Sin categoría

¿Quien te quita lo bailado?


Mi idea al crear este blog, es tratar de interiorizar a todos los mikos sobre este gran mundo que es el baile y sus beneficios. Pero antes de centrarme en el tema del baile en sí, y para hacerlo un poco más personal , voy a ir posteando una introducción y una pequeñas crónicas  de cómo es que un gamer llega a terminar bailando en un teatro, espero que les guste.

 Capitulo 1.) Del Picor a la Danza.

Imaginemos la siguiente situación: Adolescente de 15 años, fanático de los videojuegos y con suficiente tiempo libre para darse el lujo de pasarse el día frente a un monitor conviviendo con Gordon Freeman y Solid Snake entre otros tantos, [démosle un poco de intimidad y dejamos de lado esos momento en el que el impulso hormonal de la edad se apodera de su voluntad]. Este individuo intenta ingresar a una comunidad de “gamers”, y en su búsqueda frenética a través de Internet, se choca con nuestra querida y tan afable pagina que es IRROMPIBLES.

Fascinado frente a este mundo en el que las palabras como “Pikor” y “Miko” son moneda corriente, y en el que el vicio esta íntimamente relacionado con los juegos, se encuentra con un blog llamado: ¿Quién te Quita lo Bailado?

Frente a este anómalo evento, y luego de unos breves segundos de reflexión (breves, pero arduos) entiende que pueda haber otros “intereses” entre estos homosapiens viciosos. Pero… puede alguien que maneja virtualmente un AK-47, que libera a Otis de su jaula derritiendo la cerradura con una botella de grog, y logra conseguir la flauta en el Super Mario 3, puede alguien con estas características bailar.

Frente a este hipotético caso, y a fin de lograr suscitar su interés por esta gran comunidad le respondería de la siguiente manera: “Si querido guano de pantano, si bien algunos tienen el síndrome “Sheldon” y se consideran lo suficientemente evolucionados como para poder manejar un automóvil, o coordinar armónicamente su cuerpo, hay algunos que contamos con una mente inferior y nos limitamos a hacer “monerías” con nuestros cuerpo, a lo que la sociedad se dio el lujo de calificar con el verbo de: BAILAR.

Pero, ¿como llega un gamer a bailar…?

Me encontraba sentado frente a la computadora, algo tan frecuente allá por el año 2005, cuando de repente a lo lejos escuche un ruido extraño…un dejá vu, algo no estaba bien, un error, lo presentía, algo estaba por pasar. En eso, la puerta de mi cuarto se abrió y entró mi vieja con el teléfono diciendo: “es pato,  para vos”. Frente a tan infrecuente hecho, procedí instantáneamente a poner el tubo del teléfono  en mi oreja y lo primero que pude oír al otro lado de la línea fue una canción muy simpática, una canción que tuvo su auge allá por finales de los ochenta, la tan conocida “Lambada”, lo que hizo que mi desconcierto aumentara, para después escuchar:

 “Hoy voy a una clase de lambada, acompáñame”

 Esas fueron las palabras textuales. Ni más, ni menos.Estaba esperando un: “Conectate a battlenet así jugamos una partida de starcraft” pero jamás en la vida espere escuchar semejante planteo.Minutos después me encontraba sentado en el colectivo, con mis “tennis” puestos, mi mejor y único perfume que usaba por aquéllos tiempos (pibes) y miles de imágenes de la película  “Lambada el baile prohibido” que no me dejaban de dar vueltas por la cabeza.

Después de cuarenta minutos de viaje, llegue a destino. Al entrar a “Maluco Beleza”, el lugar donde se dictaría la clase, pude ver a lo lejos que mi amigo pato, quien por lo visto había sido presa de su ansiedad y había llegado temprano, se encontraba  junto a una fémina de protuberantes pechos,  intentando bailar.

Para que se den una idea, la primera impresión que tuve al entrar, se puede comparar a la que tuve cuando jugué al Duken Nuken y entre tiros, sangre, y monstros, entraba al boliche lleno de strippers bailando, la única diferencia  en mi caso era que no había tiros, no había sangre, no había monstros y … no mikos, tampoco había strippers, a decir verdad no tenía nada que ver con el duken nukem, lo que si había eran mujeres, muchas y todas con ropas extravagantes. Minifaldas, tops, lentejuelas y un sin fin de indumentaria digna de ver a cualquier invitado de anabella…

Ahí estaba yo, por tomar mi primera clase de baile…

Escribe un comentario