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Evangelina Carrozo

Evangelina Carrozo, así se llama la reina de Gualeguaychú que todos vimos en la tele paseándose en bikini delante de decenas de presidentes de todo el planeta. He aquí más detalles de esta súper diosa, ¡incluyendo sus medidas! Evangelina tiene 25 añitos y nació bajo el signo de Escorpio. ¿A que no sabían sus medidas, pervertiditos? Anoten: curvas de 85-62-90, 1,70 m. de altura, ojos castaños, y obviamente con un hobbie: bailar. ¡Por algo es la reina del carnaval! Pero no sólo eso: también es una activista que se opone al asentamiento de las papeleras dinamarquesas en la costa del río que compartimos con el Uruguay, un lío diplomático de proporciones gigantescas, un verdadero papelón internacional. Está estudiando nutrición, con lo que uno deduce que más de uno querría hacer una dieta con ella. ¿Qué la hizo ser una noticia explosiva?, preguntan los desmemoriados. Es que esta diosa del carnaval que sabe como mover las cachas se presentó junto a gente de Greenpeace en la cumbre de presidentes de Europa y América latina, en Viena, Austria, donde ni se pensaba abordar el problema de las famosas papeleras. Haciéndose pasar por periodista, Evangelina logró entrar al recinto. Después, peló una carpeta y sacó el diminuto bikini con el que apenas cubrió su sinuoso cuerpo. Se trataba de un traje especial confeccionado por el director de la comparsa, quien se encargó de que no tuviera nada metálico para que evitar la detección de los sistemas de seguridad del lugar. En la carpeta también llevaba plegado un cartel. Después, venciendo los nervios, en el momento en que los mandatarios se sacaban la típica foto protocolar (en realidad todos esos viejos se odian), fue contoneándose hacia ellos, puro cuerpo, bikini, y el cartel bien en alto con la leyenda “Basta de papeleras contaminantes – No pulpmill pollution” firmado por Greenpeace. Obviamente, logró su objetivo: llamar la atención hacia un problema que de otro modo jamás hubiera alcanzado difusión. Muchos de los mandatarios no pudieron contener una sonrisita, y algo de babita chorreando a litros. Evangelina se retiró segundos después, acompañada muy amablemente por un agente de seguridad que no dudó en rodearla por la cintura –como si hiciera falta, hijo de putaaaa– para salir retratado él también en todos los medios del mundo. ¡A la noche tu jermu te partió la cabezaaaaa, gil! A los únicos que no les gustó Evangelina fue a los periodistas uruguayos, quienes dijeron cosas como que “nadie leyó el cartel” y otras pavadas. Ja. Hmm, a ver, ¿cuántos bizcochos se merece esta nena?

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