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Starfield [REVIEW]

Al infinito y más acá

“El espacio, la frontera final” son las palabras de Star Trek, que se convirtieron en sinónimo de lo que representa la aventura espacial, y lo que imaginamos para Starfield. Bethesda propuso algo tan grande que prometía no tener fronteras. Lleno de emoción, me calcé el mono virtual del piloto dispuesto a surcar el espacio en busca de nuevos horizontes, pero algo no huele bien. En el espacio no hay olores, y tal vez todo sea producto de mi imaginación o del guiso que comí antes de despegar que fermenta dentro del traje.

Ya sabemos como es la mecánica con Bethesda, Todd Howard vende y nosotros precompramos. Pero entre las promesas del director de la compañía y la realidad siempre hay una brecha. En casos como Fallout O Skyrim todos nos sorprendimos frente a productos cargados de contenido y con cientos de historias y lugares para visitar. Pero también nos llevamos grandes decepciones como con Fallout 76, que prometía ser una maravilla y todo fue tristeza y decepción.

Starfield se anunció durante la conferencia de E3 del 2018 con un teaser, convirtiéndose en la primera licencia nueva de la compañía en 25 años. Por fin un nuevo universo fuera de la fantasía medieval de The Elder Scrolls, o del futuro post apocalíptico de Fallout. Pero el tiempo pasó y el silencio envolvió al proyecto que se había gestado en el 2013 y que estaba en preproducción desde que se lanzó Fallout 4 en 2015. 

Afortunadamente, la conferencia de junio de 2021 junto a Microsoft, revelaron nuevos detalles y nos volvió el alma al cuerpo. Starfield seguía con vida y estaban usando una nueva versión del motor ahora conocida como Creation Engine 2. El momento llegó y es hora de averiguar si todo lo que Todd propuso se hace realidad. Starfield se autodefine como un revolucionario juego de rol de ciencia ficción, con cientos de historias y planetas por visitar y descubrir. Ahora veamos cuánto de esto es cierto.

Una historia tirada de los pelos

Como es costumbre, Bethesda siempre arma grandes historias alrededor de sus títulos. Pero estos detalles van apareciendo mientras exploramos y muchos de ellos nunca llegan a nuestras manos, o pasan desapercibidos en el afán por saltear textos para avanzar en la historia. 

Lo cierto, es que Starfield nos empuja en los primeros minutos a este nuevo universo espacial sin dar demasiado tiempo o explicaciones. Según la línea de tiempo elaborada por Bethesda, en el año 2050 el hombre llega a Marte y 50 años después ya lo está habitando. En el 2156 llegamos a Alfa Centauri y 3 años después se crea lo que se llama Colonias Unidas. Al año siguiente se funda Nueva Atlántida, la capital de las Colonias Unidas. A partir de esto, varios hitos van ocurriendo y terminando de construir una historia en la que hay algunos detalles que son muy importantes. El hombre parte a colonizar el espacio, pero también lleva sus conflictos a las estrellas y dos grandes facciones entran en guerra. 

En medio de todo esto, en el año 2310, una organización llamada Constelación encuentra el primero de unos extraños artefactos y lo mantiene oculto. Pero la gran pregunta es ¿qué pasó con la Tierra? Nuestro planeta se extinguió y se secó por completo obligando a la humanidad a saltar al espacio, sin que nadie cuestione por qué, y es algo que vamos a ir descubriendo a medida que avanzamos.

Nuestro personaje trabaja en unas minas en el año 2330 y se encuentra accidentalmente con uno de estos artefactos. Al tocarlo, por supuesto, pasan cosas e instantes después aparece un tal Barret, que forma parte de Constelación. Resulta que, nuestro nuevo amigo, fue quien encontró el primer artefacto y también experimentó algo difícil de poner en palabras. 

Sin dudarlo, el tipo nos da las llaves de su nave, su inseparable robot y nos manda a hablar con sus amigos de Constelación, para ayudarlos a buscar más de estos objetos. Con sólo unos minutos de juego, pasamos de aprendices de mineros a exploradores del espacio con una nave propia y un talento mágico para encontrar pedazos de metal.

