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Irrompibles vs. Postal 2

IRROMPIBLES VS. POSTAL 2
Por Rodrigo “Rolo” Peláez.-

 

La luz del sol poniente dejaba de cegarme conforme llegaba el ocaso.
Sin destino aparente, mi caballo y yo nos zambullíamos en el horizonte, escopeta al hombro (mi hombro) y mueca de satisfacción (la del caballo) por la misión cumplida.
No había logrado cazar una pinche ardilla, pero había arrastrado en mi miseria a Moki, logrando que lo descalifiquen por anti-greenpeace asesino de Bambis y había empujado a Pierru al vacío, de gusto nomás… para comprobar si ese cofre carnoso repleto de monedas de oro podía llegar a planear durante una caída libre de 30 metros (a propósito, esta es una excelente oportunidad para ser hombre y leer, si no lo han hecho aún,
Irrompibles Vs. Deer Hunter 2004, mikos tontos, y entender algo de lo que estoy diciendo).
Así y todo, sentía que las palabras vertidas en el foro de www.irrompibles.com.ar acerca de nuestro lamentable estado atlético, y de la irremediable decadencia de dos grandes (Moki y yo, ¿en quienes pensaban mofetas diabéticas?) cobraban cada vez más fuerza.
¿A QUE HABIAMOS ESTADO JUGANDO? ¿A CAZAR CERVATILLOS? ¿NOS HABIAMOS HAMBURGUESADO (como el aburguesamiento, pero producido por exceso de Mc Donalds) DE TAL MANERA PASADOS LOS 30 Y PICO?
Sí. Habíamos dejado de ser héroes.
La violencia se había escurrido de nuestras venas como la orina que los gerontes no pueden retener en la madrugada, ni por las noches, o durante la tarde, en fin… ¡que se mean chaval!
Era hora de poner las cosas en su lugar.
Era hora de frotar Mokis y cenar Inodorellis.
Era hora de compartir el dolor.

Postal2, Share The Pain, my friend…
Sí, necesitaba una dosis de carnita.
Quería tripas, sangre, puñados de excremento humano y olor a cadáver calcinado revoloteando por el ambiente. ¿Y qué mejor que el Postal2 Share The Pain para lograr tal noble cometido?
Imaginen esto: toman a su amigo/enemigo virtual favorito, y con una sencilla seguidilla de teclas logran…
a) Picanearlo para que un shock eléctrico lo haga sacudirse como epiléptico y que luego su avatar virtual se orine encima (con fino detalle gráfico de charquito amarillo y todo).
b) Antes de que su muñeco toque el suelo, ¡PAF! patada en los testículos.
c) Una vez en el piso, más patadas, para que sangre por boca y nariz mientras se revuelca en su propio orín.
d) Otra pekenia dosis de picana, de hijoputa nomás (el pis, como buen líquido, transmite mejor la electricidad, mis payasos ignorantes).
e) Luego, toman un bidón de tanque de combustible, y arrojan un poco de nafta sobre el infeliz, que comenzará a toser y a ahogarse, y a comprender que todo terminará pronto, con lo cual rogará piedad. Si es que no apuntan el bidón a su boca, claro, entonces no podrá ni siquiera rogar…
f) Prenden una cerilla (jijiji)
g) La arrojan cerca, pero no lo suficiente para evitar tocar el combustible. Simplemente, hacen esto para disfrutar un poco más el momento. Es el equivalente en perversión a comerse un Sandy de chocolate, desnudos, en el balcón.
h) ¡Ahora sí!… ¡tszzzzzz! y lanzan la cerilla sobre el cuerpecillo indefenso.
El fuego se apodera de él y espantosos gritos de dolor resonarán en sus oídos.
i) Toman el revolver, pero no… dejan que el fuego lo queme un poco, simplemente muestran el revolver para que el señor chicharrón piense que tendrán piedad…
j) Abren la bragueta y apagan el incendio que está consumiendo a su ex amigo virtual con fresca orina.
k) El miko que tuvo la pésima idea de enfrentarlos se retuerce en el barro creado por su pis, con graves quemaduras. Lo patean un poco más, para que aprenda.
l) Toman una pala y lo decapitan, para que deje de sufrir. Luego, patean la cabeza para que sus otros adversarios sepan la clase de sádico con el que se toparon.

