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Irrompibles inaugura su foro de baile en el caño y strip dance

En efecto, haciéndonos eco de lo que está de moda, en Irrompibles decidimos dejar de lado las cosas decididamente aburridas y lanzarnos a juntar oro y aplausos con lo que realmente le importa a la gente: gente en bolas. Perdón que diga así, tan crudamente, “en bolas”, pero esa es la realidad. Para los hermanos latinoamericanos e ibéricos que nos visitan, es como los argentinos llamamos al asunto de pasearse en público ligero de ropas, o semi, casi desnudos. Esto viene a raíz de ver la tele y encontrarme con el mismo asunto en casi todos los canales de aire y cable. Si no se está mostrando chicas medio desnudas, bailando en un caño como perras profesionales, o haciendo strip tease o dance o como demonios se llame, los programas –de todas maneras– se dedican a hablar y comentar sobre esos otros programas. Me aburre. ¿No sería bueno que desaparezca el rating? Por sumar audiencia (que, por supuesto, sirve para sumar anunciantes y cobrarles más) se hace cualquier cosa, viste. Y lo que más vende, definitivamente, es el sexo. Entonces ahora todo el tiempo es sexo. Quizás pasa también con el fútbol, de alguna manera. En Argentina es imposible ver un noticiero que no esté salpicado de noticias sobre fútbol, la otra gran pasión. No hay un bloque especial de deportes, no: se ve fútbol –te guste o no, porque es inútil probar de hacer zapping– durante todo el noticiero. Y también durante la franja publicitaria. OK, los argentinos adolecemos de fútbol, es nuestra real patria. Pero el sexo, señores, mueve el mundo. A todos. Gracias al inmenso gusto por el sexo que tenemos, y eso incluye – mentiras y vergüenzas aparte– a varones, mujeres, policías, bomberos, políticos, amas de casa, ejecutivos, barrenderos, filósofos y sacerdotes de todas las religiones, es que la humanidad sigue creciendo en cantidad. Gracias al sexo somos tantos, así que no tendríamos que apuntarle los cañones. Nos gusta más que cualquier cosa. Dicen por ahí que los contenidos eróticos y pornográficos constituyen el 90% del tráfico de Internet. Claro, y están los que saltan enloquecidos de bronca, diciendo que no puede ser. Mujeres indignadas, que se niegan a tener sexo, te gritan “¡vos siempre pensando en lo mismo!”. Pero ¿no será así? ¿No es que todos pensamos, realmente, en lo mismo, siempre, todo el tiempo, hombres y mujeres? En Internet, por ejemplo, uno puede hablar de política, de filosofía, de religión, de tecnología… pero si ponés un traste hermoso en otra nota que no dice nada, como ésta, es ahí donde entra la gente. Y entran tipos y tipas por igual, no jodan. Los tipos entramos porque estamos diseñados para babear ante una forma femenina. Y ellas, parece, entran también para criticar a la modelo de turno (y compararse: “¿qué tiene esta que no tengo yo?”). Todos entran, todos protestan, algunos aplauden y otros capaz se ofenden. Después de mirar, claro. De modo que, al final, no hay que quejarse. Cultura no tenemos más, o le importa a muy pocos. Es un país aburrido y reducido a su instinto. Por eso, desde hoy, en Irrompibles, como para no ir contra la corriente, vamos a llenar el sitio de culos y tetas, de caños y lentejuelas, de mucho amor y picor. Necesitamos tráfico, y anunciantes.

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