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Metroid Dread [REVIEW]

Con acento madrileño

Hay sagas que son fundacionales para la industria del videojuego. Si causan suficiente impacto, se convierten en referentes. Si son pioneras, incluso hasta pueden definir un nuevo género. Y, en caso de combinarse ambas situaciones, puede ocurrir que el título del juego se convierta en el género. Es el caso de Metroid Dread, cuyo linaje aristocrático genera una presión que muchos estudios no pueden aguantar. No es el caso de los españoles de MercurySteam, que parecen sacar pecho y exclamar “no preguntamos cuántos son, sino que vayan viniendo”.

No es novedad que los “metroidvania” se pusieron de moda en los últimos años. Quizás potenciado por la proliferación de roguelikes, un género que estuvo a nada de ser declarado plaga.

¿Y por qué tanto entusiasmo con este lanzamiento? Metroid Dread retoma un arco argumental que lleva casi dos décadas en el freezer. Además, la razón más evidente, es una de las sagas que dio su apellido a la criatura conocida como metroidvania.

Por otra parte, Nintendo también está emocionado, ya que promociona el nuevo modelo de Nintendo Switch con este videojuego. Y por último —pero no menos importante— es la vuelta a la saga de MercurySteam, genios que habían trabajado en el remake de Samus Returns. Tanto en ese trabajo, como este que nos ocupa, se respira el fanatismo y amor por la saga. 

Líos genéticos

Aquí nos encontramos, inmediatamente después de lo ocurrido en Metroid Fusion. Recapitulando, Samus se salvó por los pelos de tanto combatir parásitos X, mutágeno con la capacidad de aniquilarlo todo. Lamentablemente, durante la faena, fue invadida por uno y terminó con el ADN hecho un carnaval.

Pese a ello, aniquiló todos los organismos hostiles, sobrevivió y consiguió salvar al universo. Que no es otra cosa que lo mínimo esperable de una heroína de este calibre. Y es que por menos de eso no se levanta de la cama, ni hablar de hacer una secuela.

No obstante, ahora llega una grabación del planeta ZDR, donde se captura la imagen de un parásito X paseando tranquilo, como si tal cosa. Actuando con celeridad, la Federación Galáctica envía robots E.M.M.I., el artilugio más duro y resistente que conoce la galaxia. Pero claro, Nokia 3310 hubo uno solo… algo sale mal y pierden la comunicación con la escuadra de robots.

Así, sin perder tiempo, Samus sube a su nave y sale a toda velocidad, para explicarle —a los tiros— dos o tres cositas a este organismo descarado. Pero, poco después de aterrizar, Samus mantiene un brutal enfrentamiento con un guerrero Chozo. Esta es una poderosa, milenaria y avanzada raza, fundamental en el lore Metroid

Por supuesto que las cosas salen mal: nuestra protagonista queda atrapada, casi sin habilidades especiales y perdida en el planeta. A partir de aquí, solo queda sobrevivir, adaptarse, correr como mal medicada, salvar el universo (otra vez) y escapar.

Por aquí ya estuve…

Como era de esperarse, el ciclo jugable tiene mucho que ver con la progresión del personaje. Despojada de todas sus habilidades especiales, Samus tiene que recuperarlas de manera progresiva. Muchas de estas herramientas le permite explorar lugares antes inaccesibles y aquí se da el clásico backtracking o re exploración de los escenarios.

No obstante, pese a lo tradicional de esta propuesta, brilla la maestría de MercurySteam. Hubiera sido más sencillo apostar por la moda y decantarse por niveles generados de manera procedural, es decir, que cambien constantemente. No sólo no es el caso, sino que el diseño del mapeado tiene amor de artesano.

En consecuencia, volver sobre nuestros pasos es un disfrute por diversos motivos. Además de avanzar en el juego o recuperar esa mejora que antes no podíamos alcanzar, buena parte de las pantallas se sienten como un rompecabezas. Y resolverlos nos brinda una satisfacción enorme.

