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Alan Wake: 12 horas en el Infierno

Alan Wake se despertó por fin 

De los creadores de Max Payne

Noche en Bright Falls. La oscuridad se mueve. Bultos, sombras, la niebla traza figuras entre las hojas negras. Si apuntamos el haz de la linterna, hay un temblor del follaje, un susurro como de agua, quizás viento, y dentro de ese viento, tal vez voces. El corazón nos late como un tambor. La luz amarillenta hurga entre la espesura, buscando el origen del sonido. Nada.

Con cautela, despacio, nos movemos unos metros. La linterna apunta a otro sector, la mira del revólver acompaña el rayo. Tenemos el índice en tensión sobre el gatillo. Aleteos lejanos. El gorgoteo del agua. La luz rueda entre la vegetación y cae sobre un rostro sin ojos. Pero el golpe llega del costado, el filo del hacha se hunde con un chasquido. El cráneo se abre, los huesos se astillan y, por un instante, dejamos de ser Alan Wake.

Alan Wake

La vuelta a la realidad es instantánea, y se siente así de violenta porque Alan Wake consigue meternos tan adentro de sí mismo que es fácil olvidar que estamos frente a un juego. La ambientación en Bright Falls, el pueblo maldito, es impresionante.

Alan Wake es una máquina de producir miedo. Se trata de una aventura de acción, o mejor dicho, de un survival horror estilo Alone in the Dark. El personaje principal se ve en tercera persona, y el objetivo es sobrevivir a los inesperados ataques demoníacos provenientes en su mayor parte de la oscuridad. Tiene mucha exploración, enigmas, y especialmente momentos de tensión extrema, en los que hay que agarrarse a tiros. Las armas son revólver, escopeta, rifle… y linterna, que aquí resulta imprescindible para sobrevivir.

Alan Wake

Como shooter no es tan especial, pero resulta único a su manera. Los fantasmas se forman de la oscuridad, y esa oscuridad se disuelve cuando la luz los toca. En ese momento arden y, cuando la maldición abandona los cuerpos, un par de tiros hacen el trabajo. Incluso una bengala puede lograr milagros cuando la horda se te arroja encima. Poner en funcionamiento algunos generadores herrumbrosos cada tanto ofrece un cono de luz donde tomar aliento. No es tan fácil, claro; la ferocidad (y los hachazos) de los demonios pueden llegar de todos lados.

Alan Wake

¿Pero quién es Alan Wake? Un autor de novelas de suspenso, que sufre de “bloqueo del escritor” y decide buscar inspiración en el pueblito de Bright Falls, en un alejado rincón del estado de Washington. Un accidente siniestro con el auto lo deja a la deriva, solo en el bosque, y se desespera por encontrar a su esposa, quien ha desaparecido. Peor aún, parece que los seres y acontecimientos que describió en una novela, que no recuerda haber escrito, cobran vida cuando llega la noche. Alan va encontrando pistas, páginas del misterioso libro, viejos televisores de tubo que emiten programas en blanco y negro, como si fueran versiones delirantes de La Dimensión Desconocida, donde se actúan sus pesadillas.

Alan Wake

El combate se vuelve repetitivo en dos o tres horas, pero la historia, los gráficos, la música; la narración casi poética de Alan y, en especial, la logradísima ambientación de terror y suspenso, obran la magia de tenernos pegados (y asustados) el tiempo que demora el juego en revelar el misterio.

Ala Wake fue hecho por la gente de Remedy Entertainment, los muchachos que antaño nos dieron esa alegría a lo Matrix llamada Max Payne. Tardaron nada menos que cinco años en este nuevo juego, pero vaya que valió la pena.

Se puede ver una mini película con actores en vivo en www.brightfalls.com. [i]

 


Editor: Microsoft Game Studios
Desarrollador: Remedy Entertainment
Género: Survival Horror
Plataformas: X360
ESRB: Teen
Lanzamiento: Mayo 18, 2010
Calificación8.5

 

 

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