalanzan sobre mí. Muertos vivos. Cadáveres. De todas las edades y en todos los estados: los hay de putrefacción avanzada, y de rigor mortis recién adquirido, ¡si hasta diviso a la chica que atendía el kiosco de la estación de Hind Crecent! La de los pechos grandes y duros. Bueno… ahora tiene un solo pecho porque al parecer alguien le voló el otro de un escopetazo.

Un ruido sordo. Otro. Otro más y olor a pólvora. Las casquillos repiquetean contra el piso. Algunos zombies caen como títeres sin hilos sobre el pavimento. Alguien me tira de los pelos y de la chaqueta y me mete en el ducto de ventilación.

Una forma bloquea la abertura y ahora sólo escucho ruidos sordos en el exterior. Estoy a salvo dentro del shoping. Y ahí los veo: cientos de sobrevivientes me miran desinteresados por uno o dos segundos, y luego siguen buscando algo para comer, un lugar donde descansar, tal vez algún cuchillo de cocina mejor que mi caño oxidado.

El tipo que me salvó sacude su cabeza sin poder creer mi suerte o mi estupidez. Y entonces ve mi herida en el hombro. Hace una mueca y levanta su 9 mm. justo frente a mis ojos, y cuando va a gatillar, alguien me grita: “¡Hey, te cambio ese caño oxidado por un medikit!”

Urbandead.com

¿Cómo fui a parar a www.urbandead.com? Gracias a la reseña de Apocanetsis que tan gentilmente hizo Dan hace un par de semanas. Bueno, el profesor Ferzzola hizo un comentario en la misma hablando de las similitudes entre el juego analizado por Dan y éste que nos reune aquí hoy.

Y como los profesores saben más que uno (por eso son profesores) decidí investigar un poco más y me topé con un JUEGAZO de navegador, mucho más simple que un Ogame o un Travian, pero posiblemente más adictivo que estos dos. ¡Gracias, Max, por tanto alegror!

Primera aclaración: Urban Dead es un juego de navegador. No hay que bajarse nada, ni comprar nada. Se juega teniendo un navegador y conexión a Internet, ¡y listo! Su argumento es sencillo: tenemos la pésima suerte de encontrarnos en la ciudad de Malton en el momento en que un estúpido experimento salió mal, y ahora las autoridades decidieron sitiarla y ponerla en cuarentena. Cosa que es entendible si tenemos en cuenta que los muertos comenzaron a revivir y a salir de sus tumbas y ahora, junto con cientos de jugadores del mundo entero, deberemos luchar por nuestra supervivencia. Segunda aclaración: los gráficos son HORRIBLES. Pero feos-feos. Nada que un gamer con imaginación y que alguna vez haya fichineado con una TI99 4/A o una vieja Commodore 64 no pueda digerir. Y si eres un pekenio niño, es bueno que sepas que antes los gráficos no importaban y el argumento lo era todo. Te lo podemos asegurar: te vas a divertir.

La vista es una sola: una perspectiva aérea de los distintos “edificios” de Malton (que está dividido en muchos suburbios que pueden recorrerse de punta a punta) sin ningún tipo de detalle salvo el nombre de los mismos. Y texto. Descripciones breves y sencillas en inglés que nos relatan que tal nos fue al castigar un zombie, o al registrar un área por poner un ejemplo.

Contamos para eso (para divertirnos) con 50 puntos de acción (AP). Cada acción que hagamos, consume un punto. Cada punto se regenera al cabo de media hora. Al agotarse los AP’s deberemos esperar para que se repongan. Y esperar BASTANTE (a diferencia de Apocanetsis).

Las acciones van desde movernos de un edificio a otro, cruzando calles, baldíos y lo que venga, registrar los lugares donde nos encontremos en busca de objetos que hagan más llevadera nuestra vida: medikits, armas (desde estúpidos caños oxidados hasta juguetes de gruesos calibres), libros, botellas con bebidas espirituosas, chalecos antibalas, etc, atacar a otros jugadores, comunicarnos con ellos, graffitear paredes, etc.

Podemos elegir cuatro “facciones” con sus respectivas habilidades: Militares, Científicos, Civiles o ¡Zombies! Y cada una de ellas tienen la posibilidad de mejorar sus stats.

El objetivo del juego es subir los puntos de experiencia, masacrar cuanto zombie (o humano) se cruce en nuestro camino y sobrevivir.

¡Pero cuidado! Si estamos vivos y un zombie o un PK (player killer) nos despacha, volveremos a la “vida” como muerto vivo, sin la posibilidad de utilizar los elementos que hayamos conseguido, pero con capacidad para devorarnos los sesos de los vivos.

También podemos optar por intentar encontrar alguna alma caritativa que nos “reviva”. Pero ese es otro cantar.

Bueno, no quiero arruinarles la experiencia. Sepan que la curva de aprendizaje es baja, que la Wikipedia tiene MUCHISIMA información sobre el juego y que está repleto de clanes que pululan por Malton: desde clanes representando a departamentos de bomberos y policías, hasta equipos de enfermeras sexys, hordas de zombies, clubs de playboys, hay de todo.

Ah!, si quieren encontrarme, busquen a Rolo Irrompible en el suburbio de Lockettside, dentro del Tompson Mall. Hoy duermo ahí, mañana salgo a cazar cadáveres y quién sabe si pasado vuelvan a verme…

Eso sí, si me encuentran como cadáver, arrastrando los pies, intenten no dispararme en la cara, que tal vez quiera volver a usarla. ¡Gracias!

He dicho.

Género: Rol & Estrategia x turnos
Plataformas: PC & Mac
Desarrolla: Kevan Davis
Publica: De nuevo, Kevan.
Jugadores: Cientos y cientos.
ESRB: Para todos los valientes con imaginación.
Req. mínimos: ¡Una máquina con navegador!
Req. recomendados: ¡Una máquina con navegador y una cerveza en la mano!

Web oficial

Datos adicionales: Si te gustaban las primitivas aventuras gráficas, ¡éste es tu juego, miko!

En los foros
Podés encontrar un thread sobre este juego en Fichines y sangre de peluches

 

Escribe un comentario