Así, MercurySteam engarza una pantalla tras otra, convirtiéndolo en una pieza exquisita de joyería. Pocos juegos de este estilo —contados con los dedos de una mano— logran una sensación tan orgánica. Si bien los ecosistemas tienen un diseño bello y diferenciado, el planteo dinámico del mapa los vuelve un solo mundo, coherente y, lo más importante, en extremo desafiante.

Yo, Robot

Incluso Metroid Dread se da el lujo de meter importantes cambios de ritmo en cada sección. Ocurre que los indestructibles E.M.M.I. se convirtieron en robots asesinos y nos persiguen sin descanso. Cada uno de ellos patrulla un sector particular, donde se plantea una primera fase en que debemos sobrevivir y escapar a toda velocidad. No podemos hacerles daño y, si nos atrapa, es muy probable que terminemos bastante muertos.

Así, estar con el aliento del cazador en la nuca, escapando todo el tiempo por los pelos, nos regala un vértigo estupendo. En resumen, es resolver un puzzle, pero sin tiempo a pensar o detenernos demasiado. Al menos hasta encontrar una fuente de energía que permita destruir al robótico cazador. Una vez resuelto este problema, conseguimos más tranquilidad para explorar el resto de los misterios.

Diseño, diseño, diseño

Por suerte para nosotros, el buen trabajo de MercurySteam parece no terminar. En Metroid Dread vuelve el movimiento de “parry con el cual, ante un ataque enemigo, podemos arriesgar un contraataque. Si sale mal, nos llenan la cara de dedos. Si sale bien, no sólo destruimos a nuestro enemigo, sino que nos bonifica con mayores recompensas.

Además, el diseño de los jefes o subjefes es variado y excelente. El desafío no solo es la dificultad, sino saber qué hacer en cada etapa del enfrentamiento. Y cada una de estas fases se siente en perfecta sincronía con el abanico de habilidades de Samus.

Por otra parte, la ejecución técnica es una maravilla. La forma en que la cámara cinemática va y viene del 2.5D lateral es hermosa. Los cortes de escena y transiciones están al servicio de la narrativa, convirtiendo todo en una peli de ciencia ficción. Y ni que hablar del trabajo hecho con las animaciones: la sensación de estar jugando a un clásico, pero aggiornado a tope.

Así, Metroid Dread tiene para todos los gustos. Para los recién llegados, hace un buen trabajo poniéndonos al día con la historia. Para los veteranos, encontrarán muchas respuestas importantes y referencias a entregas previas. Quizás lo narrativo podría haber sido más fluido en algunos puntos, donde nos comemos pocos naturales bodoques de lore. También, cuando el E.M.M.I. del sector está activo, hay mucho de prueba y error —y un error aquí es la muerte—, lo que puede resultar frustrante.

A pesar de ello, las mínimas falencias de Metroid Dread no llegan a opacar un juego que merece estar en un lugar privilegiado en la saga, lo cual ya es muchísimo decir. Es más, prepárense para hacer backtracking a esta review cuando sea el momento de elegir “Juego del Año”. [i]


DESARROLLADO POR: MercurySteam
DISTRIBUIDO POR: Nintendo
GÉNERO: Metroidvania
DISPONIBLE EN: Nintendo Switch.

QUÉ ONDA: Un regreso excepcional, a la altura de lo esperado y más.
LO BUENO: El diseño de niveles es de antología. Las mecánicas de los enfrentamientos con jefes. El apartado técnico y dirección de arte, destacando el uso de cámaras, animación y entornos.
LO MALO: Los primeros minutos con los E.M.M.I. —a pura prueba y error— son muy frustrantes. La narrativa, en contadas ocasiones, se vuelve un “bodoque de lore” poco natural.

Este análisis de Metroid Dread fue realizado a través de un código de Nintendo Switch provisto por sus desarrolladores.

  • CALIFICACIÓN95%
95%

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