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¡Bananas para todos!

Un momento por favor, déjenme que coloque mi trago sobre esta mesa y enderece la reposera. ¿Con que quieren saber de Tropico 6? Saquense los zapatos, apoyen los pies en la arena, y déjenme contarles todo lo que sé sobre esta joya del caribe…

Después de años y años de vivir en este caótico continente llamado América Latina, no nos digan que a más de uno no se le ocurrió la frase “¡si yo fuese presidente lo haría mejor!”. ¿Bueno, adivinen qué? Ahora todos podemos ser soberanos de una república bananera y lucir espléndidos en el proceso. ¿Gobernante benevolente o dictador insano? En Trópico 6 podemos ser quien queramos. Y es así como el archipiélago es reinado por un ser caótico e impredecible. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

En buenas manos.

Lo más importante que hay que saber, es que hay un cambio en el equipo de desarrollo y no es ni más ni menos que la gente Limbic Entertainment. Así nomás suena poco conocido, pero son los genios detrás de la mítica saga Might and Magic. Pese a este giro rotundo, hay que destacar que hizo un muy buen trabajo manteniendo el estilo propio de las entregas anteriores de la franquicia.

Lo primero que llama la atención al comenzar la partida es la cantidad de nuevo territorio que tenemos a disposición. Para quienes no hayan jugado ninguna de las entregas anteriores, nuestro imperio caribeño siempre estuvo circunscripto a una remota y pequeña isla del caribe sin posibilidades de expansión. Ahora, tenemos a disposición un enorme archipiélago lleno de islas satélites que podemos conectar con puertos y autopistas para aprovechar todo su espacio y recursos naturales. De esa forma, Tropico 6 nos provee de partidas más largas antes de que lleguemos a ese tan odiado limite total donde ya no cabe un alfiler.

Otras de las novedades es la personalización. Por fin podemos cambiar el aspecto de nuestro querido servidor público y su muy ostentoso palacio. Mi personaje, que ven a continuación es totalmente original y para nada basado en ninguna persona que podría o no haber gobernado cierta isla del caribe en la vida real.

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La historia es un poco loca, pero tiene su lógica, y un trasfondo político con especial alusión a países como Cuba. El titulo está plagado de referencias sutiles que, si las sabemos detectar, nos van a sacar algo más que una mueca burlona.

En cuanto a la jugabilidad, es el típico city builder al que nos tienen acostumbrados los muchachos de Kalypso Media. Más allá de lo mencionado, nada nuevo bajo el sol. En cambio se han esforzado notoriamente en expandir las funcionalidades ya existentes, transformándolo en el “Tropico definitivo”, mejorando la ya aclamada formula conocida. ¿Para qué más?

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El tutorial es suficiente, desafiante y extenso. Tenemos a nuestra orden un muy curioso consejero llamado Penúltimo, que nos guía en la tan ardua tarea de servir a nuestra patria isleña, independizándonos de La Corona y defenderla de los embates económicos, políticos y naturales que se vayan sucediendo luego.

Para combatir estas inclemencias del destino, contamos con un arsenal de locuras que nos ayudarán a poner nuestra ciudad en orden. Podemos asesinar, apresar, desterrar y escarmentar públicamente a los ciudadanos “problemáticos”, Incluso hasta podemos tener nuestra propia isla de reclusos a lo Alcatraz, para mantener segura nuestra colonia y el mundo. Así es, podemos colocar cárceles privadas y pedir un alquiler a los países vecinos. Hay que tener en cuenta que la familia de esa persona condenada ya nunca más apoyara nuestro régimen, y es así como si cometemos demasiados atropellos, perderemos el apoyo de nuestro pueblo y con él, el poder de nuestra nación. Así que ya saben, que no se les suba el poder a la cabeza. 

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Una de las tantas hazañas que incluye este fichín de locos es la posibilidad de “tomar prestadas” maravillas del mundo y trasladarlas hacia nuestra hermosa república. La Estatua de la Libertad, las pirámides de Giza y la catedral de Moscú, son algunas de estas antiguas reliquias. Cada una tiene sus efectos positivos en la felicidad y economía del pueblo circundante. Por supuesto, esta acción no pasa inadvertida por la facción dueña de ese monumento, que seguramente tendrá una o dos cosas que decir al respecto. Pero bueno, cosas de la política internacional.

