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FePI Mendoza 2010: Diario de viaje (parte 4)

Un sacudón me vuelve a la realidad. Comenzamos a descender hacia el aeroparque de la ciudad de Buenos Aires. A mi lado, una viejita se aferra a la hebilla del cinturón. Al lado, otra viejita. Los regresos siempre son menos excitantes. Al volar a Mendoza el avión era como un colectivo de estudiantes en viaje de egresados, sobre todo porque iban una decena de músicos –Las pastillas del abuelo, o algo así– y todo era risas y joda. Pero bueno. Todo llega a su fin, y la verdad es que lo había pasado fantástico.

Si tuviera que reunir las mejores postales del FePI, ¿cuáles serían?, me pregunto mirando a través de la ventanilla. El vacío negro comienza a llenarse de puntos y líneas doradas, la gran masa de luz que despide Buenos Aires lo va cubriendo todo hasta el horizonte, ahora visible. Es una noche de luna llena.

Omar y Osvaldo, por supuesto; que le ponen un año duro para el festival de tres días. Que laburan como locos por amor a la profesión, por trasladar la pasión de la publicidad a los que son el futuro. Sus colaboradores, que lo ponen todo. A mí me fascina la publicidad, me hubiera encantado ser publicitario de no ser por mi amor al fichín tan intenso. Sin conocer mucho de nada, había disfrutado cada trabajo de los que vi expuestos en el Auditorio Ángel Bustelo. Hasta me había salido de criticar alguno, y de quedarme pegado a otros. Había grandes muestras de creatividad en ese salón.

En el FePI conocí a los raros fenómenos que son la carne y la sangre del mercado publicitario argentino. Mariano Abad, por ejemplo, que sabe enseñar –es profe en la “Escuelita”, es decir la Escuela Superior de Creativos Publicitarios– y le mete un montón de pasión a lo que hace. Basta escucharlo para sentir que le pone garra. Y tiene grandes proyectos.

El gran Manuk Hovaghimian, el músico detrás de Animal Music, responsable del hit publicitario del momento, Mamá Luchetti y su Diana Arroz; probablemente el tipo más divertido que vi en mi vida. El señor de los jingles. Su presentación fue estelar; qué digo, genial. “Primero pensamos en Marilina Ross, pero ¿vieron que tiene unos temas así medio bajón, no? Entonces a alguien se le ocurrió Diana Ross, y ahí salió.”

Me acuerdo de Juan Gujis, que llegó impecable en un traje gris. “Vengo a cumplir con Omarcito”, dijo, trayendo una carpeta llena de DVDs con la historia de los mejores comerciales de la Argentina. Yo me lo acordaba de El Show Creativo, nunca me lo perdía. Y ahí estaba, mandándose una flor de presentación (alguien me tiene que mandar la foto que nos sacamos todos juntos).

Conocí a Jorge Martínez, el cerebro detrás de AdLatina, el portal y revista del mercado de la publicidad más prestigioso, un tipo afable con el que compartí un desayuno al que se sumó otro grande entre los grandes: Ronald Shakespear. ¡Qué maravilloso! Con esa humildad que sólo los grandes pueden tener. Su estudio, Diseño Shakespear, tiene 50 años de trayectoria. Él diseñó la imagen de los subterráneos de Buenos Aires (los colores, los boletos, la cartelería, el mapa), el escudo de Boca Juniors, la señalización de calles y paradas de taxis, los logotipos de las redes de cajeros Link y Banelco, el Hipotecario, Supervielle, Dot, Harrods, Temaikén, el Tren de la Costa… en fin, unas 1600 marcas de todo el mundo. Lamento no haber podido estar en su conferencia. Estoy volviendo un día antes.

–¿Lo vas a filmar y poner en Internet? –pregunté–. Porque sino, para mí es imposible verte.

Ronald es como un Papá Noel gordito y de barba, con tiradores, fumador de pipa, y tiene una mirada dulce que transmite absoluta serenidad. Me dijo que no le gustaba ser filmado, que las charlas tienen que ser vividas y esa cosa tan especial se pierde en una grabación.

–Si querés voy a tu casa y charlamos –me dijo, y parecía sincero. De verdad que Ronald Shakespear es alguien especial. “Somos buenos muchachos”, dijo más de una vez. Ciertamente. También, ahora que lo pienso, confesó estar un poco arrepentido del color violeta de OCA. “Hey”, dijimos Jorge y yo, “a nosotros nos gusta el color de OCA.”


Conocí a muchos más. Por ejemplo a Fernando Barbella, Director Creativo Interactivo de BBDO; y a varios de quienes no tengo nombres, pero sí buenos recuerdos. Además, a algunos de los futuros publicistas, estudiantes que me vinieron a saludar; como Gabriel Guarda (el de la foto de inicio). Algunos de ellos quedaron interesados en el desarrollo de fichines, en particular de advergames. Las cifras que había mostrado en mi charla los había sorprendido: los que juegan tienen un promedio de edad de 34 años, los que compran videojuegos son personas de 40 años, el 60% son hombres, etc. (a quien le interese estos datos, están aquí). 

María Paula Molina, Directora de la carrera de Publicidad del Colegio Universitario IES siglo 21 de Córdoba, me contó que en esa institución acaba de abrirse la Carrera de Videojuegos. Alicia Vidal, de Sitemarca.com, fue la ídola que tweeteó toda mi charla. La verdad, no me puedo quejar. Lo mejor del FePI es la gente del FePI.

 

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