Starfield y el arte de perderse armando un personaje

Después de nuestro primer contacto con uno de los misteriosos artefactos, recuperamos la conciencia para darle forma a nuestro personaje. Es aquí donde vamos a perder un buen rato dándole forma a nuestro alter ego virtual, en un editor que parece mucho más profundo de lo que en realidad es.

Esta vez quise hacerme el canchero haciendo una réplica de mí mismo, pero descubrí que no hay tantas opciones como para profundizar en algunos detalles. No hay muchos estilos de pelo o variantes de cejas, dos detalles muy importantes para definir los rasgos de un personaje. 

El editor de Fallout 4 se sentía infinitamente más complejo, pero no es necesario preocuparse porque hay un abanico bastante grande para la creación de nuestro personaje. Si por alguna razón no estamos contentos con el resultado, más adelante podemos ir a un lugar para hacer algunos “retoques estéticos”.

El despliegue gráfico del nuevo motor: de lejos todo se ve bien.

¿Qué es más importante, una buena historia o los gráficos? Esta pregunta genera más enfrentamientos que las facciones de Starfield, un partido de River y Boca o la discusión de la “grieta” política de nuestro país. Es algo muy subjetivo, pero la respuesta suele ser un buen balance de ambas cosas. Bethesda se caracteriza por intentar generar buenas historias y muchas veces peca a la hora de hacerlas realidad.

La tecnología va cada vez más rápido y los desarrolladores de videojuegos trabajan para aprovecharla y darnos la experiencia visual más realista posible. Bethesda sigue rejuveneciendo su motor de hace 10 años, y esto muchas veces se nota. Creation Engine se estrenó con Elder of Scrolls V en el 2013. Volvió a entrar en acción dos años después con Fallout 4, en ambos casos se veía muy bien y se potenció con los mods de la comunidad. Pero con el lanzamiento de Fallout 76 el viejo y querido motor tenía olor a naftalina y por esta razón, Starfield ostenta el flamante Creation Engine 2.

Más allá del trabajo que tiene el nuevo motor, se siente como un refrito gráfico de la versión anterior. Si bien en la composición final logran atmósferas que a la distancia se ven maravillosas, cuando vamos a los detalles se ven los hilos. El diseño de las naves, sus detallados interiores, y muchas de las texturas tienen un amor que pocas veces se ve en nuestras pantallas. Algunas de ellas son más nuevas y todo su interior luce moderno, limpio y brillante. Otras tienen más uso y esto se hace evidente en cada una de sus paredes y en la pintura saltada de las puertas, los paneles de los pasillos o el tablero de mando.

Starfield bajo la lupa

Por desgracia cuando vemos todo de cerca, hay otras texturas que tienen un nivel de detalle llamativamente bajo y desparejo en comparación con otras. La ciudad principal, donde está la Logia y pasamos gran parte de nuestra historia, es visualmente una de las más discutibles.

Una de las fuentes más grandes de esta locación, por donde pasamos infinidad de veces, es una de las cosas más rústicas que vi. La textura del agua no se siente de esta década, y mucho menos de las plantas que flotan en la superficie. Muchos elementos se sienten un poco obsoletos y lo mismo ocurre con los detalles y las animaciones de los personajes.

Cada uno de ellos luce detallado durante una conversación, e incluso podemos perdonar que sus movimientos, sigan siendo como los de un muñeco articulado de Mattel. Pero cuando salimos de los diálogos y vamos a la acción, todo se siente mucho más retro todavía.

Esto mismo pasa con infinidad de locaciones y puntos en diferentes planetas por los que no nos lleva la historia. Es como si fueran decorado y no estuvieran preparados para que los visitemos. Una pena ver tanto potencial desperdiciado y solo nos resta rezar a que mejore con las expansiones, o que la comunidad venga al rescate con sus mods. 

La falsa sensación de libertad espacial

Cuando prometieron exploración espacial, nuestro cerebro pensó inmediatamente en algo similar a No Man’s Sky, pero con mucha historia y una calidad gráfica increíble. Lo que tuvimos en cambio, fue un incómodo Fallout del espacio con una falsa libertad para movemos por el espacio.

