Sin categoría

Conseguir empleo en tiempos de Facebook

Como profesor enciclobúsico de Game Design y Game Art, cada año tengo la oportunidad de ponerme al frente un grupo de estudiantes ávidos por aprender, y esperanzados en encontrar trabajo. Ellos quieren desempeñarse como profesionales en la industria del desarrollo de videojuegos. Durante el ciclo lectivo, algunos descubren una vocación por el arte, por el diseño o por la dirección.

Lo primero que hago, sin embargo, es pedirles que comiencen a organizar y producir una página web personal, a su nombre, para tener un portfolio y su currículo. Probablemente demorarán un año, mientras aprenden el oficio. Lo siguiente aplica para cualquier otra actividad, claro. Les explico que un espacio en un hosting cuesta poco más de $100 por un año (unos 25 dólares), y que eso les permitirá tener un dominio propio y un sitio con su nombre, para verse más profesionales.

También les pido que creen cuentas de correo electrónico formales. Me pasa continuamente que las primeras veces que recibo e-mails con prácticos o preguntas, provienen de cuentas del estilo lisanecesitafrenos@hotmail.com o elgatotirapete@yahoo.com, las que, aunque resulten ocurrentes, no los hacen ver como personas responsables y ni siquiera dan pistas acerca de quiénes son sus propietarios. Les pido, esto un poco por prejuicio, que por favor no utilicen cuentas de Hotmail o de Yahoo. En todo caso, Gmail se ve un tanto mejor, a ojos de un empleador; pero lo ideal es aprovechar ese hosting que acabamos de adquirir para tener una cuenta de correo electrónico con nuestro propio dominio y marca.

Más allá de esto, tras concluir con el ciclo de aprendizaje, les ofrezco un pequeño seminario donde suelo explicar cómo comportarse al momento de una entrevista laboral. Son pequeñas cosas, todas obvias, pero que sorprendentemente nadie parece estar al tanto. Un problema de los colegios, sospecho. Y son, por desgracia, la mayor causa del fracaso a la hora de acudir a una cita con el destino. Les digo: vayan aseados, lleguen puntuales, entreguen sus carpetas y tarjetas personales o de negocios; den firme la mano, miren a los ojos de su interlocutor, lleven pensadas estas y estas otras preguntas que les podrían hacer. Y practicamos, a ver cómo sale.

Sin embargo, este último año tuve que agregar un nuevo elemento a mis consejos. Estoy al tanto, o al menos todos deberíamos estarlo, que las agencias de búsqueda de personal ya no miran solamente nuestro perfil de LinkedIn y la hojita de nuestro CV. Indagan mucho más lejos, adentrándose en ese invasor de la intimidad llamado Facebook. Cuando cerrás la puerta detrás de tu entrevista de trabajo, solamente diste el primer paso. El otro lo das con tu perfil de las redes sociales. No solamente la mencionada, también buscan en MySpace, Sonico y hasta en Twitter. Tus futuros empleadores quieren saber quién sos. Quizás tu CV y tu portafolio están impecables, y estuviste brillante durante la entrevista. Pero en tu Facebook aparecés enfiestado, borracho o pronunciándote a favor de la trata de esclavos. Quizás lo hagas en broma, pero eso no lo sabe la gente de recursos humanos, que entonces puede rechazarte por considerarte inmaduro o con un perfil poco ético.

Es decir, no hay que perder de vista aquello de la “huella digital” que estamos dejando en Internet. Todo lo que publicamos en las redes sociales va a estar siempre ahí, incluso si lo borramos. En 10 o 40 años va a seguir estando ahí, y por tanto forma una parte real de nuestra existencia. Nada te desnuda mejor que las redes sociales.

Sería sabio prestar una mayor atención al material que estamos compartiendo, y créanme que no basta con ser estrictos a la hora de configurar la privacidad de los sitios que transitamos a diario.

 

 

Escribe un comentario