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Wolfenstein: Youngblood [REVIEW]

¿Bethesden choqüen tambiën la franquiciën de Wolfenstëin? ¡Qué desilüsionen!

Blazcowickz es un héroe. Es el tipo que se enfrentó a todos los nazis, el tipo que volvió de la muerte varias veces para encargarse de la amenaza que intentaba dominar al mundo. El que se bancó que lo caguen a palos, que lo recaguen a tiros, que lo maten y lo resuciten para hacerlo vivir en una línea de tiempo que terminó convirtiéndose en un universo paralelo.

Ahora, de la misma gente que se fumó un churro y le hizo la vida imposible, llega Youngblood. El primer Wolfenstein en el que BJ no es el protagonista y le quieren serruchar el piso. Pónganse el impermeable porque se viene una tormenta de caca.

Preparën el parnzerfrütenn dë vueltën kontra los nazis

Hagamos un poco de historia.

Lo primero que nos viene a la cabeza fue la maravillosa experiencia de jugar Wolfenstein 3D en 1992. Una obra maestra de id Software que por primera vez incursionaba en el FPS y que convertía a este fichín en el tatarabuelo de todos los juegos de acción en primera persona. Antes de eso, hubo dos títulos de Wolfenstein por Muse Software— en 1981 y 1984, completamente distintos a lo que vino después, y muy ajenos a la locura y el culto que se generaría en torno a esta franquicia ocho años más tarde.

En 2001 nos emocionamos con unos pases de magia de Return to Castle Wolfenstein que finalmente parecía haber resucitado. Pero dos años después, Activision se fue a la banquina con Wolfenstein: Enemy Territory. Cuando pensamos que todo había terminado, corrigen el rumbo con Wolfenstein en el 2009, pero la mejor parte llegaría en el 2014 cuando Bethesda reimagina la saga junto a MachineGames. Cada nuevo capítulo desde entonces fue impecable a nivel historia y desarrollo de personajes.

No importa lo descabellado y demencial que fuera todo, siempre estaba “justificado” de alguna manera. Blazcowicz en coma como una planta, se levanta y se carga a medio regimiento nazi: ¡compro!

Lo muelen a palos hasta el borde de la muerte, zafa y revienta todo: ¡compro!

Le cortan la capocha, se la pegan a otro cuerpo y zafa: ¡y dale! ¡Compro también!

Siempre terminábamos comprando… hasta ahora.

En este universo paralelo en el que los nazis siguen rompiendo todo, BJ y Anya crían a sus dos hijas y les enseñan todo. Las gemelas Jessica y Sofía crecen como guerreras espartanas, preparadas para lo que sea. Perdón, ¿gemelas dijimos? Porque hay casos en los no se parecen, pero si en un juego nos prometen gemelas, ¡las queremos! ¡No les cuesta nada! Como cuando esperás a los mellizos Barros Schelotto y te dan al Flaco Schiavi y el burrito Ortega. ¿Una morocha con pelo largo y la otra rubia con pelo corto? Hmmmm.

La cuestión es que 19 años después, casi todo está liberado pero Blazcowickz desaparece. Anya la llama a su amiga, directora del FBI, y le pide una mano porque parece que BJ desapareció por Francia, donde todavía quedan algunos focos nazis.

Las “gemelas” entrenadas para matar, se afanan un helicóptero y dos trajes potenciadores espantosos y se van a rescatar a papá. Todo pinta más o menos bien hasta que nos damos cuenta que estas chicas no son más que una versión femenina de Beavis & Butthead. Dos tontuelas, una morocha y otra rubia, que hacen chistes malos y se los autofestejan con risa pavota.

Como sea, llegan a Francia y se unen a la resistencia para tratar de romper todo hasta dar con el padre. Ahí es donde entramos en acción.

Ësto era facilën y ahöra es un kilömben

El gameplay de Wolfenstein siempre fue sencillo. Ir para adelante, armarse hasta los dientes, reventar nazis y romper todo. Bethesda le dió un gran twist dándole profundidad a la historia y haciendo un héroe un poco más empático. Con este spinoff, en cuanto a gameplay, patean el tablero pero algunas fichas caen al piso.

En Youngblood los personajes tienen pinceladas de rpg, suben de nivel. Tienen árbol de habilidades, poderes y las armas pueden tunearse con moneditas que vamos juntando mientras hacemos pelota todo. Hasta ahí estamos bien.

El argumento no es ahora tan lineal. La historia principal dura unas 30 horas, pero nos movemos por diferentes locaciones por los túneles del subte, mezclando misiones primarias con secundarias, yendo y viniendo una y otra vez por los mismos lugares. El problema con esto es que muchas veces terminamos perdidos por los pasillos intrincados de las ciudades, limpiando una y otra vez las mismas calles de hordas de nazis que parecen salir de abajo de las baldosas. Esto hace la experiencia un poco frustrante y repetitiva, con tiempos de carga entre una sección y otra que cortan el clima por completo.

Es una experiencia que fue diseñada para jugar en cooperativo, (¡yeeehhh!) y si tenemos la versión Buddy Pass podemos invitar a cualquier amigo que haya bajado la demo a jugar con nosotros, (¡yeeeeeeehhhhhh!) pero cuando lo sumás te triplican la cantidad de enemigos, te querés cortar las partes en fetas milimétricas y terminás jugando solo (¡booooooooh!).

Para single player, es confuso. Es como un menú de multiplayer en el que se selecciona quién puede sumarse a nuestra partida, y mientras tanto nuestra hermana es controlada por una IA relativamente decente, y que finalmente termina siendo la mejor opción. En el combate ambas pueden ser heridas y salvadas de una muerte segura por la otra. Si una muere pierden una vida conjunta de las tres que tienen en total, y si pierden todas hay que arrancar el nivel otra vez. Un kilömben.

Esto era mäs linden en telefünken

Gráficamente Wolfenstein siempre fue una demostración de poderío gráfico. Siempre deslumbró con detalles hermosos, atmósferas increíbles y un diseño indiscutible. Youngblood en este sentido no parece parte de la saga. Algunas cosas son tan sencillas que hasta parecen hechas con apuro y descuido, los modelos de los personajes son toscos o poco detallados y muchas cosas se sienten como un paso atrás.

Los increíbles diseños siguen estando presentes, pero con un poquito menos de amor.

Youngblood es un título que todos esperábamos ansiosos como un perro que espera su platito de comida, pero una vez más la desilusión dijo presente y le perdonamos muchas cosas solo porque es Wolfenstein. Ahí estamos para apoyar a la familia Blazcowickz en las buenas y en las malas, pero un reglazën in los dedën y ke nö se vuelva a repëtiren. [i]


DESARROLLADO POR: MachineGames
DISTRIBUIDO POR: Bethesda Softworks
GÉNERO: FPS
DISPONIBLE EN: PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch, PC

QUÉ ONDA: Un ¿novedoso? spinoff en el universo de Wolfenstein.
LO BUENO: La acción, el intento por ampliar el universo y la familia Blazcowickz.
LO MALO: Gráficamente Youngblood no es lo esperado, la mecánica cooperativa no termina de cerrar, se torna repetitivo limpiar de enemigos las mismas zonas una y otra vez.

El análisis de Wolfenstein: Youngblood fue realizado a través de un código de PC provisto por sus desarrolladores.

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