Coberturas

Game On 2011: El arte en juego

Game On 2011

Un recorrido por la mayor muestra de arte de videojuegos de Latinoamérica en Fase 3

 

BUENOS AIRES, 8 DE MAYO DE 2011

–Se llama Cristian –dice el abuelo, herrero de profesión, señalando a un chico de 10 años que va de un espacio al otro con una avidez enorme–. Se vuelve loco con estas cosas. ¡No para nunca!

La galería blanca, como un túnel de luz, exhibe monitores, pinturas de guerreros, héroes a la Warhol, juegos de iPhone. Al fondo, en un gran LED, la enorme silueta de una araña persigue a un diminuto valiente: Limbo, el juego danés independiente que muchos comparan con el film noir y el expresionismo alemán.

La humilde familia se reúne en torno a los monitores, como un asombrado cortejo, mientras Cristian toca, prueba, observa. El pequeño mico tiene fuego en los ojos y una emoción que sólo la puede entender alguien que ama el game art. Entonces me preguntan, y yo explico, o intento explicar, lo que le pasa. Es muy difícil, y la mejor palabra que encuentro es: pasión. Cristian es un artista en potencia, pero no cualquier artista. Es un artista que quiere usar la tecnología para expresarse, no ya pinceles y telas, ni arcillas o cinceles; computadoras, vectores, texturas, animaciones. Son otros códigos. Cristian necesita eso para ser feliz, está al inicio de un largo camino. Tiene que aprender, hacerse a sí mismo, y para ello necesita el apoyo de los suyos. Les digo lo que yo mismo siento.

–Cuando era así chiquito –hago memoria, con cierta dificultad– amaba todo esto, pero no había dónde ver nada, no tenía quién me guiara, nadie para enseñarme y sobre todo para alentarme. Digo, para darme la tranquilidad de que estaba bien que me gustara todo eso. Me gustaba dibujar y escribir… por eso terminé haciendo revistas.

–Se la pasa dibujando monstruos –el abuelo, quizás porque es un artista de metales y formas, lo entiende mejor– y esas cosas, cosas todas raras.

Es que no va a dibujar flores ni paisajes, a menos que tengan un enorme dragón entre las nubes. Cristian va a crear mundos imposibles, con caballeros, gárgolas, robots gigantes y ciudades de cristal. Les pido que lo apoyen, que lo lleven a todas las muestras, que intenten conseguir una beca cuando sea más grande. Cristian podría comenzar ya mismo en un taller de escultura, aprendiendo 3d Max, leyendo manuales. Les digo que si no lo hacen, lo matan por dentro.

Me agradecen y se van, de nuevo persiguiendo al chico. Se pierden entre un montón de gente, una mezcla de estudiantes, curiosos, turistas y desarrolladores de videojuegos. Yo me quedo exhausto, porque me la pasé explicando una y otra vez a cada contingente de qué se trata todo eso. Pero contento de sentir que puedo transmitir lo que, en esencia, me la paso transmitiendo: esto de hacerle caso a las pasiones, de hacer lo que te gusta, de irradiar un mensaje e impactar los sentidos.

Eso es lo mejor de Game On. Te golpea ahí donde sos artista, aunque seas un remiendo de artista como en mi caso, más bien frustrado porque, como le dije a esa familia, en mis tiempos no existía dónde acudir, ni mucho menos una muestra de game art.

 

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Los juegos son arte

Del jueves 5 al domingo 8 de mayo en el Centro Cultural Recoleta tuvo lugar Fase 3, la muestra de arte y nuevos medios. Dentro de la gran muestra, que fue singularmente maravillosa, se desarrolló Game On 2011: el arte en juego, una iniciativa de Objeto a. Game On ya se había hecho una vez, dos años antes, dentro de la propia galería (Niceto Vega 5181, en el barrio porteño de Palermo), oportunidad en la que [IRROMPIBLES] también estuvo ahí. Aquella vez estuvo excelente. Pero ahora superó cualquier expectativa que tuviéramos. El sólo hecho de que la muestra haya sido parte de Fase 3 y en ese espacio cultural de la ciudad ya valida una vieja idea: los videojuegos son arte.

 

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La eterna discusión que parece ir llegando a su fin, tanto por la presencia de los juegos en una muestra de arte, como por la muy reciente noticia que –a dos días del fin de Fase 3– asaltó los espíritus de muchos: el Fondo Nacional de las Artes del gobierno de los Estados Unidos acaba de reconocer a los videojuegos como una forma de arte, y por tanto “existe la posibilidad de la creación de juegos como ‘obras públicas’ -las obras financiadas por el gobierno que están a disposición del público de forma gratuita, pero por las que el desarrollador/artista todavía puede ser pagado.” [Aquí la noticia completa.] 

Esto constituye un espectacular antecedente y es nuestra obligación darlo a conocer a nuestros propios gobernantes (de cualquier país latinoamericano donde se esté leyendo esto) para que nuestros desarrolladores de juegos y game artists puedan crear sin el condicionamiento que impone lo comercial. Una nueva libertad para la creatividad que nos puede beneficiar a todos, incluyendo a la industria en su conjunto.

 

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