El equipo detrás de The Evil Within prueba las aguas espirituales del mundo abierto a través de una historia con más acción que terror, en la que exploramos un poco de Japón y su mitologia urbana con muy buenos resultados.

Es nuestro deseo que Rage 2 redima algunas “cositas flojas” de la primera parte: el mundo abierto, la narrativa y, claro, un final que, más que “cliffhanger”, era “corta polvo” (disculpen nuestro latín). ¿Lo logrará?