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Star Wars: La inyección generacional

Star Wars Darktrooper

A medida que pasa el tiempo Star Wars se transforma, acapara nuevos seguidores y se adapta a las nuevas exigencias del mercado.

Y los fanáticos de siempre, críticos y expectantes ante el nuevo rumbo que pueda llegar a tomar la saga. ¿Vamos a estar satisfechos con lo que vendrá? ¿O solo nos quedará atenernos a la fe? ¿Funciona el merchandising de la franquicia como inyecciones de refuerzo para que, de a poquito y a lo largo de los años, nos pasemos al lado oscuro y nos unamos al imperio?

Seguidores de Star Wars hay de todas las edades y con diferentes preferencias entre sí. Y es inevitable que, ante el surgimiento de “lo nuevo”, aparezcan amantes y detractores.

Por nombrar algunos ejemplos, en los años en que se acostumbró alterar el metraje original con nuevos efectos visuales, éstas iniciativas fueron herejía para muchos, tanto en la edición especial del 97 como en las ediciones en DVD del 2004 y las de Blu-ray del 2011. Con solo recordar el “musical” del palacio de Jabba del 97 o el reemplazo del fantasmita de Anakin original por el “duranga” de Hayden Christensen en el 2004, a muchos nos recorre un escalofrío. Lo mismo sucedió con las precuelas estrenadas entre 1999 y 2005: se odió a Jar Jar binks y se defenestraron las actuaciones. Incluso, los cambios de estilo en las peleas con sables láser y las nuevas maneras estrafalarias que tienen los jedis en el uso de la fuerza, generan controversia (sin ir más lejos, en el caso de los nuevos videojuegos, véanse los “superpoderes” de Starkiller en los Force Unleashed).

Star Wars TIE Phantom Of The Opera FoC

Quizá, todas estas apreciaciones dependan, en cierta medida, del factor generacional, y de cuan influenciables somos ante lo nuevo que nos ofrece el aparato de consumo. Las personas más viejas y sufridas que vemos a Star Wars renovarse constantemente, nos ponemos a pensar que los nuevos caminos estilísticos tienen como fin acaparar cada vez más a la audiencia más joven. Y a medida que pasan los años, la inyección vuelve a aplicarse generando más adeptos y poniendo en marcha aquel mecanismo que nos deja en vilo cada vez que osan manosear la franquicia y un pedazo de nuestra vida. Y como si esto fuera poco, como si todos los ultrajes no fueran suficientes, ahora son las garras de Disney las que están detrás de todo esto, nuestro “imperio cultural galáctico” actual.

Pero hay algo… algo que hace que a uno le salga un brote de fe, a pesar de toda esa rebeldía e insubordinación ante el mencionado imperio. Es cómo si Darth Vader nos ahorcara un poco pronunciando la celebre frase “I find your lack of faith disturbing”. Es que uno ve el trailer y no puede dejar de conmoverse ante los avances de la nueva película. Y ahí empiezan a brotar todas esas imágenes del inconciente, aquellas que nos movilizaron en nuestra infancia y que nos forjó un vínculo con el universo de aquella galaxia muy, muy lejana.

Star Wars marka ragnos

Y aquí debo admitir que empiezo a recapacitar un poco ¿Tendrá algo bueno en el fondo la implementación de todo ese engranaje de consumo? ¿Cuánto de todo aquello “que nos tocó consumir” en nuestra infancia/adolescencia nos condiciona a la hora de juzgar los nuevos rumbos que toma la saga? En lo que concierne mi generación, si no se hubiera estrenado en cines la edición especial del año 97, con nueva calidad de imagen y efectos visuales, no hubiera alimentado mi exacerbado fanatismo adolescente. Este suceso reavivó la llama de aquella chispa que surgió a partir de unos VHS que tenía mi viejo de El Imperio Contraataca y de El Regreso del Jedi (“yedi” y no “yedai” como el doblaje mexicano de ese entonces) grabadas de Telefe. Y como una inyección de refuerzo a las películas, el mismo efecto siguió generando cada videojuego que salía al mercado, en ese entonces a finales de la intricada década del 90 y principios de 2000.

Los videojuegos son uno de los pilares de consumo más influyentes en Star Wars, y, por qué no, una posible fuente de alimentación del imaginario que condiciona sobre lo que queremos ver una futura película. Con esto me refiero a que pueden existir situaciones y elementos que a uno le gustaría ver en “carne y hueso” en un film. Y aquí debo reconocer que el primer teaser sació mi expectativa al ver unas X-Wing volando bajito a lo Rogue Squadron (1998).

Star Wars Rogue

Y lo mismo me sucedió con el segundo teaser, al ver algo similar a un Dark Trooper (aunque éste no parece un “droide” de batalla) presente en el primer shooter de la franquicia Dark Forces (1995), y en el primer RTS respetable Galactic Battlegrounds (2001). Por este motivo tampoco puedo dejar de añorar la aparición de cierta mitología sith representadas en ruinas y espíritus malignos ancestrales a lo Marka Ragnos, presentes en el Jedi Academy (2003). O el deseo de ver alguna nave imperial con un sofisticado mecanismo de camuflaje a lo TIE Phantom aparecida por primera vez en el cinematográfico rail shooter Rebel Assault 2 (1995).

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Ahora caigo en la cuenta de que, lejos de tratar de presentar una propuesta conciliadora ante las diferencias de gustos de los amantes de Star Wars, esto quizá sea más bien un intento de reconciliarme yo mismo con el aparato de consumo. O de unirme al imperio. Pido disculpas a los lectores. También es cierto que las generaciones cambian, y a veces, lo qué es atractivo para un grupo de personas no lo es para otros y viceversa.

Star Wars Wants You

Pero hay algo que tengo más claro que antes: y es que la llama sigue viva; es decir, que las nuevas historias y cambios de estilo, ya sean felices o poco felices, sirvan cómo invitación para seguir profundizando en el universo Star Wars y descubrir aquella esencia, aquella magia que le permite ser una de las sagas más contundentes de nuestro tiempo. Por lo tanto solo me queda decir que Star Wars es una cuestión de fe, y que en el mes de diciembre, la fuerza nos acompañe a todos. [i]


Adriel Corias IacovinoAdriel Corias Iacovino, 29 años, Remedios de Escalada. Postproductor de video para TV. Aficionado a la música, a las aventuras gráficas y al diseño de las mismas.

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