Exploración es tener la posibilidad de viajar, descubrir e ir de un planeta al otro y aterrizar. En Starfield el piloto se sienta, y después de una cinemática muy linda y ya estamos en órbita. Si queremos viajar a otro sistema, lo marcamos en el mapa y en dos clics y una animación de hiperespacio estamos allá. Incluso en algunos casos se ahorra el aterrizaje y pasamos de la órbita a estar fuera de la nave y de pie frente a nuestro destino. Esto como exploración espacial, está flojo de papeles. Pero quizás todo sea un problema de marketing. Si lo vemos como una clásica aventura de Bethesda, un RPG del espacio con sus virtudes y sus defectos no está nada mal.

Enchulame la nave y las armas

Las naves son la gran estrella de una aventura en el espacio. Así como en otros juegos tener un caballo con buenos skills significaba moverse mejor y más rápido, en Starfield debería pasar lo mismo. La respuesta es sí… y no.

Cada una de las naves tiene un tamaño y una arquitectura diferente. Sus espacios, tamaño y masa son funcionales a lo que tenemos en mente para cada viaje. Las hay con un reactor grande, preparadas para hacer viajes más largos y con menos escalas, o para enfrentarse a los tiros a cualquier oponente. Pero para quien busca un punto medio, cada una de ellas puede customizarse en un astillero invirtiendo algunos créditos.

Sin embargo, la emoción de crear nuestra nave soñada, sirve de muy poco porque no llegamos a habitarla lo suficiente. Si en dos clics llegamos a destino, para poder disfrutar de los interiores tenemos que abandonar nuestro puesto de piloto y recorrerla o jugar un poco con el fantástico modo foto.

Con las armas ocurre algo muy similar. Podemos encontrarlas en los cadáveres de nuestros enemigos, en diferentes cofres a lo largo de toda nuestra aventura o podemos comprarlas. Cada una de ellas tiene sus virtudes y sus puntos flojos, pero todas ellas pueden ajustarse en una mesa de trabajo. 

Pero, ¿por qué perder tiempo en investigar mejoras o gastar dinero colocándolas, si nuestros enemigos nos dejan las mejores alegrías balísticas sin poner un mango? Todo muy lindo con las posibilidades pero billetera mata galán.

Starfield y un eterno árbol de habilidades

Como es costumbre en un clásico RPG de Bethesda, hay una generosa oferta de habilidades. A medida que avanzamos con nuestra aventura espacial, cada enemigo liquidado o cada descubrimiento da puntos de experiencia que hacen subir el nivel de nuestro personaje. Cada vez que esto ocurre ganamos un punto para adjudicar a una de las tantas destrezas bajo las 5 verticales que son Físicas, Social, Combate, Ciencia y Tecnología.

Dentro de cada una de estas grandes verticales hay 4 niveles de habilidad, y cada una de ellas con 4 rangos. Para poder saltar al siguiente nivel primero es necesario invertir 4 puntos en el actual y esto nos obliga a pensar muy bien donde ponemos cada uno de ellos. Las posibilidades son vastas y la cantidad de combinaciones es enorme, pero muchas terminan siendo inútiles o con un resultado poco satisfactorio. Esto convierte nuestra importantísima tarea de leveleo en una ruleta rusa de puntos en la que, con suerte, salimos con algún beneficio tangible.

Con amigos así quién necesita enemigos

Nuestro héroe de turno pasa muy poco tiempo en soledad y generalmente alguno de sus compañeros se suma en la interminable exploración galáctica. Cada uno de ellos tiene diferentes habilidades y algunas pueden ser de utilidad, además de meter comentarios estúpidos durante conversaciones importantes. Las más útiles, por supuesto, son las de combate. 

No hacen maniobras de estrategia avanzada y no tienen la mejor puntería, pero son buenos llamando la atención o haciendo de escudo mientras atacamos. Pero no pretendan una entrada silenciosa o pacífica, porque en cuanto ven algo raro empiezan a los tiros y adiós modo sigilo.

