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El alcohol y el running

Ya hemos hablado sobre abandonar el alcohol, y cómo son las reniones sociales en estado de sobriedad. Pero ¿qué efectos tiene el alcohol sobre nuestro rendimiento deportivo?

Allan Lawrence, maratonista ganador de la medalla de bronce en Australia ’56, decía“Siempre hay que dejar de correr cuando se bebe, de lo contrario se te derramará la bebida”. Él, como casi todos los corredores, bebía un vaso de vino de vez en cuando, algún whisky on the rocks o una caipirinha, pero abandonaba el alcohol durante su entrenamiento, hasta después de la competencia.

El alcohol es deshidratante, por lo que favorece las lesiones relacionadas con el calor (calambres, agotamiento o insolación). Además, afecta el mecanismo que controla la capacidad del cuerpo para sentir y regular la temperatura interna, y actúa sobre los vasos sanguíneos, haciendo que perdamos calor a través de la piel. Ya cuando entrenamos aumenta nuestra temperatura, y el alcohol aumenta estos efectos. Vamos a derribar un mito: la cerveza AUMENTA la temperatura, incluso si tomamos una fresca en verano.

Nuestro cuerpo, ante la ingesta de toxinas como el alcohol o las drogas, busca elequilibrarse rápidamente, bajando el envío de glucosa al cerebro. El etanol afecta el sistema nervioso, y eso explica las sensaciones que experimentamos al beber (euforia, alegría, sueño, mayor fuerza, creés que sos el más lindo en la pista y el que baila mejor, etc). Pero a la larga disminuye nuestros reflejos. También se produce una pérdida de vitaminas y minerales esenciales a la hora de hacer deporte, como el potasio, el magnesio, el fósforo y el calcio.

La eliminación del etanol se vuelve prioritaria en nuestro organismo, incluso más que la de las grasas, ya que es un elemento nocivo que tiene que desaparecer. Este proceso es muy lento, y el etanol se transforma directamente en una fuente de energía (un gramo de alcohol contiene siete calorías). O sea, si antes de beber cenamos gran cantidad de hidratos o grasas, ya dos vasos de alcohol hace que el cuerpo priorice eliminarlo, haciendo que no quememos la energía de la comida (y la acumulemos, derecho a los flotadores). Si además combinamos la bebida con gaseosas, también sumamos esas calorías a nuestras reservas de grasa (fernet con coca = pésima combinación). Si queremos beber, o si la presión social es tal que el no consumir alcohol nos hará el hazmereir de la fiesta, lo ideal es una cena rica en fibras, que son fáciles de digerir. Las proteínas también pasan más rápido por nuestro organismo, pero el etanol aumenta su degradación, por lo que se produce pérdida de musculatura y fuerza.

Sobre esa patraña de que dos vasos de alcohol en los hombres y uno en las mujeres tienen beneficios sobre la salud cardiovascular, me permito recordar que caminar o trotar hace tan bien o más (¡y no produce resaca!). También estuvo circulando una investigación que afirmaba que la cerveza tenía cualidades rehidratanes, y era rica en antioxidantes. Aunque estos científicos inventaron este estudio para explicarle a sus esposas por qué llegaban totalmente ebrios a casa, está claro que hablaban de una ingesta post-actividad deportiva, nunca antes ni durante.

Correr ayuda a superar la resaca. Allan Lawrence, que todavía sigue acá aportando datos, decía que el primer kilómetro era lo más difícil. Pero es importante hidratarse bien antes y durante el entrenamiento. Y hacerlo con agua en lugar de con Quilmes (terminemos con la mentira de que tomamos cerveza porque tenemos sed). De hecho, si nos ponemos a pensar, las consecuencias de salir de parranda deja más secuelas que correr una media maratón. Con entrenamiento adecuado y una buena recuperación, terminar una carrera nos deja en un estado de puro optimismo, orgulloso de nosotros mismos y nuestro esfuerzo, mientras que cualquier after party con mezcla de bebidas nos tira abajo. Ni hablar si perdimos la moderación y terminamos vomitando, con dolores estomacales y de cabeza, remordimiento, mareos y fotos embarazosas y comprometedoras subidas a la internet.

Ahora, ¿cómo se elimina el alcohol? La mucosa gástrica absorbe el 20%. Como ya dijimos, la presencia de alimentos en el estómago disminuye la velocidad de absorción. Una vez que llegó a la sangre, ningún alimento es capaz de disminuir o eliminar este porcentaje. El 80% de alcohol restante se absorbe dentro del intestino. Derribamos otro mito: eliminamos sólo el 2% a través de la orina y sudor. Hacer ejercicio, respirar aire fresco, ducharse con agua fría y/o tomar café o alguna otra droga puede ayudarnos con los síntomas, pero no acelera la metabolización del alcohol. El hígado procesa entre 7 y 10 grs. de bebida por hora, por lo que una persona con un nivel de alcoholemia de 1,8 grs. por litro de sangre necesita de 6 a 10 horas para que el test de alcoholemia dé negativo. Para eliminar las consecuencias sobre el cuerpo, puede necesitar el doble o el triple, dependiendo del organismo. Si tomamos más, obviamente necesitaremos más tiempo.

Así y todo, hay algunos dementes que practican un deporte llamado “Hashing”, que inventó un ebrio en Malasia, en 1983. La competencia consiste en realizar una carrera tomando alcohol en los puntos de hidratación. Cualquier bebida vale, aunque lo que predomina es la cerveza. Al llegar a la meta hay que acreditar un determinado porcentaje de alcohol en sangre. Uno creería que una actividad tan antideportiva no tendría muchos adeptos, pero resulta que, según Wikipedia, el alcohol es muy popular entre los seres humanos. El Hashing cuenta con no menos de 2 mil clubes por todo el mundo. Un verdadero “deporte de alto riesgo”…

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