Reviews

¡Tu Clan!

No importa que juego sea, si es un FPS, un MMORPG, o un “OH! Game!”, lo bueno está en la gente con la que los compartís. Y mire usted si serán importantes, que pudiendo irme a un Server oficial de mi juego favorito me quedo en las bazofias “en base a donaciones” que pululan por la generosa Internet. El clan [i] , MI clan, ha sabido cómo destacarse en numerosas ocasiones. Y no por ser los más “grosos”. Primero que nada, aclaremos que hay clanes y clanes. En estos juegos suelen encontrarse de tres tipos: • Primero está el clan “sorete”, ese donde el más limador del Server busca a los otros 39 más limadores, y así, tener un ejército que, por la fuerza, es invencible. Siempre son los que hacen lo que quieren con quienes quieren, total, ¿quién se atreverá a tocarlos? • Luego está el clan “de la alianza”, un grupo de buenos jugadores, no tanto como los del primer caso, pero lo compensan aliándose con otros de su nivel y a darles batalla al clan o clanes “sorete/s” • “Los otros” son clanes menores, que no participan de los grandes acontecimientos del servidor. Generalmente son solo un grupo de extraños, que no se conocen entre sí y no tienen mucho interés por su grupo. Dentro de este grupo podríamos meter también a los clanes “alpedistas”, como los que reúnen a personajes secundarios, que suelen ser comerciantes. Pero si algo tienen en común todos ellos, es que son solo un grupo de gente que no se conoce entre sí, todos ahí solo buscan el beneficio propio. Si le ofrecen 5 monedas más del otro lado, no lo va a pensar y se va a pasar. A veces ocurre que se amigan y esto deja de ser así, pero como dije, solo a veces. En cambio MI clan, es de otro tipo, es mi micada, mi patria fichinera. Siempre defendiendo el estandarte y los ideales que nos auto-inculcamos Todos nos ayudamos incondicionalmente, mucha confianza y momentos Kodak. Nos movemos en patota de Server en Server, y nadie se queda afuera por no dedicarle el tiempo que se debe para ser siquiera útil. Clanes como el mío no abundan, no señor. Y esos momentos de ocio en “familia” valen oro. Ya vendrá el día en que esté viejo y choto y, si tengo suerte, recordaré cuando luchaba codo a codo con “unos buenos amigos” por el honor y la gloria en “un juego”. Seguramente ya no recordare dónde, cuándo ni con quién fue, pero sí las alegrías que supo darme. Y si tengo más suerte, recuerde quizás aquellas épicas batallas donde sin ser los más numerosos, ni los de nivel más alto, lográbamos revertir los resultados de una derrota aparentemente imposible de evitar cuando defendíamos nuestros castillos de un montón de “soretes”. ¡Sí! ¡Qué batallas! En este mismo momento me viene a la mente cuando enfrenté solo, con mi caballero de imponente armadura a todo un grupo de traidores que intentaban usurpar nuestros aposentos. Eran muchos, e iban a paso redoblado hacia las puertas. Tenía que darle tiempo a mis hombres a preparar las defensas. Me planté y los contuve, fue una feroz batalla, en la que recibí toda clase de palazo, flechazo y magia absurda, y no pudieron bajarme, por lo que decidieron pasarme de lado. Fueron cinco minutos “nomás” que dieron tiempo a los micos para ponerse en posición para repeler exitosamente al enemigo. Los ecos de nuestra victoria resonaron por todo el continente, y la voz se corría. Nació la leyenda: algunos murmuraban que era inmortal, otros decían que era invencible, más nunca faltaba el bien informado que corregía y decía “!No es inmortal, no es invencible, es IRROMPIBLE!” Y esa es solo una de tantas historias…

Escribe un comentario