Sí señor. El Postal2 era el juego adecuado. Ahora debía reunir a las víctimas para mi barbacoa humana. Sencillo… ¿adivinen que grité?

IN POSITION!
A las pocas horas de cantar el grito de guerra, Moki e Inodorelli contaban ya con el Postal2 instalado en sus discos rígidos.
El niño mocoso armó un servidor, titulado cuando no Irrompibles, pero se olvidó de ponerle password.
No importaba, nadie jugaba al Postal2 en este bendito país, o eso creíamos, claro.
El primer bizarror con el que me topé, fue ver a un ¿¡Gary Coleman!? virtual disparándome con una itaka, apostado sobre una pila de chatarra (el miko Moki había elegido un desarmadero como escenario, algo así como un cementerio de aviones herrumbrados… y no pude evitar recordar Irrompibles Vs. Flight Simulator 2004 y la Academia Rolo, volás o te estrolo).
El nick que flotaba sobre Arnold era Inodorelli, ¡CUANDO NO! siempre haciendo payasadas este empleado estatal de la muerte mortal.
Yo no me quedé atrás, y le mostré el trasero de mi avatar. Había elegido para la ocasión un muñeco embutido en cuero, un depravado del látigo con ano peludo y al aire.
La elección era conceptual: pensaba fustigar a mis perritas en celo: Moki & Inodorelli, con mi látigo caliente.
De repente, el urror, una llamarada envolvió mi cuerpecillo de látex y vi como Osama Bin Laden (el personaje elegido por Moki) me lanzaba cócteles Molotov emulando a esos tontos cobwoys que pululan en los espagueti westerns.
Mi energía era prácticamente nula, así que opté por un último recurso desesperado: tomé una granada, la introduje en mi boca, quité la espoleta y corrí a su encuentro como una bombucha humana para frotar mi cuero en su cara.
¡KABOOOM! Mis intestinos se desperdigaron por el lugar y quedaron como turbante en el cadáver del Moki Osama, que no paraba de gritar palabrotas (sí-sí, también se puede putear a los rivales con gritillos pre-grabados en el juego).

Un invitado, vejado.
Respawneé cerca de la hélice de lo que parecía un derruido DC3, bajo ella, un sospechoso chaleco anti balas. Dicho y hecho. Al acercarme, la hélice giró partiéndome la cabeza. Merda.
Los muchachos rieron, pero la risa no les duró demasiado. Un personaje infiltrado en el server sentó de ano a Moki, y luego hizo lo propio con Inodorelli.
¡SNIPEEERSSS! grité. ¡MALDITO PIERRU!, pero no, no era ese fenicio vendedor de ilusiones huecas refrigeradas, eso si, por coolers modernos, era un avezado jugador de Postal2, de escasa edad seguramente (para dejarnos aún más en ridículo), que había aparecido para arruinarnos la nota.
¡ESO JAMAS! Unimos fuerzas como no lo hacíamos desde antaño, y cobardemente rodeamos a ese pekenio para darle su mamila de amor.
Bombas molotov, violentos itakasos, ráfagas de Uzi, chorros de orina, olor a culo, le caímos con todo bah…
Gritó pidiendo juego limpio. Mi pala lo silenció para siempre. O casi.
Al rato volvió a aparecer haciendo alarde de una habilidad envidiable, y negándose a dejarnos relatar esta aventura en paz.
Fuimos a cazarlo con picana para jugar con su cuerpecillo indefenso una vez reducido.
Dicho y hecho, no pudo contra tres, y al caer, todos le mostramos el pene y lo regamos con nuestro néctar amarillo. Pero luego decidimos dejarlo vivir, para que masticara su bronca mientras huía empapado en pipí del servidor y con las balas de picamor repicándole cerca.
¿Un acto cobarde? ¡TIII! Pero ese mocoso debía aprender respeto por sus mayores, a las buenas o a las malas. Le tocó a las malas, jiji.
¡STUMP! Ensimismado en mis pensamientos, apenas si tuve tiempo de ver caer a Moki junto a mí, y al darme vuelta sorprendido, lo último que alcancé a ver fue el canto de la pala de Inodorelli golpeando mi rostro.
Esa rata pueblerina y vulgar había decretado el final de nuestra alianza, y ahora éramos otra vez enemigos íntimos. Pero claro, antes se había robado dos frags.
Mientras buscaba mi mandíbula inferior por el piso, con el culo al aire y apuntando al cielo, supe que todo estaba en orden: seguíamos siendo ruines, los reflejos no estaban tan mal, sobre todo cuando usábamos anteojos de sol, y estábamos viejos, sí. Pero en forma. ¡En forma de cubo de caca, diría Inodorelli! He dicho.

