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Un detective suelto en Brooklyn

No lo voy a negar, mi niñez transcurrió a lo largo de la década del 80 del siglo pasado. Época de tele de tubo —en blanco y negro al principio—, fierros en lugar de autos —no tenían plástico ni se arrugaban como lechuga—, teléfonos de Entel —con discado por pulsos—, cassettes TDK de 60 minutos e incorrección política a la orden del día.

La caja boba ocupaba un lugar preferencial en el hogar —hoy los más purretes prefieren el celu para enajenarse—, aunque con un contenido limitado a 5 canales de aire —con suerte— que no transmitían las 24 horas. La franja horaria nocturna —primetime— estaba monopolizada por las pelis y series yanquis, en gran parte, policiales. Nueva York, ciudad sucia y gris, bastante similar a nuestra —entonces— Capital Federal, era escenario de muchas de estas historias.

Así es como Beat Cop —el término beat hace referencia a las rondas policiales—, del pequeño estudio indie polaco —a pasos nomás de la "Gran Manzana"—, se presenta: un fichín policial inspirado en las series norteamericanas de los 80. O sea, ¡basado en hechos reales! para un niño criado en aquel entorno.

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Nos ponemos por unas horas en los zapatos de Jack Kelly, un detective que tuvo la mala suerte de meterse con el tipo equivocado. ¿Problema de polleras? Acusados por el robo de unas joyas, nos degradan a vigilante de esquina en el barrio de Brooklyn. Condenados a vagar una y otra vez por la calle, libreta en mano, poniendo multas a diestra y siniestra.

Sin embargo, no terminamos la primera jornada laboral, que nuestro compañero cae acribillado. ¿En qué andaría el dogor? Italianos y negros afroamericanos luchan por el control del barrio, así que seguramente alguno de los dos grupos tenga algo que ver.

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La mecánica del juego es bastante simple. Comenzamos en la estación de policía recibiendo las indicaciones de cantidades y tipos de infracciones que tenemos que poner —mal estacionamiento y estado de los faros y cubiertas—, además de otros objetivos —vigilar a un compañero, juntar dinero para la manutención de nuestra ex, etc.—. Luego salimos a la calle a recorrer las cuadras asignadas —siempre las mismas— donde podemos ingresar a los negocios, interactuar con la gente y los objetos, correr y atrapar pungas, recibir una mamada por unos dólares —los pesos no sirven—, poner supositorios a curas falopas, hacer trabajitos para las bandas —para ganarnos unos billetines extra—, revisar la cajuela de los autos sospechosos —con un minijuego estilo Trabado— y un largo etcétera.

No nos va a alcanzar el día para hacer lo que nos piden, debiendo buscar el equilibrio para progresar, entre la ética y la corrupción. Mantenernos impolutos hará que nos despidan por no pagar la cuota alimentaria, por ejemplo. Al tiempo que si sacamos ventaja de todo y todos... Bueno, alguien se va a enojar mucho.

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Para controlar a Jack tocamos repetidas veces la pantalla para que corra hasta quedar exhausto, además de interactuar con las personas, objetos y lugares. A veces podemos errar en el toqueteo y hacer cosas indeseables. En la pantalla del celu —y eso que es de 6”— el arte 8 bits se ve hermoso, pero el margen de error es muy chico y la pifiamos seguido. Les recomiendo utilizar una tablet.

El lenguaje soez y las situaciones bizarras abundan. Si son de los que levantan temperatura y se ponen colorados, juéguenlo en invierno para ahorrar energía. La historia es entretenida —sin llegar a ser innovadora— y avanza de a poco, para desembocar en diferentes finales y unos 32 logros en Google Play —además de sincronizar la partida en la nube y poder agregar el juego en la biblioteca familiar—. [i]


DESARROLLADO POR: Pixel Crow
DISTRIBUIDO POR: 11 bit studios
GÉNERO: Simulación
PLATAFORMAS: Windows, Mac, Linux, Nintendo Switch, iOS, Android

CALIFICACIÓN

74%

QUÉ ONDA: Todos los clichés de las series policiales de los 80 con un enfoque ácido y adulto.
LO BUENO: Excelente ambientación con un gran trabajo de pixel art y sonido. Historia entretenida.
LO MALO: Se complica jugarlo en pantallas chicas, se recomienda al menos una tablet.

Este análisis fue realizado a través de un código de Android provisto por sus desarrolladores.

Fernando CounFernando Coun, alias Shinjikum, es Secretario de Redacción de [IRROMPIBLES]. Viejo prócer del fichín que comenzó a colaborar con el equipo original de [i] allá por los tiempos de la gloriosa XTREME PC (en el siglo pasado). Es un gran fan de las aventuras gráficas y los juegos de carreras, y actualmente está traduciendo Sandokan, de Emilio Salgari, por el placer nomás. También lo encuentran en Twitter como @ferCoun.

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