Una brillante banda de sonido y el abanico de sonidos levantadores

El experimentado compositor Israelí Inon Zur, vuelve a dar en la tecla con una composición impecable y perfecta que nos transporta inmediatamente a las estrellas. El tema principal es absolutamente épico y es un viaje inmediato al hiperespacio con solo escuchar los dos acordes iniciales en piano.

Inon no es un recién llegado, y con un gigantesco historial como compositor para cine y televisión, fue también el autor de grandes éxitos para la industria del gaming. Con grandes trabajos como Lineage II, Crysis, Prince of Persia o Dragon Age Origins, Zur se encargó de ponerle alma musical a toda la saga de Fallout desde la tercera entrega. Para Bethesda, no había mejor elección para musicalizar Starfield y en esto estamos absolutamente de acuerdo.

Un veredicto final para Starfield

Es muy difícil hablar de Starfield como experiencia, y mucho más ponerle un puntaje. Es una historia gigantesca repleta de contenido y de tareas secundarias. Un producto Bethesda de punta a punta, que cumple con creces si nos dejamos llevar por la historia. Pero hay que  aceptar que apunta a una experiencia narrativa que pone la exploración en un segundo plano.

Visualmente cumple entregando una sensación satisfactoria y haciéndonos sentir por momentos en el espacio. Pero como en el Mago de Oz, si nos desviamos del camino amarillo empiezan los problemas donde se ven los hilos de las falsas promesas. Hay galaxias enteras para explorar, en las que algunos planetas son decorado. Los gigantes gaseosos o condiciones extremas en los planetas de cada sistema, reducen considerablemente el número de locaciones a visitar. Y en muchos de los que podemos descender, si la historia no acompaña poco hay por hacer.

Pero lo que quizás es más discutible es el flojo y complejo manejo de menú e inventarios. Por momentos, es discutible la calidad gráfica del nuevo Creation Engine 2, que logra un buen resultado pero se sigue sintiendo como un motor de otra época. Hay texturas fantásticas y otras con muy poco detalle. Los movimientos y animaciones de personajes son muy rústicos, el gunplay bastante tosco y hay muy poca exploración espacial. 

Dejando todo esto de lado, la historia arranca tirada de los pelos pero mejora con el tiempo, entregando lo que todos venimos a buscar de un RPG de Bethesda. Afortunadamente, la comunidad ya se puso a trabajar y poco a poco van apareciendo mods que prometen mejorar mucho la experiencia. Si no disfrutaron de Fallout o Skyrim, tampoco van a cambiar de opinión con Starfield. Pero si la pasaron bien sin importar sus deslices o imperfecciones, acepten esta nueva propuesta tal como es. Un enorme balde de pochoclo del espacio, que mezcla dulce con salado que además puede conseguirse en Game Pass. [i]


DESARROLLADO Y DISTRIBUIDO POR: Bethesda Game Studios
GÉNERO: RPG de exploración espacial
DISPONIBLE EN: Windows, Xbox Series X|S, Game Pass

QUÉ ONDA: La primera IP nueva de Bethesda en 25 años.
LO BUENO: Nueva IP en el espacio con una buena dirección de arte, mucho contenido y buenas historias en un universo muy prometedor.
LO MALO: Poca libertad de exploración, gunplay tosco, calidad visual despareja y un manejo de menú e inventario complejo.

Este análisis de Starfield fue realizado a través de un código de Steam provisto por sus desarrolladores.

  • CALIFICACIÓN70%
70%

4 Comentarios

  1. Review bastante objetiva.
    A Bethesda se le suele perdonar demasiado en el apartado técnico. Y ese motor gráfico tiene vicios antiguos de las viejas técnicas usadas desde hace demasiado tiempo ya. Siempre fueron por detrás tecnológicamente.
    Por supuesto, eso no quita que se puede disfrutar de sus historias. Pero siendo una empresa grande, no se entiende como les cuesta tanto mantenerse competentes, y ni hablemos de innovar.
    Detalle, que yo sepa se armó revuelo porque no sale en PS5. Y acá indican que sí salió.

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    1. ese es el problema cuando analizamos un producto de Bethesda. Es muy difícil ponerlo en puntaje porque con todos los problemas, las historias atrapan y eso también vale. Como dice Moria Casán todo es show y si el resultado final entretiene, está bien.

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