Réquiem para un intruso
IRROMPIBLES SEGÚN SAN MOKI
(evg. Moki versículos 15 a 52,5)

El Irrompible, como hubiéramos dicho en algún momento, es como un pescador. Adora las fábulas. Rolo, como buen Irrompible, es un gran pescador.
Todos sabemos que en un relato de Irrompibles, un 50% es real, un 25% es fábula y el resto es una distorsión de la realidad y falsa demostración de habilidad.
Dentro del relato que acaban de leer, el 50% de realidad fue nuestro intruso virtual.
Un mercachifle cuyo nombre olvidé y tampoco quiero recordar, y que a diferencia del evangelio de Rolo, nos cascó a gusto y piaccere. Y desató la ira Irrompible.
Aquel simpático personaje coló sus tallarines aquella noche, con nuestros cuerpos. Pero hizo lo peor que podía hacerse, estropear una de nuestras travesuras virtuales y empañar una nueva epopeya digital.
Como buen oportunista y sin descalificar su odiosa puntería, esperaba los momentos clave para encremarnos el trasero, los momentos “Kodak”. Si, cada vez que tratábamos de tomarnos una foto, ¡zas!… este payaso virtual aparecía de la nada dejando 3 estúpidos e inertes cadáveres en el piso.
Fue entonces cuando como dice Rolo, la fuerza Irrompible se unió como antaño, pero no de la manera más ética, planeando una venganza en tiempo real.
Rolo empezó a gritar que lo atrajéramos cerca del ventilador, que quería vengarse de él, y que cuando estuviéramos cerca presionando una tecla nos pusiéramos una granada en la boca en espera de nuestro amiguete no-invitado.
El plan era volarlo entre los 3 y tratar de tomar una foto.
¡BUM!, a Inodorelli se le soltó la tecla y explotó antes de tiempo decorando con su yo interior nuestros cadáveres. Y nuestro contrincante rió una vez más.
Reírse de un Irrompible 2 veces es demasiado y no podíamos permitirlo y 2 clicks más tarde ese mercachifle desapareció de nuestro server a punto de perforar el peludo trasero de Rolo una vez más. Este gritó entusiasmado: “¿¡qué paso, qué paso!?”. “Le eyecté” respondí con un suspiro y un bigote de caca, producto del reciente esparcimiento de tripas de Inodorelli.
Todo volvió a la normalidad y volvimos a enfrentarnos en un tibio y caluroso todos contra todos. Como en las películas de terror, cuando el villano medio muerto resucita una vez más para matar a la audiencia de un paro cardíaco, este maldito volvió a conectarse y nos cargó a los 3 por última vez. Mientras nos escribía mensajes, mofándose de nuestra oxidada habilidad desapareció como lo hiciera Condorito en sus aventuras… ¡PLOP!
Mis momentáneos compinches Irrompibles me preguntaron por Game-Voice: “¿lo eyectaste?”. “Lo bannié” respondí.
Y los irrompibles finalmente rieron, y se agasajaron con más balas, y bebieron y comieron perdices.
Yo pregunté: “¿de que se ríen?, he sido deshonesto” y ellos respondieron: “no-no no es eso, es que la última vez que te mató consiguió sacarte el simpático bigotín de caca.
Una pena, ya no eres Adolf Kaka.”

Es palabra de Moki…
(Nota del Editor: Respondemos todos: “Te alabamos, Picor”.)

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