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The Rogue Prince of Persia [Early Access]

El príncipe picarón

Después de varios años en el olvido, en 2024 parece que lo único que le falta a esta franquicia es que Jake Gyllenhaal se vuelva a poner el peluquín, para volver a enfrentar a Gandhi en una segunda adaptación cinematográfica (ok, quizá no terminé de entender la primera película). En enero llegó el excelente Prince of Persia: The Lost Crown, un espectacular metroidvania y, por lejos, lo mejor que produjo Ubisoft en mucho tiempo. Ahora, The Rogue Prince of Persia llega en acceso anticipado a Steam, una propuesta bien roguelike, de la mano de gente que algo entiende del tema…

Esta gente, a la que me refiero en el párrafo de introducción, son los grosos de Evil Empire. ¿Les suena? Es un pequeño estudio formado por ex empleados de Motion Twin, el estudio que creó el estúpidamente excelente Dead Cells. No solo bebieron experiencia durante el desarrollo sino que, luego de lanzar la versión final, Motion Twin le entregó Dead Cells a Evil Empire. En resumen, todas las mejoras y DLCs que salieron a partir de 2019, son responsabilidad de este último estudio. Entonces, si pasamos años trabajando en uno de los mejores roguelike de todos los tiempos, ¿algo tenemos que aprender, verdad? Después de jugar unas veinte horitas a The Rogue Prince of Persia, no me quedan dudas de ello.

En esta nueva versión del príncipe nos vemos inmersos en la lucha contra un ejército que invade y toma Persia. No son otros más que los hunos, condimentados con la influencia corruptora de la magia chamánica oscura. A medida que avanzamos, también encontramos varios personajes, cada uno con su propia historia y motivaciones, en una trama que se desarrolla de manera no lineal. En este sentido, la narración se desarrolla mediante un sistema de investigación. Mediante un sistema de pistas, que generalmente nos indican que debemos dirigirnos hacia biomas particulares, desencadenamos eventos narrativos especiales.

Antes de continuar, vale recalcar que The Rogue Prince of Persia está en early access. Es decir, le falta pulido, contenido y la incorporación de elementos que afectarán la jugabilidad y las mecánicas. Evil Empire promete al menos el doble de “sustancia” de lo que tiene esta versión, incluyendo niveles, armas, modificadores, enemigos y jefes.

Entonces, ¿vale la pena comprar este juego en el estado actual? Si les gustó la propuesta de Dead Cells y el género roguelike de acción, la respuesta es un rotundo “sí”. Esta muestra gratuita de The Rogue Prince of Persia ya nos deja tranquilos en un punto importante: el combate y el movimiento. Pese a que mucha gente no es fanática de la paleta de colores elegida, es imposible discutir que el cuadro completo presenta un arte espectacular.

Pero, todavía más relevante, es lo bien que se siente y lo responsivo que es a la hora de pelear y movernos. De movida, las animaciones son hermosas, fluidas y clarísimas. El combate es genial, alternando entre armas cuerpo a cuerpo, a distancia y patadas. Aquí, con la esquiva, damos volteretas por encima de los enemigos, lo que nos reposiciona para poder “cachetearlos” mejor. Y esto es clave, porque a pesar de que pueda parecer un spin-off de Dead Cells, esto no es del todo cierto.

En The Rogue Prince of Persia el combate se siente diferente, como si fuéramos más vulnerables y tuviéramos que pensar mejor cada enfrentamiento. Hay una pequeña capa de estrategia involucrada cada vez que varios enemigos se acumulan en pantalla. Por supuesto, hay lugar para los speedrunners que quieran esquivar a todos los enemigos, perdiendo la posibilidad de mejorar la build del príncipe. Pero si queremos ir con más calma, vale la pena analizar un poco cada pelea antes de lanzarnos.

Por ejemplo, si tenemos enemigos con escudo, por más que les peguemos, no cancelaremos sus acciones hasta que les bajemos toda la protección. Esto nos deja demasiado expuestos y sin lugar a dudas nos hará comernos más de un sopapo. Pero está la opción de pegarle una patada a un enemigo sin protección, algo que no le hace daño per se, pero en caso de chocar con otro enemigo, ambos se harán daño y quedarán atontados. Y en caso de que dicho enemigo tenga escudo, se lo dejará en cero.

Así, se dan muchas situaciones como esta, donde el espadazo directo no es la mejor opción. Cabe aclarar que también tenemos un sistema de modificadores, una suerte de medallones que pueden potenciarse entre sí. De esta manera, podemos soltar fuego cada vez que nos pegan, imbuir de niebla venenosa nuestras armas a distancia o soltar cuchillos cada vez que hacemos una voltereta, entre muchas otras.

Lo anterior, a diferencia de otros roguelike, no dispone de mejoras. Es decir, en el hub central no hay mecánica que potencie armas o modificadores. O al menos no todavía. Simplemente habilitamos nuevos planos, los cuales nos brindan la posibilidad de que ese elemento aparezca durante el run. Pero el combate se siente tan, pero tan bien, que nos deja claro que ahí está el foco y todo lo demás es un mero complemento. Algo para darnos un leve “empujoncito”. Sí, es un juego desafiante, pero una vez que el cerebro hace “click” y se sincroniza con las manos, se convierte en un desafío muy agradable.

Parte de este “click” es entender la sinergia que existe entre el combate y el movimiento. El parkour es una herramienta crucial para la supervivencia. La capacidad de correr por las paredes no solo permite avanzar en un diseño de niveles procedural y con estilo Metroidvania, sino también evadir ataques y reposicionarnos. Combinar saltos, corridas por paredes y esquivas al principio es complicado, pero al poco tiempo se convierte en algo genial. ¡Eliminar enemigos después de efectuar distintas proezas acrobáticas es extremadamente satisfactorio!

Por otro lado, es imprescindible destacar el apartado musical. No solo redondea, complementa y eleva la experiencia, sino que pasaría horas escuchando la OST sin cansarme. Una mezcla de folklore persa con instrumentos y bases electrónicas modernas, con una fuerza increíble, que nos energiza en cada uno de nuestros runs.

En conclusión, The Rogue Prince of Persia tiene un buen inicio, donde destaca el parkour, el combate y su arte en general. Es cierto, necesita más contenido y muchos ajustes pero, de nuevo… es un early access. Sin perder de vista esto, quedé convencido de que tiene todo lo necesario para destacar (y mucho) dentro del género roguelike. Al final, teniendo en cuenta estas últimas dos versiones del príncipe, quizá Ubisoft tendría que dejar un poquito de lado el “AAAA”, para pasar a apoyar verdaderos juegazos, de presupuestos más humildes. Y sacarle las redes sociales a Guillemot, claro. [i]


Este análisis early access de The Rogue Prince of Persia fue realizado a través de un código de PC provisto por sus desarrolladores.

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