Otra divertida mecánica es desviar fondos a nuestra muy honesta y bien habida cuenta en un banco suizo. Ese dinero puede ser utilizado para comprar “favorcitos” que nos alivian más de una tensión llegado el caso. Podemos influenciar a medios para que nos favorezcan al momento de hablar de nosotros cerca de las elecciones, o conseguir que una facción política opositora se retire de la elección “abruptamente”. También podemos intercambiar este dinero por recursos en caso de necesitarlos con suma urgencia.

En entregas anteriores, el desvío de dinero estaba presente pero no tenía grandes efectos. En Tropico 6 más de una vez nos vimos “ahorrando” para poder combatir los desafíos que trae la ardua vida del servidor público. Lo bueno de todo esto es el hecho de que, debido a que tenemos la opción de crear y dar discursos en cadena nacional a gusto en función de nuestros intereses, siempre podemos culpar a una potencia extranjera de nuestros errores. ¡Y Mírenme! Ya soy todo un dirigente político.

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Simulación en la medida justa.

No se trata del simulador de creación de ciudades más realista que exista, pero tiene la cantidad justa de veracidad para mantenernos con los pies en el piso. Un estilo casual que permite que aquellos jugadores que se abruman ante la gestión de enormes y furiosas ciudades puedan darse un respiro en una hermosa isla caribeña. Sin embargo que no los agarre desprevenidos: las mecánicas son profundas y complejas.

Los gráficos merecen mención, son hermosos y muy logrados, y tienen un estilo mucho más sobrio que en anteriores entregas donde todo era más aniñado. Las animaciones son fluidas y dan ese toque exacto del caribe en la década de los 50.

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¿Inteligencia? Artificial

La AI tiene algunas dificultades para manejarse en todo el terreno. A los trabajadores de la construcción les cuesta horrores llegar a destino y si disponemos los hogares para nuestros pueblerinos en locaciones complicadas, directamente ni se molestan en ir y construyen ranchos muy cerca de sus lugares de trabajo, bajando así la productividad y motivación.

Otro efecto de este pathfinding horroroso puede verse en las conexiones entre islas. En trailers e imágenes que podemos ver en internet se muestra un archipiélago conectado por puentes colgantes. Sin embargo, son pésimas elecciones, ya que se vuelven una fábrica de embotellamientos. Esto nos conduce a crear islas con economías independientes más que un imperio insular. Un poco de trabajo en este aspecto sería una mejora considerable al título final.

En conclusión

Tropico 6 es una notable mejora a sus predecesores en todos los apartados posibles. A pesar de algunos problemas con el diseño de las islas y una inteligencia artificial con muy pocas luces. El fichín es sólido, divertido y extenso, y permite explorar a fondo la creatividad sin dejar de proveernos de constantes desafíos, sin perder el estilo casual. Es sin lugar a dudas el Tropico definitivo, y va a sacarles horas de entretenimiento, además de una buenas risas.

Y Ahora, si me disculpan, vuelvo a mis margaritas. [i]

DESARROLLADO POR: Limbic Entertainment.
DISTRIBUIDO POR: Kalypso Media
GÉNERO: Estrategia
PLATAFORMAS: Windows
LANZAMIENTO: 29 de Marzo de 2019

QUÉ ONDA: El Tropico de siempre, mejorado. Un City Builder casual con mucha personalización y profundidad.
LO BUENO: Hermosos gráficos, desafíos constantes, mecánicas profundas y mucho espacio para expandirse.
LO MALO: La AI necesita mejoras considerables para un rendimiento óptimo.

Los juegos en Early Access no reciben puntaje, ya que se trata de una oportunidad de probar el juego
durante su desarrollo y brindar feedback. Esta experiencia de juego no representa necesariamente la
versión final.

Este análisis fue realizado a través de un código de PC provisto por sus desarrolladores.

Bruno RizzutiBruno Rizzuti, alias Rasgarroth, si bien es difícil reconocerlo a simple vista, ya que habitualmente anda disfrazado de trabajador responsable en el ambiente corporativo, no dejes que las apariencias te engañen: juega más horas de las que trabaja...o duerme...o come...o vive. Apasionado total del mundo del gaming y el hardware desde su más tierna infancia, es el perfecto ejemplo de que se pueden cumplir los sueños del niño interior: 40 horas semanales de videojuegos y envejecer sin madurar.


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