Apocalipsis, desolación, supervivencia y sacrificios. El final llegó y nos agarró en el baño sin papel higiénico. Overland no perdona, pero nos da el contexto para flashear una road movie a pura supervivencia, en medio de una invasión alienígena.

Timespinner no esconde la clara influencia de Castlevania: Symphony of the Night en su obra. Si son amantes de aquel clásico, no van a dejar de encontrar similitudes de comienzo a fin.

¿Qué pasaría si diseñaran un juego contemplando las “malas artes” a las que recurrimos cuando jugamos party games? ¿Es Move or die la herramienta definitiva para arruinar amistades?