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Semana 0: Día -15

Bienvenidos a este blog reality.

Me presento brevemente: Mi nombre es Martín Casanova, soy diseñador gráfico y, como mucha gente que trabaja con computadoras por su cuenta, estoy 12 horas por día sentado frente a una máquina. No sé qué fue primero, si la rebelión contra la silla que me llevó a correr, o si era un corredor que eligió una ocupación tan sedentaria para rebelarse. El tema es que, hoy por hoy, necesito correr.

 

Soy vegetariano, poco organizado y demasiado responsable con el trabajo como para cuidar apropiadamente de mi cuerpo. Así que decidí hacer un experimento conmigo mismo. Tengo 32 años, y quizá la vida no me permita hacer esto: a partir de Septiembre voy a dedicarle las próximas 52 semanas a entrenar todos los días. Voy a dividir el entrenamiento en dos: outdoor e indoor. Empiezo con ventaja, ya corro con los Puma Runners tres veces por semana. Pero quiero subir la apuesta, quiero saber hasta dónde puedo ajustar mi físico y resistencia. Y más que nada, quiero demostrar que no hay atajos: las cosas se logran con compromiso y constancia.

En 15 días comenzará el entrenamiento. Voy a publicar fotos de mi físico una vez por semana, cosa que me da bastante pudor, pero es la mejor forma que encontré de lograr compromiso. Va a estar ahí, en la web, y no me va a quedar otra cosa que hacerme cargo: si algo no me gusta, sé que lo puedo cambiar.

Como decía antes, no hay atajos: el compromiso es todos los días. Quiero averiguar cuánto tiempo me tomaría, con ejercicios y entrenamiento, para llegar al cuerpo que quiero. Y después cómo mantenerlo. También voy a abandonar el alcohol y lo que diga la nutricionista, a quien voy a consultar en breve. Mi alimentación es pésima, dos comidas diarias, con ataques de ansiedad en el medio de pan, galletitas o papas fritas. Ser vegetariano no necesarimente implica alimentarse bien. Si el entrenamiento requiere correr y afuera llueven meteoritos, tendré que buscar la forma de hacerlo.

No hago esto porque alguien me obliga, lo hago porque el momento es este. Cuando llegue a la meta, el 31 de agosto de 2011, ya voy a tener 33 años (y voy a estar arañando los 34). En el medio, me voy a fijar metas, como llegar a correr una maratón (objetivo que nunca alcancé), correr una Misión (carrera absolutamente exigente), y seguramente en el medio me encuentre mi punto de equilibrio físico y mental.

Pero otros objetivos de hacer esto público es aprender y compartir. No soy un entrenador físico. Hay montones de cosas que no sé y que hago mal, y las voy a ir aprendiendo. Y soy de los que no gustan guardarse el conocimiento: quiero dejarlo en el blog por escrito y que quienes no han entrenado y quieren hacerlo, vean un poco la cocina de un corredor.

Nunca supe dónde buscar referencias sobre correr que no estuviesen dirigidas a corredores profesionales. Yo sólo tengo como atributo que soy terco. Así que siempre le di para adelante, lo que mi psicóloga le llama “escapar para adelante”. Pero de adolescente nunca fui deportista, no podía correr, ni me elegían primero para jugar a la pelota. Siempre tuve esa sana envidia por los deportistas, y nunca me imaginé estar levantando una pesa, o corriendo una hora sin parar. Seguro hay mucha gente así, a quien le sirva esta guía tanto como me va a servir a mi.

Bienvenidos, entonces. En breve arrancamos.

Continuar leyendo en Semana 52.

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